Sobre la reducción de jornada laboral: una mentira que no resuelve lo esencial

0

Comunicado del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as sobre la reducción de jornada

En los últimos días ha salido a la luz que el proyecto de ley para reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales sin merma salarial ha sido rechazado en el Congreso por PP, Vox y Junts. Pero más allá de este revés parlamentario, queremos denunciar lo que consideramos una gran falsedad en la propaganda oficial: la reducción propuesta aporta poco o nada real para la mayoría de la clase trabajadora, porque muchas jornadas ya están muy cerca de esas cifras, y se mide la jornada en cómputo anual, lo que diluye la reducción.

La propuesta legal fija que las 37,5 horas semanales deben ser un promedio anual. Eso significa que no será necesariamente una jornada reducida cada semana, sino que se considerará sobre el total de horas trabajadas al año. En muchas empresas/convenios ya se trabaja menos de lo que indica la jornada máxima anual legal.

Muchos convenios ya pactan jornadas inferiores o cercanas a las 37,5 horas

Según datos del Ministerio de Trabajo, la jornada media pactada por convenio en España es de 38,3 horas semanales.

Más de ocho millones de personas ya trabajan menos de 37,5 horas semanales como consecuencia de acuerdos empresariales o convenios sectoriales. En ciertos sectores, especialmente en el empleo público, la jornada ya está establecida legal o convencionalmente en 37,5 horas o menos.

La reducción que se propone no representa una mejora sustancial para la gran mayoría Dado que muchas jornadas ya se ubican en torno a 38-39 horas (o menos), pasar a 37,5 supone, en muchos casos, una diferencia mínima, si acaso de media hora diaria o un puñado de horas al año. Esa reducción no compensa los problemas estructurales: jornadas partidas, horas extraordinarias no siempre reconocidas, desplazamientos largos, falta de desconexión digital, precariedad, etc.

Nuestra valoración

Decimos claramente que la reducción de 40 a 37,5, puesta como logro político, engaña, porque para muchos trabajadores la diferencia será apenas perceptible, si ya trabajan cerca de esas horas o tienen convenios que les amparan a jornadas menores.

El hecho de medir en cómputo anual (un promedio) permite a empresas y administraciones hacer “ajustes” que neutralizan prácticamente la reducción, especialmente con picos de actividad, meses de muchas horas, etc.

En Andalucía, donde la precariedad es mayor, muchos convenios siguen imponiendo jornadas largas, con mucha dispersión entre territorios y sectores. Pues bien: si ya se trabaja en muchos casos con jornadas de 38-39 horas pactadas, lo que se consigue con 37,5 es poco para lo urgente que es mejorar la calidad de vida y los derechos laborales.

Por todo lo anterior, exigimos:

-Que cualquier norma futura recoja reducciones reales, claras y de aplicación efectiva, no medias tintas ni promesas que se desinflan en la práctica.

-Que se integre con medidas que realmente importan: control estricto de las horas extra, garantías de desconexión, protección efectiva del tiempo de descanso, eliminación de jornadas partidas injustificadas, que ciertos sectores con alta exigencia de horas puedan negociar mejoras de verdad.

-Que los partidos que hoy han votado en contra asuman la responsabilidad política y expliquen por qué rechazan una medida que, aunque mejorable, responde a necesidades objetivas de la clase trabajadora.

-Que los sindicatos movilicen y presionen también desde Andalucía para exigir leyes laborales que no sean cosméticas, sino que transformen condiciones de trabajo, para quienes más sufren la precariedad.

La no aprobación de la reducción de jornada en el Parlamento no es solo una mala noticia: es una oportunidad para abrir los ojos. Lo que el Gobierno presenta como avance inédito, en muchos casos ya está siendo practicado o pactado. La verdadera lucha debe ir más allá de media hora menos de trabajo: debe implicar condiciones dignas, justicia en el reparto del tiempo y respeto real al trabajador.

Andalucía exige compromiso real, no promesas que quedan en el papel.

Frente a las mentiras y los retrocesos, solo la organización y la lucha colectiva nos permitirán conquistar de verdad más tiempo de vida, más derechos y más dignidad.

Hacemos un llamamiento a todas las trabajadoras y trabajadores andaluces a salir a la calle, a organizarse en los centros de trabajo, a movilizarse en cada barrio y en cada pueblo.

Porque el tiempo de nuestras vidas no se negocia: se conquista.

¡Andalucía en pie de lucha por la jornada digna y por todos nuestros derechos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.