Partido Feminista de España
Desde el Partido Feminista de España queremos dejar claro una cosa: Zapatero traicionó a la clase trabajadora y a las mujeres. Y lo hizo con una sonrisa, con leyes que parecían progresistas y con una puesta en escena que engañó a muchas. Hoy, que el sistema se llena la boca juzgándole por el caso Plus Ultra, nosotras vamos a hablar de lo que de verdad importa: de sus políticas, de sus recortes, de sus guerras y de su legado. Porque el sistema elige con lupa a quién crucifica, y mientras tanto, las traiciones al pueblo español siguen ahí, bien guardadas, en beneficio de las élites corruptas que heredaron el franquismo y que hoy sirven a las corporaciones y a los banqueros estadounidenses.
Gestión económica y crisis de 2008: el coste en la vida de las mujeres
La burbuja inmobiliaria y el desempleo
Zapatero prometió pinchar la burbuja. Lo dijo en campaña. Y luego se reunió con los siete grandes bancos y salió diciendo que la construcción «iba como un tiro». Esa negligencia nos llevó a la crisis de 2008 y a un paro del 27%. Las mujeres fueron las primeras en quedarse en paro. Como siempre.
El «golpe blando» del artículo 135 y la deuda sobre la vida
En 2011, la reforma exprés de la Constitución fue un golpe de estado blando. Lo impuso la Unión Europea y Zapatero lo aceptó sin rechistar. A partir de ahí, España priorizó pagar la deuda antes que la sanidad, la educación o la dependencia. Y eso no es neutral. Las mujeres son las principales usuarias y sostenedoras del estado del bienestar. Si recortas la inversión pública, les quitas su bienestar. Les quitas la posibilidad de emanciparse, de dejar de depender del hombre, de tener un empleo digno. Zapatero debilitó los cimientos de la emancipación de la mujer. Así de claro.
Recortes sociales y reforma de las pensiones: pobreza en la vejez femenina
Entre 2010 y 2011, su gobierno suspendió la revalorización de las pensiones, bajó el sueldo a los funcionarios y eliminó el cheque-bebé. Y aprobó la Ley de Actualización del Sistema de Seguridad Social: jubilación a los 67, cotización de 38 años y medio. Es un castigo para las mujeres. Las que han pasado media vida cuidando y pariendo gratis, las que tienen carreras de cotización rotas, las que cobran menos por el mismo trabajo. Estas mujeres van a tener pensiones de miseria. Zapatero las condenó a una vejez pobre. Y encima, con aplausos.
Política exterior y conflictos bélicos
De Irak a Afganistán: un giro cuestionable
Su oposición a la guerra de Irak fue lo único bueno que hizo. Pero luego envió las tropas a Afganistán. A hacer lo mismo. Con otro nombre. Y eso, posiblemente, le costó sus roces con Estados Unidos.
El bombardeo de Libia
En 2011, Zapatero metió a España en la guerra de Libia junto con la OTAN. Pidió permiso al Congreso y lo tuvo: PP, CiU, PNV y ERC votaron que sí. Bombardeó Libia. Destruyó el país. Y mataron a Gaddafi. La ministra Carme Chacón y el JEMA Julio Rodríguez —el «Carnicero de Libia»— ejecutaron la contradicción. Un gobierno que se decía pacifista, bombardeando. Y las primeras víctimas, como siempre, las mujeres y la infancia. Las violaciones como arma de guerra. Las esclavas sexuales. Las esterilizaciones forzadas. Las niñas raptadas por grupos armados. Y luego, el estigma para ellas y para su descendencia.
Traición al pueblo saharaui y mediación en Venezuela
Traición al pueblo saharaui
Desde 2011, Zapatero no ha parado de viajar. Sobre todo a Marruecos. Allí respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. O sea, legitimó una ocupación. Traicionó al pueblo saharaui. Y en 2018 le dieron un premio en Marruecos, el «Premio por la Memoria y la Paz», mientras hablaba de las mujeres africanas. Pleitesía a la monarquía alauí. Y Pedro Sánchez ha seguido por el mismo camino. Nada nuevo.
Mediación en Venezuela: ¿liberación de presos o injerencia?
