Estafa intelectual e ideológica

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Cuando hace unos días tropecé con un artículo firmado por una persona que se presentaba como investigadora e integrante de un grupo de investigación y formación jurídica, que surge dentro del Departamento de Ciencia Política y Derecho Público de la Universidad de Barcelona (UB) en el año 2000, inmediatamente pensé en el grupo LICIT, constituido ese mismo año, en esa misma Universidad, pero en el Área de Antropología y Ciencias Sociales, aunque no quise adelantar conclusiones estableciendo un paralelismo que podía ser fundado. Pero tras leer el artículo comprobé que seguía el mismo planteamiento parasitario sobre el feminismo que ya había visto en otras ocasiones desde discursos regulacionistas, desarrollando argumentos desde posiciones tradicionalistas, acordes con la socialización diferenciada y subordinada para las mujeres pero etiquetándolos como feministas de la siguiente manera: como hemos comprobado que desde hace miles de años, por lo que sea, los hombres siempre tienen mayor acceso a los recursos que las mujeres, y también que, por lo que sea, la sexualidad masculina es dominante y la femenina tiene que estar a su disposición, pues aceptemos la monetización de la subordinación sexual femenina como un recurso económico inherente al género femenino; ya que hemos comprobado que, por lo que sea, siempre hay muchísimas más mujeres con escasez de recursos que los hombres y que estos, por lo que sea, entienden que es inherente al género masculino imponer su sexualidad sobre el género femenino, entonces, ¿cómo es posible que no se valore positivamente y se regule que los hombres (demostrando una gran solidaridad y generosidad) estén dispuestos a pagar por imponer contactos sexuales a mujeres que no los desean, ni los eligen, ni los controlan pero que, por lo que sea, no van a encontrar alternativas para obtener ingresos de otra manera?

Así que lo que nos venden como “otros feminismos” o “posfeminismo” es que si los recursos no vienen a las mujeres (por lo que sea) las mujeres irán a los recursos, como los recursos los acaparan los hombres las mujeres tendrán que conseguir los recursos que necesiten a través de ellos ofreciéndoles “servicios sexuales”, y esos “servicios sexuales” se satisfarán siguiendo las condiciones y exigencias que los hombres impongan desde su visión falocéntrica de la sexualidad (“Las mujeres no tienen sexo sino que son la sexualidad misma, son las que dan sentido al falo, sin ellas no existiría”, Otto Weiningerg, filósofo, publica “Sexo y carácter” en 1903 y es un libro de enorme éxito traducido en siete idiomas”) y su situación de hegemonía socioeconómica (“Prostituta o ama de casa, yo no veo algo intermedio (…) La masa total del cerebro es más pequeña en la mujer, en la proporción media de 3 libras 4 onzas contra 3 libras 8 onzas (…) Afirmar que una mujer es igual a un hombre significaría el fin de la institución del matrimonio, la muerte del amor y el fin de la raza humana (…) No hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o prostitutas”, Pierre-Joseph Proudhon, filósofo y padre del anarquismo, 1809-1865). Así que esta supeditación absoluta para conseguir ingresos satisfaciendo las apetencias sexuales masculinas, porque “los hombres siempre quieren y las mujeres siempre pueden” se etiqueta como feminismo, se reclama como opción laboral y se denomina “trabajo sexual”, ocultando el terrible impacto que para la salud física y psíquica tiene verse obligada a consentir la imposición de contactos sexuales, continuados y recurrentes, sin ningún deseo; el deterioro físico y psíquico que supone bloquear y anular la respuesta de rechazo ante ellos, y la necesidad de tener que  recurrir al consumo de fármacos y drogas para poder conseguirlo; y el estrés crónico que produce asistir inerme a la desposesión del control sobre el propio cuerpo y de la capacidad de preservación de la integridad física. Este es el día a día de las mujeres que están en situación de prostitución, pero que nunca aparece en el discurso regulacionista, así como tampoco hay referencia alguna a los 36.583.000€ que desde el 2004 al 2019 el Ministerio de Sanidad ha destinado para Programas de Promoción de la Salud y Prevención de SIDA/ITS en personas en situación de prostitución, además del dinero destinado a Programas para la Atención Integral de mujeres en situación de prostitución de diferentes  Ministerios y de las distintas Comunidades Autónomas, al que se ha añadido el Ministerio del Interior destinando fondos para Programas de Prevención del Consumo de Drogas y Promoción de la Salud en personas en situación de prostitución.

Ni una sola referencia a los daños que produce en la salud, ni una sola referencia al desamparo social que sostiene el “consentimiento” y alienta el abuso sexual masculino, y esto es extremadamente grave cuando el discurso regulacionista lo encontramos en representantes académicas/os, políticas/os y del mundo de la cultura, situadas/os en ideologías  progresistas y feministas.

