La invisibilización del daño (Parte II)

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El 18 de Noviembre la PAP, Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, presentó ante la opinión pública la Propuesta de Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional. El Front Abolicionista-PV con sus 52 Colectivos integrantes es una de las muchas organizaciones que conforman la PAP, y un claro ejemplo de que el Movimiento Abolicionista español es cada vez más potente. Por eso era precisa una reunión entre representantes de la PAP y la Ministra de Igualdad, reunión que se produjo el 4 de Diciembre, y a la que seguirá, al menos, una segunda reunión.

Hemos llegado hasta aquí, y España es un país prostituidor, porque, entre otras cosas, se ha hurtado a la opinión pública información clave para valorar la realidad que sustenta el negocio de la explotación sexual. Información como la aportada por Abel Renuncio Roba, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos, que partiendo del siguiente principio: “Fisiológicamente ningún cuerpo está preparado para una explotación como la que representa la prostitución”, aporta datos que lo avalan:

  • Las mujeres víctimas de explotación sexual presentan, desde el punto de vista ginecológico, una mayor prevalencia de infecciones vaginales, vaginosis bacteriana o candidiasis vaginal, y también tienen incrementadas las infecciones de transmisión sexual. Estas infecciones genitales pueden ser bastante graves y derivar en una enfermedad inflamatoria pélvica, una afección del aparato reproductor interno que puede dar lugar a infecciones complicadas, abscesos pélvicos y requerir cirugía para su resolución, ocasionando importantes secuelas para su salud presente y futura, y comprometiendo en ocasiones la vida de las mujeres. 
  • En el contexto de una práctica sexual repetida y ante abusos sexuales es habitual constatar la presencia de lesiones genitales que incluyen desde irritaciones o erosiones vulvovaginales, hasta desgarros y lesiones vulvares, vaginales o cervicales. Y en función de las prácticas a las que sean sometidas también es frecuente que presenten infecciones orales o faríngeas en caso del sexo oral, y en caso de sexo anal, fisuras y desgarros anales.
  • El uso inadecuado, o el no uso del preservativo acarrea la presencia de lesiones premalignas que, si no se tratan, propician la aparición de lesiones malignas que pueden derivar en un cáncer invasor de cérvix, vulva o vagina.
  • Además otros problemas ginecológicos constantes son las alteraciones del ciclo menstrual, sangrados, complicaciones causadas por el mal uso de los anticonceptivos o de los productos higiénicos para la menstruación como las esponjas vaginales.
  • Con frecuencia tienen que recurrir a la aplicación de cremas anestésicas en la vulva y en la vagina para tratar el dolor y las irritaciones en los genitales, ocasionados por las relaciones sexuales repetidas.
  • El listado sigue aumentando pues hay que sumar la presencia de embarazos no deseados por fallos anticonceptivos o por violaciones, a lo que se suma la incidencia de interrupciones  voluntarias del embarazo, sobre todo de forma clandestina, abriendo la puerta a graves complicaciones que podrían acabar en muerte.

También hay información precisa, rigurosa y demoledora en el Informe (traducido por Ana Prats), “Prostitución y la invisibilización del daño” de Melissa Farley, psicóloga clínica conocida internacionalmente por sus estudios sobre prostituidores, prostitución y los graves daños que el sistema prostitucional supone para las mujeres, y éstos son algunos de sus argumentos:

  • El daño de la prostitución es socialmente invisible, y es también invisible en la Ley, en la Salud Pública y en la Psicología. Actualmente hay palabras y expresiones que se han introducido interesadamente en el lenguaje común con el objetivo de invisibilizar ese daño, y las políticas de Salud Pública, en las que se incluye la teoría y prácticas psicológicas, contribuyen a invisibilizar el daño infligido por los hombres a las mujeres en situación de prostitución.
  • Asumir que hay consentimiento en el caso de la prostitución es ocultar su daño. La negativa social y legal a reconocer el daño de la prostitución es sorprendente. La normalización de la prostitución por parte de investigadores, agencias de salud pública y la ley, es un obstáculo importante para hacer frente al daño de la prostitución.
  • En la prostitución las condiciones que hacen posible el consentimiento genuino está ausentes: garantías que aseguren la posibilidad de preservar la integridad física, igual situación de poder en la relación con los prostituidores y alternativas sociolaborales reales.
  • No hay reciprocidad de consideración o placer en la prostitución. El propósito de la prostitución es asegurarse de que una persona es objeto de otro sujeto, asegurarse de que una persona no pueda usar su deseo personal para determinar qué actos sexuales ocurren y cuáles no, mientras que la otra persona siempre actúa sobre la base de su deseo sexual, y paga para imponerlo.
  • La consecuencia de todo esto es que en gran parte de los estudios sobre VIH, la mayoría de los investigadores minimizaron o ignoraron el riesgo de VIH que las imposiciones para no usar el preservativo por parte de los prostituidores suponen para las mujeres en situación de prostitución, y esto no se comunica a la opinión pública.
  • Tampoco se comunica a la opinión pública la naturaleza letal de la prostitución, y por tanto no se aportan datos como los ofrecidos por un estudio canadiense, que ya en 1985 encontró que la tasa de mortalidad de las mujeres en situación de prostitución era 40 veces mayor que la de la población en general (Special Committee on Pornography and Prostitution, 1985). (Ojos que miran hacia otro lado no investigan lo que no interesa).
  • Entrevistamos  a 700 mujeres en situación de prostitución residentes en 7 países distintos, uno de los bloques temáticos se interesaba por sus problemas de salud, y los diagnósticos médicos resultantes tras las entrevistas incluyeron tuberculosis, VIH, diabetes, cáncer, artritis, taquicardia, sífilis, malaria, asma, anemia y hepatitis. El 24% reportó síntomas crónicos que incluyen enfermedades de transmisión sexual (ETS), infecciones urinarias, problemas menstruales, dolor ovárico, complicaciones del aborto, hepatitis B, hepatitis C, infertilidad, sífilis y VIH. El 15% informó de síntomas gastrointestinales crónicos como úlceras y fuertes dolores de estómago, el 15% de síntomas neurológicos como migrañas y dolores de cabeza no migrañosos, pérdida de memoria y entumecimiento, convulsiones y mareos, también un 15% reportó dolor en las articulaciones, que incluía dolor en la cadera, malestar en las rodillas, dolor de espalda, artritis, reumatismo y dolor articular no específico en múltiple sitios.
  • Cuando las mujeres se convierten en objetos en los que los hombres se masturban, la interiorización de este hecho causa un  daño inmenso a la persona que actúa como receptáculo, por eso, cuando las mujeres pueden narrar las experiencias vividas en situación de prostitución, la mayoría informa que pueden “consentir” porque aprenden a disociarse. La disociación es un mecanismo de defensa ante una situación de estrés extremo, que permite la supervivencia pero por el que se paga un coste, ya que impacta fuertemente en el tejido y en el funcionamiento neuronal, alterándolo. Por eso el uso recurrente de esta estrategia de emergencia de las mujeres en situación de prostitución deja en ellas tantas secuelas.
  • El SEP (Síndrome de Estrés Postraumático), es común entre las mujeres en situación de prostitución, en el estudio elaborado con las 700 mujeres, el 68% cumplía con los criterios para un diagnóstico de Trastorno de Estrés postraumático.
  • Comparamos la prostitución en las calles, los burdeles y los clubes de striptease en dos ciudades de Méjico y no encontramos diferencias en la incidencia de agresiones físicas, violaciones, abuso sexual infantil o en el porcentaje de mujeres que querían salir de la prostitución. Además no hubo diferencias en los síntomas de Trastorno de Estrés Postraumático entre las mujeres en estos tres tipos de prostitución. La prostitución es intrínsecamente traumatizante, donde sea que ocurra.
  • Los asaltos verbales de los prostituidores en todos los tipos de prostitución causan síntomas psicológicos agudos y a largo plazo, y el abuso verbal en la prostitución está completamente normalizado y su impacto invisibilizado.