Con Venezuela, Zapatero ha hecho lo mismo: servir a las burguesías y a la monarquía española. En 2024 propuso reformas constitucionales a Maduro para apartarlo del poder. Algo que no se atrevería a proponer a Israel, a Estados Unidos o a Ucrania. Desde 2015 ha viajado a Caracas más de cincuenta veces. Para mediar, dice. Para excarcelar a más de cien personas. A las que llama «presos políticos», pero que incluyen espías, terroristas y generales acusados de conspiración. Leopoldo López, Rocío San Miguel, Miguel Rodríguez Torres. Con Julio Martínez a su lado. Les buscaba vivienda y trabajo en España. Mientras, se ignoraba la soberanía de Venezuela. Si de ahí salió dinero, que se le condene. Nunca estuvo con el chavismo. Estuvo con los burgueses que se apropiaron del gobierno en nombre del chavismo.
Zapatero y su traición al feminismo: de la ley de género a la explotación reproductiva de las mujeres
Ministerio de Igualdad: intermitencia y falta de compromiso estructural
Zapatero creó el Ministerio de Igualdad en 2008. Y lo suprimió en 2010. No volvió hasta 2020. Eso demuestra que no era una política de estado. Era un gesto. Y encima lo llamó «Igualdad», no «de la Mujer». Ya se veía por dónde iba: feminismo identitario, no materialista.
Crítica desde el feminismo de clase:
- Feminismo institucional liberal: Aído y Montero representan un feminismo de discurso, de identidad, de legislación simbólica. Poco les importan las condiciones materiales de las trabajadoras.
- Ausencia de perspectiva de clase: Nadie ha abordado en serio la pobreza laboral femenina, los cuidados y la reproducción no remunerados, la privatización de servicios que afectan a las mujeres, la defensa de la sanidad pública, la violencia y los asesinatos machistas.
- Presupuestos insuficientes: El Ministerio de Igualdad tiene uno de los presupuestos más bajos del gobierno: 70-80 millones. Insignificante.
- Contradicciones: Mientras se crea el Ministerio de Igualdad, se mantienen políticas neoliberales que empobrecen a las mujeres.
Ley de Violencia de Género: un espejismo sin presupuesto
Zapatero aprobó la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. La primera que usó el término «género» como categoría legal. Pero nació coja. Sin presupuesto. Sin unidades especializadas de policía. Sin juzgados. Sin medios. Una trampa. Las mujeres necesitan un aparato público fuerte, financiado y especializado. Sin eso, la ley es un papel mojado. Zapatero prefirió el gesto simbólico. Y abandonó a las mujeres a su suerte.
La ley se aprobó con 320 votos a favor. Unanimidad total en el Congreso. Todos los partidos, machistas y patriarcales, la apoyaron. Y ya sabemos el resultado. Es el fraude más indigno y costoso de la legislación española. Se publicitó como la primera y mejor ley contra la violencia de género. Pero introdujo el término «género» —que no tiene ningún sentido— y no estableció ninguna protección eficaz para la mujer frente a su maltratador. Solo repite el procedimiento de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Las órdenes de protección y alejamiento que contempla no tienen ningún correlato en la realidad. El 30% de las mujeres asesinadas habían presentado denuncia contra su maltratador. Incluso habían obtenido una orden judicial de alejamiento. Y eso no les garantizó ninguna protección. La orden no es más que un escrito con el sello del juzgado. Quien debe cumplirla sigue en libertad. Con su vida habitual. Sin que nadie le impida llegar hasta su víctima. Y si asesina a la mujer, ninguna institución es responsable de negligencia. Ni la policía que inició el atestado. Ni el juzgado que abrió diligencias y le prohibió el contacto. Diríase que el legislador y el juez creen que el auto tiene poderes mágicos que por sí solo impide que el denunciado cometa el crimen.
En el caso más extremo, cuando el juez considera que la mujer está realmente en peligro, la solución es sacarla de su domicilio. Llevarla a una casa de protección. A veces con los niños pequeños a su cuidado. Mientras el maltratador permanece en el domicilio familiar con total libertad de movimientos. La situación más esperpéntica posible: el criminal en libertad y la víctima encerrada.