Una explicación plausible para esta estafa intelectual e ideológica se encuentra en el profundo desconocimiento que este discurso tiene de las aportaciones que, reconocidas teóricas feministas y progresistas, han hecho en su denuncia de la prostitución antes de los años 60:

    -Alejandra Kollontai, marxista feminista (1921): “La prostitución destruye la igualdad, solidaridad y camaradería de las dos mitades que conforman la clase trabajadora. Un hombre que compra los favores de una mujer no la percibe como una camarada o como una persona con iguales derechos, sino como a alguien dependiente e inferior… El desprecio que siente por ella afecta a su relación con todas las mujeres…La prostitución refuerza la desigualdad en las relaciones entre los sexos…Lleva al hombre a ignorar las sensaciones fisiologicas de la mujer en el acto más íntimo.”

      -Sylvia Pankhurst, socialista feminista (1914): “¿Qué proponen los políticos? (…) ¿Podemos esperar algún día acabar con la prostitución mientras el salario medio de las mujeres sea tan bajo que les resulte imposible cubrir las necesidades básicas para vivir decentemente, mientras la prostitución sea el “gremio” en el que menos impedimentos existen para entrar?. (…) Dicen que en las calles de Londres hay unas 80.000 prostitutas, yo no sé si las cifras son exactas, pero me consta que la gran mayoría de ellas adoptó esta forma de vida debido a las circunstancias de pobreza, inseguridad e infelicidad a las que tuvieron que enfrentarse”. (Ambos textos aparecen en el ensayo “Socialista, marxista y sufragista: Sylvia Pankhurst en el desarrollo de la conciencia feminista frente a la prostitución”, de Eva Palomo Cermeño).

        -Emma Goldman, anarquista feminista (1910): ¿Cuál es la verdadera causa que origina el tráfico de mujeres?. Naturalmente es la explotación, que engorda el fatídico Moloch del capitalismo con una labor pagada a un misérrimo precio, lo que empuja a miles de jóvenes mujeres, muchachas y niñas de poca edad hacia el pozo sin fondo del comercio del lenocinio. En ninguna parte se trata a la mujer de acuerdo al mérito de su trabajo. Es imperiosamente inevitable que pague su derecho a existir, a ocupar una posición cualquiera mediante el favor sexual. No es más que una cuestión de gradaciones que se venda a un hombre, casándose, o a varios. Que nuestros reformistas lo admitan o no, la inferioridad social y económica de la mujer, es directamente responsable de su prostitución”. (“La prostitución”, 1910, Emma Goldman).

Pero a esa explicación sobre el desconocimiento teórico hay que añadir la contemporización con un sistema socioeconómico desigual, injusto y depredador, y al respecto aporto las reflexiones de dos prestigiosas voces feministas representativas del Abolicionismocomo, como la socióloga, investigadora y escritora Rosa Cobo, que explicaba lo siguiente en su último libro “La prostitución en el corazón del patriarcado”: “Hace tiempo que la Universidad está siendo configurada como una instancia más del poder dominante. La expulsión de las teorías críticas de la Universidad no es nueva, pero se ha acelerado en las dos últimas décadas. (…) La racionalización de los sistemas de dominio y el sometimiento conceptual a las estructuras de poder es la línea que subterráneamente se ha ido imponiendo en las Universidades. (…) Las mujeres prostituidas, expulsadas de su comunidad, de su entorno, de sus países y de sus propias expectativas de vida, necesitan reconocimiento conceptual. Y el reconocimiento no es mostrar como mujeres libres y empoderadas a quienes son permanentemente objeto de la explotación sexual”.

O la explicación aportada por la filósofa, ensayista y divulgadora Ana de Miguel, que en su último libro “Neoliberalismo sexual, el mito de la libre elección”, también denunciaba lo mismo: “Tanto la poderosa industria del sexo, junto con voces de prestigiosas profesoras universitarias, como grupos “transgresores y subversivos” coinciden en la machacona idea de hablar de “trabajador@s sexuales” o de definir la prostitución como el intercambio entre dinero y “servicios sexuales”. En ambos casos se invisibiliza el género: el hecho de que son mujeres las prostituidas y, sobre todo, que son hombres los que pagan y compran”.

Voy a aportar dos ejemplos para dar un poco de claridad a las aportaciones de estas dos académicas Abolicionistas:

  -Resumen de la Tesis doctoral del sociólogo Ignasi Pons calificada como Cum Laude en 1993 y publicada en formato de libro al año siguiente por la UAB: “En términos generales las condiciones de vida y de trabajo de las prostitutas no son dramáticas. (…) Su media de ingresos es equiparable a la de los ejecutivos de 2º nivel, con menor carga de trabajo que éstos, y multiplica varias veces la media de salarios femeninos”.

