Adiós a la leyenda del fútbol: muere Diego Armando Maradona

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Diego Armando Maradona, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, ha muerto al sufrir un paro cardíaco según ha comunicado el diario argentino Clarín. Diego Armando Maradona sufrió en la mañana de este miércoles 25 de noviembre un paro cardiorrespiratorio en su casa de la ciudad de Tigre. Varias ambulancias se desplazaron hasta el domicilio para atenderle, pero no pudieron hacer nada para salvar su vida. El ex futbolista estuvo a principios de este mes diez días internado en una clínica de Buenos Aires por anemia y deshidratación, pero los médicos no observaron nada que pudiera presagiar el trágico final.

La leyenda muere a los sesenta años de edad después de haber sido todo en el deporte rey y haber llevado a lo mas alto a la selección de su país en el Mundial de México 86. En Argentina se le rinde culto a la personalidad y hoy, ciudades tan dispares como Nápoles, Sevilla, Barcelona o Buenos Aires recordarán el paso del astro por sus clubes de referencia.

El «Cebollita», como le conocían en su tierra, será enterrado con honores y sume en el luto al deporte mundial. Hombre declarado de izquierdas, apoyó sin fisuras en sus últimos años los procesos revolucionarios que se vivían en América Latina mientras que otros grandes futbolistas, que salieron de lo más bajo de la escala social, al subir en ella convirtiéndose en nuevos ricos, no dudaron en abandonar a los suyos para codearse con gobiernos de extrema derecha de todo el continente.

2 Comentarios

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    «Hombre declarado de izquierdas»: ¡ah, si es «declarado de izquierdas», entonces, es de izquierdas, qué duda cabe!
    «Apoyó sin fisuras en sus últimos años los procesos revolucionarios que se vivían en América Latina»: ¿perdón? A ver: cuáles «procesos revolucionario», no jodamos.
    En fin, que es un poco imprudente encargarle una necrológica a un humorista.
    Maradona, además de un futbolista extraordinario, fue el tipo más arrastrado del que he tenido conocimiento. Se arrastró ante los príncipes árabes, ante «Clarín», ante los Papas, ante todos los presidentes o líderes que le podían representar una ventajita, ante Grondona (el capo de la AFA), ante la última dictadura, ante Putin…
    Pero algunos lo frenaron orinándolo cuando se les acercaba reptando. No porque fueran buenos, porque sepámoslo: los enemigos de nuestro enemigo no son, necesariamente, nuestros amigos.
    Está muerto ahora. Pero nos hizo mucho daño a los argentinos. Daño cerebral.

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