“LLamarán paz a la guerra, libertad a la esclavitud y fuerza a la ignorancia”
Orwell. 1984
Como signo de los tiempos que corren por el continente europeo, Von der Leyen en su visita a la Real Academia Militar Danesa en Copenhague el 18 de marzo lo dijo bien claro: «La era del dividendo de la paz ya pasó». La presidenta ha fijado como meta el año 2030 para que la UE complete su rearme y consolide una “disuasión militar creíble” y deje de depender militarmente de EEUU.
Una alternativa a la coordinación de la OTAN para Ucrania
Además habló de una propuesta del EDIP (European Defence Industry Programme) sobre el proyecto piloto del Mecanismo Europeo de Ventas Militares (European Military Sales Mechanism) que simplificará las reglas en torno a las adquisiciones conjuntas para ayudar a los estados miembros a aunar su demanda de sistemas de defensa, en un intento de asegurar un flujo constante de pedidos plurianuales para las empresas de defensa de la UE.
«Necesitamos una red operativa a nivel de la UE de corredores terrestres, aeropuertos y puertos marítimos que facilite el transporte rápido de tropas y equipo militar», afirmó. «Los Estados miembros deben poder confiar plenamente en las cadenas de suministro de defensa europeas, especialmente en momentos de necesidad urgente» ydestacó que «Al mismo tiempo, necesitamos invertir en defensa aérea y antimisiles, sistemas de artillería, munición y misiles».
Leyen también informó sin especificar detalles, de la formación de una Task Force (grupo de trabajo conjunto) con Ucrania para coordinar el apoyo en suministros militares como respuesta a las especulaciones respecto de que EEUU podría bloquear la continua coordinación de la ayuda militar de la OTAN a Ucrania, cuyo responsable en esas tareas es la NSATU (Asistencia y Entrenamiento de Seguridad de la OTAN para Ucrania) que coordina las entregas de armas y el entrenamiento de las fuerzas ucranianas.
Una cascada de proyectos anteriores
Un año antes, el 4 de marzo de 2024, Josep Borrell y Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior responsable de la Industria Europea de Defensa ya manifestaban en un artículo de opinión titulado: “Industria de defensa europea: es hora de dar un salto adelante” publicado por el Servicio Diplomático de la UE: «Es hora de que Europa tome su seguridad en sus propias manos para proteger a sus ciudadanos y disuadir sus adversarios».
El 15 de marzo de 2024, la Comisión Europea seleccionó 31 proyectos potenciales con una financiación total de 500 millones de euros en el marco de la ASAP (Ley de Apoyo a la Producción de Municiones) para ayudar a la industria europea a aumentar su producción y preparación de municiones y misiles. Ese mismo día, la Comisión Europea adoptó la EDIRPA (Leyde Refuerzo de la Industria Europea de Defensa a través de una Contratación Pública Común) y lanzó las respectivas convocatorias de propuestas con un presupuesto total de 310 millones de euros. Más tarde el 5 de mayo de 2024 en Bruselas se celebraría el Foro de Industrias de Defensa UE-Ucrania que reforzaba la cooperación mediante empresas de defensa conjuntas ucranianas y europeas con el fin de brindar apoyo militar a largo plazo.
El ejemplo alemán
El 3 de marzo Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea presentaba el plan económico Rearm Europe para «impulsar masivamente» el gasto militar hasta los 800.000 millones de euros, 18 días después siguiendo la senda militarista, la República Federal alemana, pasaba de una política austericida a una etapa de endeudamiento, la Bundesrat o Cámara Alta del Parlamento alemán daba en votación luz verde a la reforma constitucional del freno de la deuda, elimina el tope constitucional de deuda pública (der Schuldenbremse), la norma que limitaba el endeudamiento anual del gobierno federal al 0,35% del PIB nominal desde 2016 y prohibía a los estados federales endeudarse a partir de 2020, a excepción de casos de emergencia extraordinaria. El pacto político aprobado incluye un fondo de 500.000 millones para gasto de defensa y modernización de la anticuada infraestructura alemana y serán financiados en 12 años con créditos no sometidos al freno de la deuda.
El rearme y la transición a una economía de guerra parecen ser una opción para superar la crisis económica actual, al menos para ciertas fracciones del capital. ¿De qué otra manera se deben interpretar las recientes declaraciones de Klaus-Heiner Röhl experto en armamento del Institut der deutschen Wirtschaft?: «Los fabricantes no están obteniendo mucho provecho de las conversaciones sobre el aumento del gasto en defensa. Ahora, este debe aumentarse rápida y significativamente. La industria necesita perspectivas a largo plazo respaldadas por pedidos«, se refiere al nuevo programa de armamento por valor de varios cientos de miles de millones de euros que pondrá en marcha el futuro gobierno alemán de coalición.