   -Dolores Juliano, Doctora y profesora emérita en la UAB, 2004: “A partir de investigaciones previas podemos desechar como principales problemas del sector el económico y el sanitario. Las prostitutas tienen un nivel de ingresos medio superior al salario mínimo, y no son un colectivo especialmente afectado por problemas de salud”. (“Excluidas y marginales: una aproximación antropológica”).

   -Ignasi Pons, ahora Doctor y profesor emérito en Sociología en la UAB, entre otras cosas, ha impartido la asignatura “Sociología de la prostitución” en cursos de doctorado, 2004: “Hay infinidad de trabajadores que cada día al salir de las fábricas pasan por un bar; miles de hombres que antes o en cuanto llegan a sus casas realizan ingestas de alcohol en diferentes cantidades; numerosos ejecutivos de empresas y multinacionales que se acostumbran a consumir cocaína, es decir, la relación entre trabajo y drogas es muy variada, y este dato no puede utilizarse como dato exclusivo de una actividad, y menos considerarlo una situación exclusiva de las mujeres en prostitución y que refuerza su presentación como víctimas, al enfatizar que, en algunos casos, para poder trabajar necesitan drogarse; esta es una de las generalizaciones tipo que hay que evitar hacer en los estudios sobre prostitución”. (Extracto del estudio “La prostitución femenina en la Comunidad Valenciana”, encargado por el Conseller de Bienestar Social Juan Cotino (PP) en 2007 a las cuatro Universidades valencianas). 

Siguiendo esta línea de investigación he conseguido aportar más información que visibiliza estas denuncias, y que he publicado en una serie de artículos recogidos bajo el título NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS PORQUE NO SE LA MERECEN, en concreto en los artículos PARTE IV, V y VI, y que permiten entender mejor por qué España aparece como el primer país en consumo de prostitución de Europa, porque yo no pienso permanecer indiferente ante este hecho, así como tampoco permanecen indiferentes ninguna de mis compañeras que forman parte, de forma individual o como colectivo, del Front Abolicionista-PV.

Por eso hay dos párrafos en el artículo al que me refería al iniciar el mío que creo que es importante no dejar pasar sin comentarlos:

 (1) “La prostitución tiene un profundo vínculo con la pobreza, y esto, lejos de arrebatar agencia, capacidad de decisión, ha otorgado a muchas mujeres un mecanismo de supervivencia personal y familiar que quien nunca ha necesitado debería abordar con un mínimo de empatía y respeto. Un Ministerio sin capacidad política para paliar la pobreza de las más excluidas (en un contexto de emergencia sin precedentes), y que nada puede decir a quien durante años han otorgado licencias a los clubs, porque son ahora sus nuevas alianzas ideológicas, no debería desahuciar a la ligera a 60.000 mujeres sin ninguna alternativa, y aún menos en nombre del feminismo”. (2) “En las razones ofrecidas por el Ministerio para el cierre de los prostíbulos tampoco se diferencia entre prostitución libremente consentida y trata con fines de explotación sexual, a pesar de ser dos cuestiones jurídicamente diferentes en el ámbito internacional, al menos desde el Protocolo de Palermo del año 2.000”.

Como parecen ser señas de identidad del discurso regulacionista la desinformación y/o la información tendenciosa, voy a hacer una serie de precisiones:

1-Claro que la prostitución tiene un profundo vínculo con la pobreza, y por eso precisamente, es el pensamiento crítico feminista el que, desde sus inicios, señala que la prostitución está sostenida por la situación de desigualdad estructural que impide a las mujeres el acceso a los recursos en situación de igualdad con los hombres, es su carencia de recursos la que las conduce a estar en situación de prostitución, y la que las aboca a ser abusadas y explotadas sexualmente, porque es la condición que los hombres exigen para traspasarles los recursos que el sistema les niega, por eso Victoria Sau ( filósofa, psicológa y referente del feminismo catalán), en su Ponencia presentada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades del Congreso de los Diputados ( en julio de 2006) expuso lo siguiente: “En los cuadernos de quejas previos a la Revolución Francesa, las mujeres ya pedían la Abolición de la prostitución”, y esto es retomado por Mary Wollstonecraft en su “Vindicación de los Derechos de la Mujer”: “La necesidad nunca hace que la prostitución se convierta en el medio de vida de los hombres”. (Ambas referencias aparecen en el magnífico libro de Rosa Cobo “La prostitución en le corazón del capitalismo”). Y tenemos continuados ejemplos de ese pensamiento crítico feminista y, como no puede ser de otra manera, Abolicionista, que son los que conforman la base teórica y la conciencia feminista, también en el siglo XIX, en el XX y en el XXI.

