Isidro Páez
La Cumbre de la OTAN en Ankara de 2026, celebrada los días 7 y 8 de julio, concluyó con compromisos macroeconómicos masivos y acuerdos de defensa orientados a la redistribución de cargas (burden shifting) entre EEUU y los subordinados europeos. El bloque de naciones reunido representó un gasto conjunto e impacto en una economía global de 70 billones de dólares.
Durante las jornadas de la Cumbre y el Foro industrial paralelo, se anunciaron inversiones directas destinadas a fabricantes de armamento de ambos lados del Océano Atlántico Norte
-Contratos de defensa: Más de 50.000 millones de dólares firmados en nuevas adquisiciones de equipamiento y armamento.
-Iniciativa Drone Edge: Inversión de 40.000 millones de dólares para los próximos cinco años en sistemas contra drones.
-Red de combustible: 27.000 millones de euros blindados para modernizar oleoductos e infraestructura de almacenamiento hacia el flanco este de la Alianza.
-Apoyo financiero a los ucronazis de Zelenski: Los aliados pactaron aportar 70.000 millones de euros para 2026 (con metas equivalentes para 2027), complementado por préstamos de la UE.
-La meta del 5% del PIB en gasto militar siguiendo la hoja de ruta presupuestaria trazada en la cumbre previa de La Haya de 24 y 25 de junio de 2025.
- El objetivo 2035: Se ratificó el compromiso de destinar el 5% del PIB nacional a defensa para el año 2035
- Desglose interno: Este 5% se divide en un 3,5% para requisitos básicos de defensa y capacidades tangibles, y un 1,5% para resiliencia industrial, ciberseguridad e innovación tecnológica.
- Estado actual: El gasto medio estimado entre los aliados europeos y Canadá se situó en 3,93% del PIB para 2026, impulsado por una inyección adicional de 139.000 millones de dólares en requerimientos centrales desde 2025.
•Disputas económicas intra capitalistas en el espacio euroatlántico
- La Iniciativa «Made in NATO» promovida por el Secretario General Mark Rutte para reducir barreras comerciales de defensa, choca parcialmente con los planes de la UE de priorizar compras 100% europeas.
- Presión Bilateral de EE.UU.: Bajo la administración Trump, se ha ejercido una presión agresiva sobre los aliados rezagados. España ha recibido amenazas explícitas de acuerdos comerciales bilaterales desfavorables si no incrementa su gasto convencional significativamente por encima del 2% consolidado actual.
- Creación del DSRB, Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, fondo de financiamiento estratégico multilateral creado para asegurar que los países de la Alianza puedan proteger sus infraestructuras críticas ante ataques, sabotajes o crisis. Con sede central establecida en Canadá. Su Financiamiento: cuenta con un capital inicial de 134.000 millones de dólares. Los fondos se destinan de forma directa a proyectos estratégicos de seguridad nacional:
-Protección de redes eléctricas: Reforzar las centrales de energía contra ciberataques masivos de origen extranjero.
-Seguridad submarina: Blindar y monitorear los cables de fibra óptica y los gasoductos bajo el mar para evitar sabotajes.
-Cadenas de suministro: Asegurar rutas de transporte alternativas para alimentos, combustibles y medicinas en caso de un conflicto armado o un bloqueo comercial.

“Podemos prescindir de la mantequilla, pero, a pesar de nuestro amor por la paz, no de las armas. No se puede disparar con mantequilla, sino con fusiles”
Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels
La Banca privada al pie del cañón, el fin de la mantequilla
Mayores presupuestos, menos restricciones ESG: La inestabilidad global ha impulsado a los gobiernos occidentales a incrementar el gasto militar. El gasto en defensa de Europa aumentó un 60 % entre 2020 y 2025, mientras que EEUU ha propuesto un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares para 2027, frente a los 901.000 millones de dólares de este año. Las restricciones ESG que antes lastraban las asignaciones de defensa también se han suavizado, sobre todo en EEUU, donde la presión política está redefiniendo el sector como una prioridad nacional y social
Las restricciones ESG (Environmental, Social, and Governance) han sido históricamente el mayor obstáculo para que el capital privado financie a la industria militar. Tradicionalmente, la mayoría de los fondos de inversión y bancos clasificaban a las empresas de armamento dentro de la categoría de «sectores excluidos«, junto con el tabaco, el juego o los combustibles fósiles. Sin embargo, tras las cumbres de La Haya (2025) y Ankara (2026), se ha consolidado un cambio regulatorio e institucional drástico para eliminar estas barreras.
