No es ninguna novedad que los golpes de estado y operaciones desestabilizadoras en países no alineados con el eje anglosionista se nos vendan como favores a los pueblos donde ocurren o como revoluciones liberadoras. Cada vez nos dicen que el país X está gobernado por Satanás en persona. Cada vez esa idea es secundada por buena parte de la sociedad occidental, pese a haber visto miles de veces el proceso. Cada vez, el golpe, caso de tener éxito, sume al país en cuestión en una dictadura tremendamente sanguinaria o en una guerra desoladora. Cada vez los progres y la izquierda de colorines europea y norteamericana jura no volverse a tragar el engaño. Y en estas andamos ahora en Irán.
Vamos a ver. Dejemos de lado a la derecha occidental. Si habitualmente es ya muy lamentable oítr a cierta izquierda europea condenar invasiones en Irak, Libia, Gaza, etc añadiendo que se repudia a Sadam, Gadafi, Hammas o a quien corresponda en cada caso, aquí ni siquiera hay esa condena. Se han lanzado todos a aplaudir la «revolución feminista» que va a acabar con los ayatolas en el país persa. Pregunto, señores progres : ¿cuántas veces se van a tragar que todo lo que pasa en Irán es porque las mujeres iraníes llevan hijab? No voy a entrar una vez más a explicar que las iraníes no son ni de lejos las mujeres más sometidas de Oriente Medio, que Irán ha sido un factor determinante en contener a ciertos grupos islamistas enemigos que atentan en occidente, o que la política iraní es mucho más plural de lo que algunos piensan. La cosa es mucho más sencilla, izquierdistas occidentales: si ven como abanderados de una causa ⸺nótese lo que digo, ABANDERADOS, no que se han sumado circunstancialmente⸺ a Trump, a Netanyahu, a opinadores como Soto Ivars con fotos falsas incluidas o a Ayuso usando el caso iraní para exculpar a posibles delincuentes sexuales de esta zona del mundo, lo mismo es que la causa no va de feminismo ni de revoluciones progresistas.
⸺Oiga, pero es que los ayatolas…
No, señores progres occidentales. No hay peros. Cuando vean a la extrema derecha racista, machista e islamófoba de sus países apoyar sin fisuras una causa, proponiendo además como solución a un tirano de tiempos pasados, como la dinastía Pahlevi, da igual que el país de enfrente esté regido por Thanos, Palpatine, Mola Ram, Sauron o por Hannibal Lecter. En una causa con esos abanderados, no se trata de liberar a nadie ni de mejorar la situación de ningún pueblo, sino de desestabilizar a algún gobierno que no vende materias primas o que se opone a la agenda expansionista y genocida de Netanyahu y demás.
Consideren también que, si las fotos icónicas de una revolución en Irán resultan ser de mujeres muy lejos del lugar en países occidentales, pues a lo mejor esa imagen no es la más representativa. Podría ser que, incluso, la mayoría de las iraníes por costumbre, por condicionamiento cultural o lo que sea se perciban bien como están. Si no se lo creen les recuerdo que vivo en una comunidad autónoma gonernada por una mujer que está poniendo toda la carne en el asador por proteger a un presunto agresor sexual. Una cosa es segura: en tiempos de la revolución islámica hay muchas más mujeres con estudios en el país persa de las que había en tiempos del Sha.
Por otro lado, Trump ya se había quitado la careta cuando justificó su ataque a Venezuela hablando sin ambages del control del petróleo. En aquel momento yo creí, iluso de mí, que, por lo menos, ya nunca nadie se tragaría los pretextos absurdos que ciertos gobernantes ponen para justificar sus tropelías, pero no, han bastado unos pocos días para que en cuanto la gente que habla de charos, femilocas, etc, enarbola a una activista de diseño quemando una foto les sigan todos el juego.
Sí, a pesar de todo lo que he dicho aquí, la situación de las mujeres iraníes tiene mucho que mejorar. Sí, el gobierno de los ayatolas es teocrático y autoritario. Pero ni el pueblo persa ni nungún otro logrará nunca avanzar en los derechos de nadie de la mano de los capitalistas más desvergonzados y montaraces. Si ustedes, señores progres occidentales, quieren contribuir al progreso feminista, céntrense en asegurar sus avances en sus propios países. Céntrense en que gente como Trump, Netanyahu o Ayuso no tengan poder. Y, de paso, dejen de preguntar a la derecha cómo tienen ustedes que ser de izquierdas. Porque hagan ustedes lo que hagan, para ellos, siempre serán comunistas autoritarios. Dejen de temer que «intelectuales» como Soto Ivars, que está haciendo fortuna con un libro que siembra dudas sobre el drama de la violencia de género, les indiquen a qué mujeres deben ustedes liberar.




