Antonio Gil
El Gobierno avanza en una profunda reforma del registro horario laboral, con el objetivo de aumentar la transparencia, reducir el fraude en horas extras y garantizar el derecho a la desconexión digital. La iniciativa surge en un contexto donde, según datos del Ministerio de Trabajo, en España se realizan semanalmente más de 2,6 millones de horas extras no pagadas, lo que supone un fraude masivo.
Pero, ¿cuáles son estos cambios?
La nueva normativa, actualmente en fase de consulta pública, establece un sistema de registro exclusivamente electrónico, eliminando los métodos analógicos como el papel. Entre las herramientas permitidas se incluyen aplicaciones móviles, plataformas web o tarjetas con chip. Quedan prohibidas las tecnologías biométricas, como el reconocimiento facial o la huella dactilar, por motivos de protección de datos. Además, el sistema deberá diferenciar entre: tiempo efectivo de trabajo; tiempo de disponibilidad; y horas extraordinarias. Recaerá en las empresas el cumplir los requisitos del registro diario de jornada, y en caso de incumplimiento se presumirá realizada la jornada ordinaria, así como las horas extra y complementarias que la persona trabajadora reclame, salvo prueba en contrario.
Uno de los cambios más significativos es la obligación de reflejar todas las horas extraordinarias en la nómina mensual, ya sea que se compensen económicamente o con tiempo de descanso. Con esta medida, se persigue facilitar el control por parte de los trabajadores y la Inspección de Trabajo, además de asegurar que estas horas cotizan a la Seguridad Social.
El borrador incluye un capítulo específico sobre el derecho a la desconexión digital, con el fin de evitar que los sistemas de registro electrónico se utilicen para exigir tareas fuera del horario laboral. En el borrador se indica que el derecho es irrenunciable, para evitar que se fomente la renuncia a cambio de un complemento salarial. Pero, mucho ojo, también se añade que: “La negociación colectiva podrá establecer excepciones al derecho a la desconexión de las personas trabajadoras cuando concurran circunstancias excepcionales justificadas que puedan constituir un riesgo grave para aquellas o para otras personas o un potencial perjuicio empresarial grave que requiera la adopción de medidas urgentes e inmediatas.”
Es decir, se abre la puerta a que, mediante la negociación colectiva, haya sindicatos que agachen la cabeza con respecto a esta cuestión frente a la patronal.
La Inspección de Trabajo tendrá acceso remoto e inmediato a los registros horarios, lo que permitirá detectar irregularidades sin necesidad de visitas presenciales. Esto debería reforzar la capacidad de supervisión y agilizar la identificación de posibles incumplimientos.
En principio, con esta homogeneización del registro horario en todo el tejido empresarial, para los trabajadores existirá una mayor protección frente a abusos y horas extra no remuneradas. Como hemos señalado en el aspecto de la desconexión digital, también se abren puertas a la pérdida de derechos.
Un clásico de la socialdemocracia: convertir en ley lo que vienen siendo pérdidas en derechos normalizadas.