El sector financiero internacional interactúa con el aparato militar aliado: es cómplice de apoyar la inversión del DSRB. Entidades financieras de Wall Street y Europa que respaldan el proyecto de inversión militar o participan en su diseño estratégico para ofrecer garantías crediticias son: JPMorgan Chase (EEUU), Deutsche Bank (Alemania), ING Group (Países Bajos), Commerzbank (Alemania). Por parte canadiense: RBC (Royal Bank of Canada), BMO (Bank of Montreal), CIBC (Canadian Imperial Bank of Commerce), TD Bank (Toronto-Dominion Bank), Scotiabank, National Bank of Canada
Entidades financieras que apoyan la iniciativa lanzada por la OTAN, el 7 de julio de 2026, la “Call to Action” para movilizar 217.000 millones de dólares en capital privado hacia la industria de defensa y tecnología militar de la Alianza. Su objetivo central es romper las barreras corporativas que históricamente limitaban el flujo de dinero de bancos comerciales, aseguradoras y fondos de pensiones hacia los fabricantes de armamento.
En paralelo, los gigantes bancarios que firmaron la iniciativa institucional de la OTAN en Ankara para expandir de forma inmediata sus carteras de préstamos y acciones en empresas de defensa aliadas incluyen a Banco Santander, Barclays, BNP Paribas, Citi, NatWest, PKO Bank Polski y Danske Bank. El rol de todas estas corporaciones privadas es clave: actúan como intermediarios comerciales utilizando los avales públicos del DSRB para prestar dinero a fabricantes pequeños y medianos de armamento que antes no lograban acceder a financiación.
Esta iniciativa transformaría la manera en que el sector financiero internacional interactúa con el aparato militar aliado, cambiaría por completo la dirección de los flujos de capital y provocará una reorientación masiva de la liquidez en los mercados financieros.
-Eliminar las restricciones éticas (ESG): Tradicionalmente, las políticas de Inversión Sostenible (Criterios ESG) impedían a los grandes bancos financiar armas. La OTAN ha presionado para que la seguridad colectiva sea reconocida como un pilar de sostenibilidad, permitiendo que la industria militar reciba créditos normales
-Financiamiento a pequeños innovadores: Este enfoque de capital de riesgo e innovación permite de forma prioritaria la Inyección de capital de riesgo (venture capital): Los flujos de capital privado se priorizarán para el escalonamiento de empresas tecnológicas emergentes (startups) especializadas en tecnologías de doble uso, tales como aplicaciones de inteligencia artificial, arquitecturas de ciberdefensa, computación cuántica y drones.
Financiación de fases tempranas (early-stage funding): La iniciativa busca dinamizar el ecosistema tecnológico de defensa mediante la canalización de líneas de crédito y capital semilla hacia startups de alta intensidad científica (Deep Tech), acelerando la transferencia tecnológica hacia aplicaciones estrictamente militares
Aceleración de la producción masiva: Los préstamos bancarios respaldados por los estados se utilizarán para ampliar fábricas de municiones y ensamblaje armamentístico a gran escala de forma inmediata.

El rol del Fondo de Innovación (NIF) de la OTAN como eje central
Para garantizar la viabilidad y la dirección de estos capitales, el NIF actúa como el puente operativo clave:
-El instrumento financiero público: El NIF es el primer fondo de capital de riesgo soberano multilateral del mundo, respaldado por 24 países aliados con un mandato de 1.000 millones de euros. Su presidente, Ari Kristinn Jónsson, validó el acuerdo señalando que el fondo combina el rumbo estratégico de los gobiernos con la capacidad de ejecución a gran escala de la banca privada.
-Validación del riesgo y captación de fondos (crowding in): Debido a que las tecnologías profundas (deep tech) conllevan un alto riesgo comercial, el NIF convierte directamente en las primeras fases de desarrollo de las startups. Su participación funciona como un sello de aprobación institucional que «da confianza» a los grandes bancos comerciales internacionales para otorgar créditos adicionales y mitigar sus riesgos de inversión.