2-Es tendenciosa la información sobre la concesión de licencias de los clubs, porque aunque el punto de partida lo marca la decisión de despenalizar la Tercería Locativa tomada por ese gran… individuo que es Felipe González, que también es el impulsor del desmantelamiento de la infraestructura y los recursos con los que contaba el Ministerio de Asuntos Sociales, pocos meses después pierde las elecciones, y es durante el gobierno presidido por ese grandísimo… individuo, apellidado Aznar, cuando del Ministerio de Asuntos Sociales prácticamente sólo queda el nombre por exigencias de la Ley Gral de Estabilidad Presupuestaria, y con el que se dispara el establecimiento de clubs; empiezan a llegar las concesiones de Utilidad Pública a asociaciones y colectivos que defienden que la prostitución es una opción laboral, que elaboran programas de atención a “trabajadoras sexuales”, subvencionados de forma estatal y autonómica, y que este gobierno se asegura de que vayan a seguir recibiéndolas tras la aprobación de la Ley Gral de Subvenciones; precisamente son las representantes de estos colectivos y asociaciones quienes reivindican ante la opinión pública que existe el “trabajo sexual” y que las “trabajadoras sexuales” prestan “servicios sexuales” a “clientes”; el “negocio del sexo” despega, impulsado por el marketing neoliberal que normaliza la demanda y el consumo del “ocio y entretenimiento sexual”, e implanta el uso de terminología laboral para equiparar la prostitución con una opción laboral; las/os impulsoras/es del discurso regulacionista le deben una calle a Aznar. Paralelamente el mundo académico otorga subvenciones, concede reconocimientos y facilita y estimula la publicación en revistas de numerosos proyectos de investigación, informes, artículos, tesis doctorales (algunas incluso son publicadas en forma de libro por la Universidad, como es el caso de la de Ignasi Pons), cuyo objetivo es “desestigmatizar” el “trabajo sexual”, y que tiene un efecto colateral, que es precisamente el que buscaba la ideología económica depredadora y sin escrúpulos pepera: España empieza a convertirse en un referente del ocio y del entretenimiento sexual porque se dispara la demanda, y eso garantiza la oferta constante y variada.

Ante esto, una parte de la izquierda se desentiende de las críticas y las exigencias Abolicionistas realizadas por importantes feministas marxistas, socialistas y anarquistas, y en lugar de desenmascarar la alianza de la ideología patriarcal y neoliberal, que es el sostén de la “industria del sexo”, acepta que la prostitución puede ser de libre elección y es una opción laboral, asumiendo un enfoque tradicionalista e involucionista: “Esta abstracción, alguien paga, alguien recibe, supone un retroceso a los viejos tiempos prefeministas al no incluir el análisis de género de la sexualidad. (…) Mujeres y hombres feministas de todas las ideologías políticas habían coincidido en tratar la prostitución como una forma de dominación extrema”.( Ana de Miguel, “Neoliberalismo sexual, el mito de la libre elección”).

Así que, si ahora mismo existen en España 60.000 mujeres sin ninguna alternativa es debido a que seguimos sin una Ley Abolicionista de la prostitución, y el motivo es la parasitación en la izquierda y en el feminismo del discurso regulacionista impulsado por intereses espurios,  porque no hay atención integral para las más excluidas con la regulación, cuyo discurso no va unido al desarrollo de planes de reinserción socioeconómica diseñados desde la igualdad de Oportunidades y de Trato, pero sí que lo hay en el discurso Abolicionista, y eso supone destinar una serie de recursos y el trabajo conjunto de una serie de Ministerios, que no se pondrán en marcha hasta que la opinión publica sea plenamente consciente del impacto que sobre la salud física y psíquica tiene la actividad de la prostitución en las mujeres, y por qué los hombres demandan contactos sexuales monetizados; y ésto es precisamente lo que ha ocultado el discurso regulacionista, legitimando la demanda de contactos sexuales monetizados y  la “importación” de mujeres sobre los que imponerlos.

  -La referencia al Protocolo de Palermo del año 2.000 para diferenciar entre prostitución libremente consentida y trata con fines de explotación sexual, la supera mi referencia a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en su Resolución 1607/2008, de 16 de abril, en la que se reafirmó el derecho de todo ser humano, y en particular de las mujeres, al respeto de su integridad física y a la libre disposición de su cuerpo, derecho sistematicamente conculcado en las mujeres que se encuentran en situación de prostitución, al consistir ésta en la imposición de contactos sexuales monetizados, que son consentidos para solventar situaciones de precariedad socioeconómica.

Reitero y reivindico mi pertenencia al Front Abolicionista-PV, porque todas las acciones que se han llevado a cabo desde esta plataforma Abolicionista, y las que vendrán, tienen como objetivo conseguir una sociedad española más igualitaria y más justa socialmente, y en la medida de mis posibilidades, desde esta+ ventana abierta a la información y a la reflexión, intento hacer lo mismo, porque el objetivo de conseguir una Ley Abolicionista de la prostitución tiene hoy más vigencia que nunca.

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Puri Liétor
Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos.

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