Por Sonia Mauriz Pereira
Si tiene alguna emergencia de cualquier tipo, desde que se le estropee la lavadora o su presidente decida formar parte de un enfrentamiento bélico internacional, no se preocupe, ilumine el cielo con la feminiseñal e inmediatamente la feminista de guardia de su zona se pondrá a trabajar en ello.
Ya habrá oído nuestros mensajes a voz en grito “¡Aquí están las feministas!” . Por supuesto, tómelo como el clásico anuncio del afilador o el patatero. Le estamos anunciando nuestra llegada y servicios. Nuestros departamentos abarcan lo más inimaginable. Así se nos reclama que actuemos en muy diferentes temas. Desde luego 24 horas sin descanso semanal y sin tener en cuenta límites geográficos, administrativos o políticos.
Si usted reclama que Afganistán o Irán, tengan una feminista de Burgos asignada, así será, no porque en esos países no haya mujeres trabajando por la libertad si no porque ¿Para qué estamos si no para servir y ser dirigidas?
No basta la lucha de apoyo de las feministas a las mujeres nativas de esos países, aprovechando las herramientas de otros con legislaciones basadas en derechos humanos, nuestras feministas dejarán sus trabajos, familias, obligaciones y afrontarán la clandestinidad siendo destinadas a otros países, rotativamente y sin descanso. Que nuestras feministas sean mujeres obreras generalmente con trabajos precarios y con doble o triple jornada ( las rurales o las que cuidan dependientes) no puede ser excusa. Para eso tenemos redes financieras variadas e incluso contradictorias, desde la extrema derecha, el PSOE, Soros, los chiringuitos o el lobby de feministas hegemónicas.
Se nos reclamó, por ejemplo, actuación con Diana Quer y su nombre ya era gritado en cada manifestación y se reclamaba por escrito a las administraciones y a la justicia que su caso contara como violencia de género. Asistimos un poco desconcertadas y protestamos porque en las tertulias se hablaba de ella y sus costumbres apuntando a que quizá tenía un poco de culpa, por “dónde estaba y cómo vestía”. No importa, nos debemos a la imagen social y no a la realidad, si tú no lo has visto, no ha sucedido.
Las feministas de guardia fueron expedientadas por no hacer suficiente para que gente que nunca asiste a ningún evento feminista o nos lee o sigue supiera que estábamos haciendo. El departamento de telepatía masiva debería haber trabajado más en ello.
Ante cualquier acción violenta de un hombre debemos hacernos responsables porque obviamente nuestro departamento de adivinación debería haberlo supuesto y haber activado el protocolo de femini-omnipresencia para evitarlo. De no ser así, al menos habernos enterado según sucedió, incluso antes que la policía y haber enviado a nuestros escuadrones a resolver las posibles consecuencias judiciales y políticas.
Debemos ser más rápidas modificando las leyes de cada país ad hoc a cada caso según va surgiendo utilizando para ello nuestras redes políticas secretas, que son omnipotentes pero no acaban con el patriarcado en un día porque si no luego estaríamos aburridas en casa, nos conformamos con incomodar a los amigos de Sánchez y que se necesite contrato de consentimiento sexual.
Aprovechamos este comunicado para disculparnos por las lluvias en Madrid, por los que no encontráis pan con jamón para desayunar, por que el AVE no llegue a tu localidad, porque Mazón no estaba dónde debía estar, porque Anita le rompió el corazón a Montoya, porque a Leonor la han pillado con el carrito de las bebidas, por el cambio de hora, por el cuñado/primo/conocido que no hizo nada pero cumplió condena, porque no haya aparcamiento cerca de su casa y, en general, por cualquier inconveniente diario que usted viva sin que su feminista de cabecera actúe de inmediato.