-Aceleración hacia el mercado militar (procurement): A través de su grupo especializado Mission Platform Group, el NIF ayuda a las startups a salir del laboratorio y conectar de forma directa con los Ministerios de Defensa de la Alianza, garantizando contratos rápidos de compra gubernamental para soluciones críticas como ciberdefensa, inteligencia artificial, computación cuántica y sistemas de drones autónomos. Un ejemplo de esto en la cumbre fue el despliegue inmediato de contratos comerciales con empresas de su cartera, como la británica-luxemburguesa Uplift 360, especializada en la cadena de suministro de materiales avanzados.
-Las cifras de retorno financiero de los fondos de pensiones públicos y privados que han roto las barreras ESG y han entrado en el sector de defensa registran retornos extraordinarios de hasta el 371% en inversiones acumuladas en los últimos años, superando de manera masiva los índices globales de referencia. Este auge financiero e institucional ha consolidado el atractivo de la industria militar como un activo de alta rentabilidad y refugio macroeconómico ante la inestabilidad geopolítica global

Análisis marxista
Desde la perspectiva de economía política, el entramado institucional del gasto militar funciona como una superestructura ideológica, jurídica y política que está completamente determinada por una infraestructura (o base económica) que necesita expandirse. La cumbre de Ankara y sus mecanismos financieros son el ejemplo perfecto de cómo opera esta relación dual
1.La superestructura (Político-Jurídica e Ideológica)
Es el conjunto de instituciones, discursos y normas creados para legitimar, canalizar y justificar el desvío de capitales masivos hacia la industria armamentística
-El aparato jurídico-normativo: El «Llamado a la Acción» y la reconfiguración de los criterios ESG cambian las leyes de sostenibilidad financiera internacionales. Redefinen legalmente «la guerra y las armas» como «pilar de paz y sostenibilidad social».
-El aparato ideológico: El discurso oficial de la OTAN construye el marco de urgencia y amenaza geopolítica indispensable para que la opinión pública acepte que el bienestar social se condicione a una meta del 5% del PIB en gasto militar.
El aparato político multilateral: Cumbres como la de Ankara, La Haya y organismos como el Fondo de Innovación de la OTAN funcionan como la junta directiva política global que alinea a estados soberanos independientes bajo una misma estrategia de mercado.
2.La infraestructura o Base Económica (Las verdaderas fuerzas productivas)
Debajo de las declaraciones de paz, ciberseguridad y resiliencia democrática, lo que sostiene y empuja esa superestructura es la realidad material de la acumulación de capital
-Crisis estructural de rendimiento y la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (TRPF). Como vimos con los fondos de pensiones, los sectores tradicionales de la economía ya no ofrecen los retornos necesarios para sostener el sistema financiero global. El sector defensa (con ganancias de hasta el 371%) absorbe los excedentes de liquidez y ofrece un salvavidas macroeconómico de alta rentabilidad de largo plazo.
-El Complejo Militar-Industrial: Las fábricas de armamento, los desarrolladores tecnológicos de inteligencia artificial de doble uso y los consorcios bancarios (como JPMorgan, Santander o Citi) necesitan asegurar contratos estatales plurianuales a largo plazo para mantener sus cadenas de valor activas y productivas.
-La absorción de riesgos: El dinero real de los ahorradores y los avales públicos de los estados (infraestructura financiera) se utilizan para rescatar, financiar y asegurar la rentabilidad corporativa de contratistas privados de defensa ante posibles pérdidas de mercado.
En el marxismo, el Estado y las alianzas internacionales (como la OTAN) no son entes neutrales que buscan el bien común. Son, como definió Marx, «un comité para administrar los asuntos comunes de toda la burguesía«, el desglose lo demuestra exactamente:
-El aparato jurídico (ESG): Las leyes de finanzas «sostenibles» se cambian y moldean cuando el capital lo necesita para seguir fluyendo sin trabas morales.
-El aparato ideológico: El discurso de la «seguridad» funciona como una falsa conciencia para que la clase trabajadora acepte transferir la riqueza social (vía impuestos y recortes en bienestar) hacia el complejo militar-industrial.








