Escribir desde las tripas

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Escribir desde las tripas, desde el corazón erosionado por el dolor que otros sufrieron. Escribir como quien está viendo una injusticia y no puede menos que echarse sobre quien la causa y luchar y caer al suelo y ser el racimo que se aplasta con el pie y saber que aunque mueras quedará esa sustancia de sangres que germinará en algún lugar, en otro origen, en otra causa, en otro mundo posible.

Escribir como a demanda de quienes demandan, como al recado de la nueva emancipación, como siendo consciente de que tu inconsciencia no importa y de que tu lugar en el mundo es decir las cosas como son.

Escribir sintiendo como propias las muertes de otros, sabiendo que no puedes alcanzar a todas las justicias pero que debes defenderlas todas porque está en juego la parte más honrosa de los seres que habitamos este mundo: empatía y justicia.

Escribir desde la emoción, desde el desengaño, desde la traición y desde la idea como un modo de saberse alma, títere, pasión e individuo. Señalar a los culpables de las deudas que nos aquejan y elevar la voz, el tono, el foco de nuestros actos como si pudiéramos con ese esfuerzo destruir al monstruo, encerrar al despiadado, cambiar la historia de todos los mundos presentes y futuros.

Escribir como si nada más importase en este mundo de tráfago y perfidia. El alma clavada en el costado del que llora, la lanza ajustada a los ijares de la suerte y descubrir lo que se nos oculta a los ojos. Y existen tantos motivos para escribir que merece la pena descubrirlos uno a uno.

Escribir porque es cuando todo parece derrumbarse, cuando los cambios están cada vez más cercanos. Cuando se decreta el final de un partido de futbol sólo si se le llama nazi a un nazi y se olvidan los instantes en los que nos llamaban “etarras” a los vascos en todos los campos del estado, o cuando se les llamaban “monos” o “putos negratas” a todos los jugadores de piel más oscura que la nuestra (también en todos los campos de futbol de España), cuando a las mujeres árbitras se les insultaba día sí y otro también, cuando se les llamaba “maricones” a las estrellas del equipo contrario y se les ultrajaba y vilipendiaba cada partido no se hizo nada. No se suspendió un partido. No supuso apenas unas líneas en los tabloides deportivos. ¿Por qué precisamente ahora y con Zozulya que es un nazi declarado? Protección para unos pocos y olvido de los demás, así comienza la declaración de intenciones del fascismo español. No podemos permitírselo, hay que acabar con la dictadura de Tebas y mandarlo al banquillo sí, pero de los acusados y de los traidores de la patria.

Escribir porque en el oasis vasco también pasan cosas malas. Se vulneran derechos y cuando se cuestiona la hegemonía jeltzale o se encarcela a uno de los suyos apenas aparece en la todopoderosa TV del régimen, la ETB. La Audiencia Provincial de Álava ha dado a conocer este martes, 3.667 días después de que un 2 de diciembre de 2009 la empresaria Ainhoa Alberdi formalizara su denuncia ante la Fiscalía, la sentencia del mayor caso de corrupción conocido hasta la fecha en Euskadi, el ‘caso De Miguel’. La parte del fallo de la resolución judicial, de casi 1.200 páginas, incluye fuertes condenas de prisión para tres exdirigentes del PNV de Álava, Alfredo de Miguel (conocido como Txitxo), Koldo Ochandiano y Aitor Tellería. Los tres -a nombre de sus esposas- crearon la sociedad Kataia Consulting para cobrar comisiones ilegales.

Escribir porque es necesario también decir las cosas dignas de mención que suceden en el mundo y que nos llenan de esperanza y por eso hay que contarlas como escuchar otra vez en Chile el canto de esa canción que marcó una época, “el pueblo unido jamás será vencido” miles de bocas acordándose de Allende, defendiendo otro mundo posible ante la sangría del sistema que creó Pinochet y la famosa escuela de Chicago. Chile fue un experimento que ha durado 46 años donde la justicia social brilla por su ausencia y donde absolutamente todo está privatizado. Resulta hermoso ver cómo experiencias comunitarias están ahora saliendo desde Chile al mundo, el caso de la performance del Colectivo LasTesis (Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, originarias de Valparaíso), “Un violador en tu camino”, que se ha multiplicado por el mundo y que ha visibilizado al colectivo humano más maltratado de la historia: las mujeres. Hemos visto reproducir el llamamiento a la sociedad para que reaccione ante la violencia machista y surge de un entorno de protesta donde las primeras víctimas, como siempre, eran las mujeres, que han sido humilladas, raptadas, violadas y asesinadas por la policía del régimen corrupto de Piñera. Y resulta hermoso ver a las mujeres de todas las culturas del mundo interpretando esa especie de danza primigenia, espiritual, festiva, reivindicativa y empoderante diciendo al unísono, a millares, pero con una sola voz:

Un violador en tu camino

El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer,
y nuestro castigo
es la violencia que no ves.

El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer,
y nuestro castigo
es la violencia que ya ves.

Es feminicidio.
Impunidad para mi asesino.
Es la desaparición.
Es la violación.

Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.

El violador eras tú.
El violador eres tú.

Son los pacos,
los jueces,
el Estado,
el presidente.

El Estado opresor es un macho violador.
El Estado opresor es un macho violador.

El violador eras tú.
El violador eres tú.

Duerme tranquila, niña inocente,
sin preocuparte del bandolero,
que por tu sueño dulce y sonriente
vela tu amante carabinero.

El violador eres tú.
El violador eres tú.
El violador eres tú.
El violador eres tú.

Y este es el momento de volver a las calles porque el fascismo está clavando su aguijón en las pieles diferentes, en el otro como sustantivo del miedo, miedo a la diferencia, miedo a la libertad y de ahí estos versos que espero acompañen a todos los colectivos maltratados en cualquier parte del mundo:

VOLVER A LAS CALLES

Volver a la luz de las calles
Al grito de las pancartas
A la ira rubicunda
Pero con un propósito
Un fin
Unos principios

Dejar a un lado la demagogia
El seguidismo ensimismado
La pesadumbre plena
De no poder alcanzar la gloria

Volver a la lucha como quien vuelve al río
Siguiendo el rastro de aquello que ha sido
Como un futuro que ve en lo que fue
Aquella secreta mirada infinita de niño

Volver a los recodos del ímpetu
Como un desafío imposible
Como la necesidad que marca el rumbo
Como la sinergia de la piedra lanzada

Por un poder ínfimo
Que tras ser lanzada recobra su brío
Su fuerza arrebatadora de antaño

El sufragio conseguido
El descanso necesario
La mujer emancipada
El viejo reposando en su osario

Volver
Volver siempre
Volver a las calles para conquistar el infinito

Si no se puede
Que sepan lo que fuimos
Si no se cambia nada
Que sepan lo que hicimos

Salir y luchar
Salir y batirnos

Como el cobre en la fragua
Como el duelo en el río
Como la náusea en la cara
Como en la batalla el frío

Batirse pero nunca en retirada
Volver
Siempre volver
No haberse ido jamás

No rendirse
Ni echarse en brazos del enemigo

Porque jamás se rindió la montaña con el cielo
Ni la piel contra un filo
Ni el futuro ni el instante

Que demanda un sacrificio
No rendirse y seguir luchando
Que nos hace falta un horizonte
Por donde salga el sol

Lo mismo que un recién nacido
Volver a las calles
Para no olvidar
Que fue allí
Donde nacimos.

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