Recomendación para los reyes de 2025

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Como es habitual en estas fechas, el Villano, en el que prevé que será el último artículo que publique este año, les va a hacer una recomendación para que lo pidan como regalo a los Reyes Magos. En esta ocasión se trata de un pequeño ensayo de un autor multidisciplinar de la contracultura en nuestro país. Les estoy hablando de Mauro Entrialgo.

Nuestro autor, que casi cuenta ya 60 años, lleva mucho tiempo publicando cómics, historietas, obras de teatro, cine, etc y ha desarrollado un estilo muy personal tratando los más diversos temas. Ha publicado obras sobre el Sahara español, Palestina o curiosidades históricas, pero sobre todo ha tratado temas culturales y costumbrismo con tono de humor. Además con sus diversos personajes ha ido dando forma a un mundo coherente entre sus diversas obras, donde cada uno aparece en las historias de los demás, a veces con consecuencias sobre la vida de todos de la acción de cada uno. Cualquiera de sus obras sería un gran regalo para estas fiestas o una compra muy disfrutable.

Sin embargo de la que quiero hablarles hoy es de su debut como ensayista. Si siguen ustedes las redes de Mauro Entrialgo le habrán visto con frecuencia hablar de una extraña e inquietante nueva tendencia que creo que todos hemos notado ya. En esta columna hemos tratado muchas veces de este mismo fenómeno: por alguna razón ahora el mal vende. El presumir de abusar de los débiles, de robar a los indefensos, de incumplir las normas más elementales, en el momento actual no sólo no es sancionado por el entorno sino que parece que acarrea más popularidad. En cierto modo autores tan importantes como Alfred Hitchcock o Agatha Christie habían comentado ya que por su carácter oscuro o desconocido, el mal ejerce cierta atracción sobre todos y por eso ellos tenían éxito tratando sobre crímenes y conspiraciones. Pero seguramente a ninguno de estos autores se les hubiera ocurrido jamás llevar ese pensamiento más allá de la ficción. Sin embargo ahora el mal ya es popular y celebrado en la vida real.

Mauro Entrialgo ha denominado a esta tendencia, moda o lo que sea «malismo» —término que con permiso del autor vitoriano yo mismo he utilizado en alguna de mis columnas— y a ello ha dedicado su primer ensayo. Lo ha titulado con esa palabra, Malismo, y le añade el subtítulo explicativo de La ostentación del mal como propaganda. Quizás su obra se quede un poco a medias, pues el mismo Entrialgo ha comentado que no se siente capaz de proponer una solucción, que su trabajo se limita a poner nombre a este fenómeno, punto de partida, según él, para empezar a abordar cualquier cuestión. Pero lo cierto es que hace una magnífica recuperación de muestras de propaganda basada en hechos reprobables, que traza una pequeña línea evolutiva desde los orígenes de esta nueva costumbre hasta nuestros días y, lo que más valoro yo, lo muestra en ámbitos muy diversos, algunos en los que yo ni había notado esa tendencia.

Mauro Entrialgo no se queda sólo en la política, donde todos tenemos ubicados a las principales figuras de esta inquietante moda, sino que nos lleva en un recorrido a través de locales de ocio, de sectas religiosas, de influencers —a los que en general les va mejor el calificativo sarcástico de «influmierders»—, de avatares y otros elementos de redes e internet, y nos muestra que esta ola sociológica ha llegado mucho más lejos de lo que, yo al menos, había visto.

Pero sería erróneo tratar Malismo: la ostentación del mal como propaganda como un mero catálogo de conductas poco edificantes pero populares. El autor vasco también nos explica de forma muy clara la diferencia entre el matonismo chusco que ahora está en boga y la verdadera transgresión, la verdadera rebeldía e irreverencia. Obviamente cuando un millonario presume de que puede arruinar la vida de miles de trabajadores no es lo mismo que cuando los punks de anteriores décadas se rebelaban contra el sistema. La irreverencia de verdad, nos explica Entrialgo, por su propia naturaleza, es patrimonio exclusivo de los de abajo.

Por último, el vitoriano indica que el «malismo» es transversal, que puede ser utilizado en los dos sentidos y que de hecho algunas veces queriendo o sin querer la izquierda ha logrado diluir malismos de derechas con sólo aplicar a sus autores originales su propia medicina. Aunque yo mismo no estoy muy de acuerdo con esta tesis, los ejemplos que da Entrialgo sugieren reflexiones interesantes y recomedables.

Así que ya lo saben, Malismo: la ostentación del mal como propaganda es mi recomendación para los reyes de este año. Seguramente con ella no seremos capaces de plantar cara a esta ola de reaccionarios y derechistas crecidos que tenemos encima, pero será un buen punto de partida para entender bien el fenómeno. Esperemos que el nuevo año podamos hallar por fin una fórmula eficaz. Como siempre en estas fechas el Villano les desea ¡Feliz 2025! Y Esta vez Feliz Navidad si aún llego a tiempo.

Mauro Entrialgo, en una de las presentaciones de su ensayo.

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