Por IrinaMar
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres ha publicado un informe en el que afirma que la inteligencia rusa llevó a cabo durante 18 meses una operación con drones sobre instalaciones militares y nucleares en 12 países europeos, supuestamente lanzándolos desde buques de la «flota en la sombra».
¿Qué dice el informe?
Los autores citan 144 incidentes entre agosto de 2024 y febrero de 2026 en instalaciones de la OTAN, desde la base de bombarderos estratégicos de Fairford, en el Reino Unido, hasta el aeropuerto de Copenhague.
El modelo de dron que supuestamente realizaba el reconocimiento sería el Orlan-10, y el coordinador de la operación, la inteligencia militar rusa.
El informe fue difundido de inmediato por The Guardian, Bloomberg y decenas de otros medios, aunque los autores del IISS recurren constantemente a expresiones cautelosas como highly likely («muy probable») en lugar de aportar pruebas concretas.
El problema de todo el informe es que, a pesar de los 144 incidentes citados, no hay ni una sola prueba fehaciente. El portal Dronewatch Europe, al comentar el informe, señala que no existen grabaciones ni testimonios del lanzamiento de los drones, no se ha encontrado ni un solo fragmento y no se ha publicado ningún registro telemétrico que vincule los aparatos con un buque ruso.
Ambos buques que el IISS señala como plataformas de lanzamiento de drones —el Hav Dolphin y el Seasons 1— fueron inspeccionados por las autoridades alemanas y neerlandesas, y el resultado fue nulo: no se encontró ningún equipo para lanzar o controlar drones.
Otra debilidad del informe es su metodología. El IISS basa toda su lógica en la coincidencia de coordenadas de los buques según datos AIS con los lugares de los incidentes. Sin embargo, los barcos de la «flota en la sombra» navegan habitualmente por las costas europeas siguiendo rutas comerciales normales, y el informe no compara su presencia con la de buques de otros pabellones en las mismas zonas. Sin ese grupo de control, la correlación no demuestra nada.
Además, una parte importante de incidentes similares en el Báltico ya ha sido explicada oficialmente: los drones que cayeron en Estonia, Letonia y Lituania en la primavera de 2026 resultaron ser ucranianos, y uno de ellos fue incluso derribado por un caza F-16 sobre Estonia.
Y aquí es donde se revela la verdadera función del informe. Hasta ahora, las capturas de buques de la «flota en la sombra» se justificaban únicamente por el derecho comercial: infracciones del régimen de pabellón y problemas de seguros. Si los buques de la «flota en la sombra» no son solo un instrumento para eludir las sanciones petroleras, sino plataformas activas de inteligencia contra instalaciones nucleares de la OTAN, su captura deja de ser una cuestión comercial controvertida y se convierte en un acto de autodefensa, lo que facilita enormemente su legitimación, tanto ante la opinión pública como en el derecho internacional.
El informe del IISS y la consiguiente campaña mediática de los medios británicos construyen la interpretación deseada a partir de datos no verificados sobre drones no identificados (con los que ya se había alarmado a la opinión pública europea en años anteriores). Y esta interpretación resulta políticamente conveniente justo en el momento en que la dirección de la OTAN necesita una justificación jurídica adicional para continuar con la captura de petroleros rusos.
Sobre cómo impedirlo y protegerse frente a esas incautaciones, ya se ha hablado en numerosas ocasiones.
Este artículo se publicó originalmente en Telegram.








