Momentos históricos

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Acostumbrados, como estábamos, a momentos históricos banales como que Errejón ha hecho la comunión, o que Pablo se ha tirado un pedo, o que Albertito acumula otro día sin currar y sigue cobrando, llega la realidad y nos da una hostia histórica de las de verdad, de las que hacen época como la caída del muro o el 11S, como la Guerra Civil. Un momento histórico de los que marcan un antes y un después. Que eso es un momento histórico de verdad, el resto son anécdotas.

Es curioso, pero cada momento de estos supone pérdidas para la clase trabajadora, un paso más hacía el Capitalismo más salvaje, pero ahora sin bloque comunista que pudiese, al menos, equilibrar la balanza. Pasó con la caída del bloque soviético, pasó con las guerras para la paz tras lo de las torres y pasará con el virus de los cojones. Es curioso porque parece que no aprendemos.

Y aquí estamos, encerrados en casa (algunos) y diciendo que nadie se va a quedar atrás mientras blanqueamos a quienes han recortado en recursos a nuestra sanidad pública con mano izquierda, aplaudiendo otro rescate de la UE, pagando ERTE´s a empresas con beneficios multimillonarios y agradeciendo su caridad a los dueños de esas mismas empresas. Aquí estamos con la UE demostrando que solo es un instrumento de dominación de los países ricos sobre los pobres, un instrumento sin solidaridad interna alguna y con un PCE acomplejado, sin levantar la voz y pillando dentro del gobierno, incapaz de sacar a debate la necesidad de salir de ella, necesidad vital para la clase trabajadora, que si que está muy guay viajar por Europa sin pasaporte, pero que principalmente lo hacen los capitales vía Holanda hacía paraísos fiscales.

Si algo bueno podemos sacar de esto debería ser acabar con el eslogan del Spain is different, ese lema franquista que tanto gusta a la izquierda patria. No, Spain is not different. Hemos actuado tarde y mal, hemos infravalorado la pandemia y hemos primado la economía por encima de la vida. Hemos sido un país capitalista más, un país que no se diferencia en nada del resto de nuestro entorno socioeconómico, con dos alternativas electorales sin diferencia alguna más allá de lo estético.

Los comunistas no podemos agradar a todos, ni siquiera a toda la clase trabajadora (por San Lenin, no seamos ingenuos). La clase trabajadora es solo una estadística, el caso es liderar o guiar un proyecto dirigido hacía su emancipación del capital. Todo lo contrario que hacen desde IU/PCE, todo lo contrario que hace la izquierda occidental.

Estamos jodidos y mucho más lo estaremos tras poder llorar a nuestros familiares, amigos, vecinos y conocidos como se merecen. Las ventanas de las oportunidades esas no se inventan, solo aparecen cuando el poder pierde el control y se tiene un partido fuerte. Nada bueno se avecina para la clase trabajadora.

Y, la verdad, me gustaría cagarme en los putos muertos de los responsables de todo esto. De los garzoners, los pabliebers y los errejoners, pero ni de eso tengo ganas que hoy todos tenemos muertos, ni ganas tengo de eso. Que dios nos pille confesados amigos y que la Biodramina no suba de precio, que vienen curvas.

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