Se necesita más velocidad en las adquisiciones, pero también en las reformas estructurales para ampliar la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas). Además, habría que ampliar las capacidades incorporando plantas industriales que antes eran civiles o construyendo nuevas instalaciones de producción, comentó Röhl. Porque los armamentos ya no consisten sólo en tanques y aviones de combate. Una Bundeswehr ampliada también necesitaría más camiones y vehículos todoterreno ligeramente blindados, que la industria automovilística podría suministrar rápidamente. Röhl cree que el líder de la industria Rheinmetall, en particular, tiene excelentes oportunidades para aumentar aún más la producción debido a muchas adquisiciones internacionales y una división de proveedores automotrices infrautilizada.
La Asociación Federal de la Industria Alemana de Seguridad y Defensa también ve un gran potencial en la industria automovilística. En la actualidad, los recursos que se están liberando en la industria automovilística y de proveedores de automóviles en Alemania ofrecen oportunidades particulares para un rápido aumento de las capacidades de armamento, sobre todo en el ámbito de las series más grandes, afirmó su director ejecutivo, Hans Christoph Atzpodien. “En lugar de quejarnos del daño económico causado por la crisis en la industria automotriz, deberíamos intentar transferir las instalaciones de producción y, sobre todo, los trabajadores calificados del sector automotriz al sector de defensa de la manera más compatible posible”, promoviendo la economía de guerra planificada con los sindicatos.
Además, la guerra en Ucrania demuestra la creciente importancia de los drones, que también están siendo desarrollados por fabricantes distintos a los de carros de combate y vehículos de combate de infantería y que también podrían ser ofrecidos en parte por empresas emergentes. Pero eso no es todo: también hay potencial de crecimiento para las empresas que investigan inteligencia artificial y guerra electrónica. Aylin Matlé, investigador de “seguridad y defensa” para el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores: “Hay algunas empresas más pequeñas, como Helsing de Múnich, que también tienen cada vez más demanda en el campo de la ciberseguridad y la guerra electrónica”.
En vista del auge de pedidos sin precedentes, el director general de Rheinmetall, Armin Papperger, pronosticó recientemente que su empresa nunca había vivido algo parecido en sus 35 años de trabajo en Rheinmetall. Sólo hace unas semanas, durante la Conferencia de Seguridad de Munich, 50 jefes de Estado y ministros intentaron ponerse en contacto con el mayor fabricante de armamento de Alemania. La sede central de la empresa en Düsseldorf recibe actualmente consultas y pedidos por valor de 55.000 millones de euros. Esto supone 17.000 millones más que el año pasado. Se trata de pedidos de municiones y tanques, de camiones militares, de misiles, de sistemas de defensa aérea, de drones y de tecnología de armas digitales. «EE. UU., sin ninguna acusación, obligará a Europa a invertir más en seguridad. Eso es un cambio», declaró Papperger durante la presentación del informe anual de la empresa en Düsseldorf.
“En Rheinmetall vemos un potencial de entre 300.000 y 400.000 millones de euros hasta 2030. Las ventas y los beneficios han aumentado aproximadamente un 35%. La evolución del precio de las acciones es ciertamente fenomenal», afirma Papperger. “Hemos visto un aumento de más del 2000 % en los últimos diez años, lo que nos sitúa entre la élite de las grandes empresas. Pocas empresas han tenido este ritmo de crecimiento”. Pero también otros fabricantes de armas alemanes, como el fabricante de cajas de cambios Renk, el fabricante de misiles guiados Diehl o el fabricante de tanques KNDS, esperan obtener importantes beneficios.
El periodista estadounidense Thomas Friedman, tres veces ganador del Premio Pulitzer y columnista del The New York Times, escribió un artículo el 28 de marzo de 1999 que no ha perdido actualidad: «La mano oculta del mercado nunca funcionará sin un puño oculto: McDonald’s no puede prosperar sin McDonnell Douglas, el constructor del F-15».
En los estudios de orientación keynesiana[1] se asegura que la inversión en defensa estimula el crecimiento porque potencia la demanda agregada, financia la industria pesada y las infraestructuras, genera empleo, mejora el capital humano y tecnológico y crea las condiciones necesarias de seguridad y estabilidad para la confianza del inversor. Para obtener beneficios a largo plazo no basta con el rearme, hay que garantizar la demanda a largo plazo de equipamiento militar, éste debe utilizarse en las guerras (renovación de insumos gastados en el frente).
La superestructura política lo ha entendido, pero pocos lo expresan tan claramente como Bruno Kahl, jefe del BND (Servicio de Inteligencia alemán) quien declaró en una entrevista con Deutsche Welle que no es deseable que la guerra en Ucrania termine antes del fin de la presente década, “Si la guerra termina antes de 2029 o 2030, esto permitiría a Rusia utilizar sus recursos técnicos, materiales y de personal para crear una amenaza contra Europa antes”, señaló Kahl. Algunos pueden quedar impactados por el llamado inequívoco del aparato estatal a continuar con el asesinato de miles de personas. Otros simplemente invocan el derecho a la “libertad empresarial” garantizado en el sistema económico alemán.
[1] Mcnair, E.; Murdoch, C. y Sandler, T. (1995), «Growth and Defense: Pooled Estimates for the NATO Alliance, 1951-1988″, Southern Economic Journal, 61