Los últimos feminicidios se produjeron después de que la defensa de la víctima insistiera repetidas veces ante el juez sobre el peligro que corrían la maltratada y sus hijos. Uno de los casos más señalados fue el de Ángela González Carreño, denunció treinta veces a su marido. Le pidió al magistrado que no le concediera visitas al padre maltratador sin vigilancia. El juez no atendió la petición. El padre de la niña la asesinó en una de las visitas. El Tribunal Supremo condenó al Estado español a indemnizar a la madre con 600.000 euros. No consta que lo haya cumplido.
Es imprescindible modificar esta ley. Reconocer su inoperancia. Desde su aprobación en 2004, contamos 1.400 víctimas de asesinato machista.
La Ley del Aborto: despenalización sin acceso real
En 1985, la Ley Orgánica 9/1985 despenalizó el aborto, pero con tres supuestos. Riesgo grave para la salud, violación con denuncia previa, malformaciones. Poco.
En 2010, la Ley Orgánica 2/2010 despenalizó el aborto hasta las 14 semanas. Pero con requisitos: periodo de reflexión de 3 días, información sobre alternativas, consentimiento informado. Para menores de 17 años, consentimiento paterno. Luego se modificó.
¿El problema? Que no garantizó el acceso en la sanidad pública. Ni destinó recursos. El artículo 17 decía que se podía acceder en centros públicos o concertados. Pero no había obligación real para las CCAA. Ni financiación. Ni personal formado. Se concertó con clínicas privadas. Privatización encubierta. Dinero público a empresas privadas.
Consecuencias:
- Desigualdad territorial: Dependía de la CCAA. Andalucía, Cataluña y País Vasco ofrecían más servicios. En el resto, casi nada.
- Lista de objetores: Muchos profesionales públicos se acogieron a la objeción. Sin mecanismos para garantizar el servicio.
- Desigualdad de clase: Las que tenían dinero, pagaban clínica privada. Las trabajadoras, dependían de una oferta pública inexistente que concertaba con clínicas privadas que las trataban como delincuentes.
- Beneficio al capital privado: Clínicas como Dexeus o IMED recibieron millones en conciertos.
- Incumplimiento de la universalidad: El derecho quedó en manos del mercado, no del Estado.
Matrimonio igualitario y reproducción asistida: perpetuar la explotación
- Matrimonio igualitario: En vez de abolir una institución que perpetúa el capitalismo y el trabajo de cuidados y reproductivo gratuito, se extendió a parejas del mismo sexo. Reproduciendo roles sexistas.
- Ley de Reproducción Asistida: Explotación reproductiva de mujeres jóvenes y pobres. Bombardeo hormonal, ecografías vaginales, punción folicular con sedación. Todo por 800-1000 euros, por las «molestias» ocasionadas.
La Instrucción de la DGRN de 2010: vientres de alquiler
Esta instrucción regulaba cómo inscribir en el Registro Civil a niños nacidos por vientres de alquiler en el extranjero. Reconocía efectos a una práctica de explotación y violencia reproductiva. No protegía a las gestantes pobres. En vez de declarar nulo ese reconocimiento y legislar para que los bebés pasaran a tutela del estado, Zapatero cedió al negocio. La FELGTB, con Son Nuestros Hijos y Pedro Zerolo, presionó. Querían solucionar la «discriminación» de los hombres gays que no podían ser padres biológicos. Y Zapatero cedió.
Bibiana Aído: la ministra que engaño a la mujer
Bibiana Aído fue la primera ministra de Igualdad. De abril de 2008 a octubre de 2010. Con 31 años, la más joven de la democracia. Y, desde nuestra perspectiva, la que más ha entorpecido la emancipación de las mujeres. Impulsó leyes que parecían relevantes. Pero quince años después, vemos que beneficiaron a los hombres, al género, a las identidades subjetivas y al negocio de la explotación reproductiva. Defensora de los vientres de alquiler. Un negocio para explotar la capacidad gestante de las mujeres pobres. Al servicio de hombres ricos que no quieren una madre que intervenga en la crianza, y para mujeres patriarcales que reducen la maternidad a una transacción comercial, a un acto de consumo para presumir sin pasar por el embarazo.
Su capacidad para engañar y su rapidez en aprobar la Ley del Aborto y la Ley de Violencia de Género le facilitaron un ascenso meteórico:
- Julio 2011: Asesora Especial de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres.