Y enlazo estas magníficas aportaciones de profesionales pertenecientes al Área de la Salud, con la magnífica exposición realizada por una reconocida profesional perteneciente al Área de las Ciencias Sociales, la socióloga Rosa Cobo, (porque el análisis del sistema prostitucional precisa un enfoque interdisciplinal), en la Conferencia “Narrativas de la Pornografía”:

  • ”En los años 60-70, gracias, entre otras aportaciones, a las investigaciones que configuraron el Informe Hite, el Movimiento Feminista articuló una nueva narrativa sobre el Yo Masculino, que establecía la necesidad de vivir la sexualidad en la intimidad de forma compartida, pero que quedó marginada ante el enorme apoyo prestado al despegue del negocio de la explotación sexual, y esto es claramente visible en el mensaje que hoy difunde la pornografía, que ha sustituido la corresponsabilidad y la intimidad por la imposición y la exhibición.

Para que este nuevo Yo Masculino, que no comparte la sexualidad sino que la impone, sea digerido por nuestras/os adolescentes, para que se convierta en un dispositivo fundamental de socialización de la masculinidad nuevamente hegemónica se necesita apoyo institucional, no se configura un Yo Masculino y un Yo Femenino sin apoyo institucional, y ese apoyo viene del Estado, del Mercado, de sectores de la Academia y de la industria cultural, por eso necesitamos reflexión crítica sobre las iniciativas que debemos llevar a cabo para desactivar esa nueva narrativa del Yo Masculino y Femenino que busca la normalización de la expropiación del cuerpo de las mujeres.

Debemos ser conscientes del hecho de que enfrente tenemos la presión neoliberal y patriarcal que intenta neutralizar esa reflexión crítica acerca de las violencias sexuales, presentando como ocio y entretenimiento el contenido misógino y altamente violento de la pornografía, normalizando la prostitución como “trabajo sexual” que se incluye dentro de ese ocio y entretenimiento, y permite la puesta en práctica de lo “ofrecido” por la pornografía, o la presentación de los vientres de alquiler como una práctica reproductiva, y todo esto se justifica aludiendo a una “libertad individual” inexistente.”

El objetivo de estos dos artículos ha sido aportar argumentos que clarifiquen por qué sería un error estratégico centrarnos en el Ministerio de Igualdad, y olvidarnos de reclamar los cambios que paralelamente han de darse en otros Ministerios, y que hay que reclamar con urgencia e insistencia, porque nos mantienen mirando hacia el otro lado, el lado que hace posible que se mantenga el negocio de la explotación sexual.

La Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, elaborada y aprobada siendo Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en su Artículo 1 recoge lo siguiente:

  • ”Las mujeres y los hombres son iguales en dignidad humana, e iguales en derechos y deberes. Esta Ley tiene por objeto hacer efectivo el derecho de Igualdad de Trato y Oportunidades entre mujeres y hombres, en particular mediante la eliminación de la discriminación de la mujer, sea cual fuere su circunstancia o condición, en las esferas política, civil, laboral, económica, social y cultural, para, en el desarrollo de los artículos 9.2 y 14 de nuestra Constitución , alcanzar una sociedad más democrática, más justa y más solidaria”.

No alcanzaremos una sociedad más democrática, más justa y más solidaria sin una reflexión crítica sobre el negocio de la explotación sexual, que se ha reformulado “como un fenómeno global, interconectado, con un modo de funcionamiento similar al de las grandes corporaciones capitalistas, un volumen de beneficios anual mucho mayor que el de varias multinacionales juntas y con un pie en la economía ilícita y otro en la lícita, (…), sustentado en un proceso creciente de mercantilización de los cuerpos y de la sexualidad de millones de mujeres en todo el mundo, que son expulsadas de los países periféricos y traídas a los países centrales para que varones de todas las clases sociales accedan sexualmente a sus cuerpos en una operación de colonialismo sexual” (Rosa Cobo, “La prostitución en el corazón del capitalismo). Y para realizar esa reflexión crítica necesitamos una opinión pública informada, y esa opinión pública informada respaldaría una Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional.

¿Qué intereses están detrás de la invisibilización del daño que produce en las mujeres el “consentimiento”, ante su situación de desamparo social, de la imposición de contactos sexuales no deseados, ni elegidos ni controlados por ellas? ¿De quién es la mano que reconduce la mirada de la opinión pública?

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Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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