La huelga en Agroponiente fuerza una nueva negociación

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El SAT, con mayoría absoluta en la representación de los trabajadores, suspende temporalmente la huelga indefinida iniciada el 10 de agosto como gesto de buena fe.

La huelga indefinida iniciada el pasado 10 de agosto en Agroponiente, Almería, ha provocado un primer movimiento por parte de la empresa. Tras el inicio de la movilización, la dirección ha aceptado abrir una nueva vía de negociación y, por primera vez desde que comenzó el conflicto, ha permitido la entrada del comité de huelga en las instalaciones.

Ante este cambio de escenario, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha decidido suspender temporalmente la huelga como ejercicio de buena fe, sin descartar nuevas acciones sindicales si las conversaciones no permiten alcanzar un acuerdo. El conflicto llega después de ocho sesiones de negociación en el SERCLA sin que hubiera sido posible cerrar un acuerdo. La convocatoria de huelga fue, por tanto, el resultado de un proceso negociador prolongado que no consiguió desbloquear las posiciones.

El SAT cuenta además con mayoría absoluta en la representación de los trabajadores de Agroponiente, por lo que la movilización parte de una posición de fuerza sindical dentro de la propia empresa.La suspensión no supone el cierre del conflicto. Se trata de una interrupción temporal de la huelga vinculada a la apertura de esta nueva negociación. Si las conversaciones no avanzan, el sindicato mantiene abiertas otras posibilidades de movilización.

Una empresa en expansión

El conflicto laboral se produce mientras Agroponiente atraviesa una etapa de crecimiento económico. La compañía ha cerrado la campaña de invierno con una facturación superior a 260 millones de euros, un 6% más que en el ejercicio anterior, y se ha marcado como objetivo alcanzar los 400 millones de euros.

Las cifras permiten situar el conflicto en su contexto. Agroponiente no afronta una situación de contracción de su actividad, sino un proceso de expansión dentro de un sector estratégico para la economía almeriense. Ese crecimiento convive, sin embargo, con un conflicto laboral que ha llevado a una parte de su plantilla a recurrir a la huelga indefinida después de no alcanzar un acuerdo en la negociación.

Es una contradicción que no resulta nueva en el campo almeriense: empresas que aumentan producción, ventas y presencia en los mercados mientras las condiciones de quienes trabajan en ellas siguen siendo objeto de disputa. En este caso, la representación sindical ha optado por utilizar la huelga como instrumento de presión después de agotar la negociación institucional.

La huelga cambia el escenario

El principal resultado de estos primeros días de movilización es que la situación negociadora ha cambiado. Después de ocho reuniones sin acuerdo, la huelga ha propiciado una nueva interlocución entre las partes y ha permitido que el comité de huelga acceda por primera vez a las instalaciones de la empresa.

El SAT ha respondido suspendiendo temporalmente la convocatoria y apostando por comprobar hasta dónde llega esta nueva fase de negociación. La decisión tiene un carácter provisional. No existe todavía un acuerdo que permita dar por terminado el conflicto y las reivindicaciones que llevaron a la huelga continúan sobre la mesa.

Desde el SOC/ SAT Almeria, parafraseando el discurso del 13 de Noviembre del 1974 del líder palestino Yasir Arafaf, en la sede de Naciones Unidas, declaran: «desde nuestra organización llevamos siempre en una mano una rama de olivo, para la justicia social, el respeto a la clase trabajadora y la paz, pero la otra mano siempre la tenemos dispuesta para el combate y la lucha. Esperemos que en esta nueva vía de diálogo, la rama de olivo no se vuelva a caer y tengamos que volver al combate y a la lucha».

La próxima negociación será, por tanto, la que determine si esta suspensión abre el camino a una solución o si, por el contrario, la plantilla tendrá que retomar las movilizaciones. Por ahora, el dato político y sindical más relevante es que una plantilla representada mayoritariamente por el SAT ha recurrido a la huelga y, en apenas unos días, ha conseguido alterar el escenario de negociación.

En una empresa que aspira a seguir creciendo hasta alcanzar los 400 millones de euros de facturación, la disputa por las condiciones en las que se produce ese crecimiento queda, de momento, abierta.

La huelga está suspendida. El conflicto, no.

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