- 2013-2017: Asesora de Programas para las Américas y el Caribe.
- 2018: Representante de ONU Mujeres en Colombia.
- Marzo 2021: Representante de ONU Mujeres en Colombia.
- Septiembre 2025 actualidad: Directora Regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres.
El avance del transgenerismo en Sudamérica y España tiene a esta señora como adalid. En junio de 2026, distribuyó un informe confidencial contra Reem Alsalem, la Relatora Especial de la ONU sobre Violencia contra la Mujer. La acusaba de tener posturas contrarias a los «derechos humanos» en transexualidad, prostitución y gestación subrogada. La tachaba de «antigénero» por defender el sexo biológico. La razón: Alsalem no se alineaba con las tesis queer o pro trans, hegemónicas en ONU Mujeres. El informe fue un intento de desacreditarla. Y le ha valido ser denunciada ante la ONU por más de cien organizaciones feministas. La acusan de usar su cargo para perseguir ideológicamente a una experta independiente.
La clave del acoso a Zapatero: ¿por qué la derecha elige este caso y no la corrupción real?
¿Por qué la derecha y el sistema judicial se encarnizan con Zapatero por el caso Plus Ultra y no por sus políticas reales contra la clase trabajadora y las mujeres? Desde el Partido Feminista de España lo tenemos claro.
La derecha solo puede acusar al PSOE de falta de ética o delitos en casos concretos como el de Plus Ultra. Porque si denunciaran la verdadera corrupción estructural que saquea el país, estarían denunciándose a sí mismos. Sus corruptores y cómplices quedarían al descubierto. Y eso no puede pasar. Por eso, el lawfare y la injerencia extranjera se utilizan para ajustar cuentas simbólicas mientras se protege el verdadero entramado de poder.
Pero hay algo más profundo. Juzgar a Zapatero por Plus Ultra y no por la reforma del artículo 135, los recortes sociales, el retraso de la jubilación, la guerra de Libia o la ley de violencia de género es la prueba de que el sistema elige con lupa el relato. No se le juzga por lo que hizo contra la clase trabajadora y las mujeres. Porque eso pondría en cuestión los cimientos del sistema: un Estado que prioriza la deuda sobre la vida, que bombardea países sabiendo que las primeras víctimas son las mujeres y la infancia, y que utiliza el feminismo como gesto simbólico mientras vacía de recursos las políticas de igualdad.
Así se destaparía la verdadera cloaca que sostiene al Estado: su Monarquía corrupta, heredera directa del franquismo. Aquel régimen militar autoritario se acostó siendo una dictadura y se despertó siendo una democracia liberal monárquica. Pero con las mismas raíces: aristócratas y burgueses que han explotado y expoliado España y otros países. La fachada democrática no puede caerse. Detrás están los mismos intereses de siempre.
Pero no, no todos son iguales. Zapatero es el símbolo de la traición institucionalizada. El que prometió cambio y aplicó recetas neoliberales. El que habló de igualdad y vació de recursos las políticas de la mujer. El que se presentó como pacifista y bombardeó Libia. El que dijo defender la soberanía y se arrodilló ante Marruecos. Juzgarle por Plus Ultra y no por todo esto es la prueba de que el sistema no quiere justicia. Quiere espectáculo.
Zapatero no fue el aliado de las mujeres ni de la clase trabajadora. Fue su mejor farsante. Mientras su imagen pública se alimentaba de leyes simbólicas y discursos de igualdad, su gobierno recortaba la inversión pública, retrasaba la jubilación, priorizaba el pago de la deuda sobre lo público y bombardeaba países enteros sabiendo que las primeras víctimas serían las mujeres y la infancia. Su ley estrella contra la violencia de género nació sin presupuesto ni medios. Y su defensa de la gestación subrogada y la identidad de género abrió la puerta a nuevas formas de explotación reproductiva, que es la que fundamenta la violencia machista que sufrimos.
Por eso, desde el Partido Feminista de España, exigimos que se le juzgue no solo por las tramas de corrupción que ahora le salpican, sino por sus políticas reales contra la clase trabajadora y las mujeres. Esas son las traiciones que no pueden quedar en el olvido.








