La Comisión Europea reaccionó ante las medidas de Washington frente a las sanciones impuestas por la UE a la red X.
La Comisión Europea «condena enérgicamente» la decisión de EEUU de imponer restricciones de visado a 5 ciudadanos europeos, personalidades europeas comprometidas con la regulación de las empresas de tecnología y contra la desinformación, acusados por Washington de ser «figuras destacadas del complejo industrial de la censura» entre ellas la figura señera del francés Thierry Breton, excomisario europeo de Mercado Interior quien lideró la regulación digital en la UE.
La lista completa fue confirmada posteriormente por responsables del propio Departamento de Estado e incluye además a Imran Ahmed, director ejecutivo del Center for Countering Digital Hate, una ONG británica dedicada a combatir el discurso de odio y la desinformación en línea, a Josephine Ballon y Anna-Lena von Hodenberg, dirigentes de la ONG alemana Hate Aid, así como a Clare Melford, directora del Global Disinformation Index.
Dichas medidas restrictivas fueron anunciadas por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, señaló en la red social X que «durante demasiado tiempo, los ideólogos en Europa han liderado esfuerzos organizados para coercionar a las plataformas estadounidenses y que castiguen los puntos de vista estadounidenses con los que no están de acuerdo».
«La Administración Trump ya no tolerará estos actos atroces de censura extraterritorial», añadió.
Se acusa a la Comisión Europea de intentar coaccionar a las plataformas estadounidenses para censurar puntos de vista con los que no están de acuerdo.
Marco Rubio, enfatizó sobre los europeos sancionados: «han dirigido esfuerzos organizados para coaccionar a las plataformas estadounidenses a censurar, desmonetizar y suprimir los puntos de vista estadounidenses a los que se oponen».
Reza en el comunicado oficial del Dpto. de Estado del 23 diciembre:
“Estas medidas se basan en la Sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que declara inadmisible a cualquier extranjero cuya entrada a Estados Unidos, según determine el Secretario de Estado, podría tener consecuencias adversas y potencialmente graves para la política exterior de Estados Unidos. Ciertos familiares también podrían estar sujetos a estas restricciones. Además, la Sección 237(a)(4)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad establece que un extranjero puede ser deportado de Estados Unidos si el Secretario de Estado tiene motivos razonables para creer que su presencia o actividades en el país podrían tener consecuencias adversas y potencialmente graves para la política exterior.”
Desde la Casa Blanca, la iniciativa es presentada como parte de una ofensiva más amplia contra lo que denomina el “complejo industrial de la censura global”, en línea con la agenda de Trump contra las políticas de diversidad, inclusión y regulación de contenidos que, según el Gobierno, vulneran la libertad de expresión.
Toda la diatriba de los dos lados del Atlántico llega luego de que, a principios de diciembre, la Comisión Europea impusiera a la red social X una multa de 120 millones de euros por infringir la Ley de Servicios Digitales (DSA) que obliga a los gigantes tecnológicos a combatir los productos y contenidos ilegales que circulan en sus plataformas.
Después de una investigación de dos años, Bruselas concluyó sobre X:
— El diseño engañoso de la marca de verificación azul (blue checkmark) que ofrece X a cambio de pago vulnera la prohibición prevista en la Ley de Servicios Digitales, ya que hace creer que hay un usuario real verificado detrás de las cuentas con la marca azul.
— Ha incumplido la obligación de facilitar una base de datos pública que permita consultar todos los anuncios publicados en la plataforma. Especialmente importante para analizar anuncios políticos fraudulentos que circulan, por ejemplo, en el contexto de elecciones, según Bruselas.
— No respeta la obligación de permitir a los investigadores analizar sus datos públicos a gran escala, para estudiar efectos como la polarización o la difusión de distintos tipos de contenido en la plataforma.
— En la falta de transparencia a la hora de proporcionar repositorios de publicidad que garanticen una total nitidez sobre los anuncios en sus servicios.
También se sumó Macron a la crítica de las medidas tomadas por EEUU, al afirmar que el paso de Washington equivale a una «intimidación y coerción destinada asocavar la soberanía digital europea», Macron señaló que las normas digitales de la Unión Europea se aplican en territorio comunitario «para garantizar la competencia leal entre las plataformas, sin apuntar a ningún tercer país, y para garantizar que lo que es ilegal ‘offline’ también lo sea ‘online’ »
Lo que ha ocurrido a fin de cuentas es una lucha intercapitalista defendiendo el terreno de sus intereses, desde Bruselas se reafirmó el derecho soberano de la UE a regular la actividad económica en su mercado de acuerdo con sus valores democráticos. “Nuestras normas digitales garantizan unas condiciones de competencia seguras, justas y equitativas para todas las empresas, aplicadas de forma justa y sin discriminación”, aseveró la Comisión Europea. Las medidas no son más que un nuevo foco de fricción entre Washington y Bruselas en un momento de relaciones económicas ya tensionadas por aranceles y disputas comerciales, tecnológicas y de seguridad.







