La cumbia y la cueca, parecidas pero no iguales

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Jaime Cedano en su blog Suenan Timbres

Dos escenarios políticos con similitudes y con muchas diferencias

La cumbia y la cueca son dos ritmos sabrosongos, con raíces africanas, indígenas y españolas. Tienen instrumentos comunes como tambores o guacharacas, también tienen diferencias en otros instrumentos y en variedad de ritmos. Igual podríamos hacer una larga lista de las diferencias y similitudes en general entre Chile y Colombia, dos pueblos hermanos que protagonizaron multitudinarios “estallidos sociales”, que sumados a otros procesos políticos y sociales originaron gobiernos de convergencia con la izquierda como protagonista de primer orden.

La izquierda chilena ha sufrido una estruendosa derrota a manos de la extrema derecha y en Colombia avanza una caliente campaña electoral. Es interesante intentar ubicar diferencias y similitudes entre los dos procesos políticos y las lecciones que cada cual puede aportar.

La derrota de la izquierda chilena estaba anunciada. Pero por supuesto que la ilusión nunca se pierde y la batalla había que darla. Y se dio bien, pero no alcanzó y llega al poder una derecha oscurantista, atrasada y alineada con el trumpismo. Algunas lecturas han sacado de las elecciones chilenas conclusiones y lecciones para relacionarlas mecánicamente con el proceso colombiano. Una de ellas es que la derrota se debió a que la candidata era rojita muy rojita, y otra que la izquierda chilena no habló con el centro. Y se busca trasladar estos supuestos a las elecciones colombianas, poniendo en duda la capacidad de Iván Cepeda para atraer votos más allá de la izquierda tradicional, convicta y confesa.

Lo sucedido en Chile es un toque de alerta. Pero hay que leer bien lo que pasó para ver hechos semejantes y otras que no lo son tanto.  

Y lo mejor es hacerlo a los mismos chilenos y chilenas. Ana María Gazmuri, diputada de Acción Humanista, Lautaro Carmona, secretario general del Partido Comunista de Chile, y Fernando Atria, académico y ex constituyente en entrevista con el diario El Siglo coinciden en algunos puntos muy interesantes:

Coinciden en que Jeannette Jara recogió todo el espectro de la izquierda, el centro y el progresismo. Es decir, la izquierda chilena si habló con el centro e hizo una extraordinaria campaña, aunque con un error importante que ya nos detallarán. La derecha, ampliamente dimensionada por los grandes medios, promovió el miedo y lo capitalizó, lo mismo que la idea del cambio, que las grandes masas populares no vieron en el gobierno de Boric. Y ojo, que la derrota no fue únicamente en estas elecciones. Empezó en el 2022 cuando se perdió el plebiscito y fue rechazada la reforma constitucional.

A pesar de hechos positivos del gobierno, como la reforma pensional o las alzas salariales, la gente en general no vio el cambio y sintió que el estallido social había sido traicionado. Y en la campaña Kast se dedicó exclusivamente al tema que más preocupa a la sociedad chilena: la inseguridad, la violencia desatada en las calles, las vendettas, que la derecha logró asociar exclusivamente a la inmigración. Y la campaña de la izquierda no abordó estos temas.

Veamos que nos dicen desde las orillas del rio Mapocho:

Ana María Gazmuri (Acción Humanista)

“Nos enfrentamos a una elección marcada por un contexto adverso y por errores acumulados en los últimos cuatro años que inevitablemente pasaron la cuenta. Ese desgaste no se explica por una candidatura, sino por un proceso político más largo y complejo. La campaña no logró conectar del todo con el Chile que hoy vive con miedo, con rabia y con urgencias muy inmediatas. Jara propuso medidas que parecían de sentido común, lógicas, y que apuntaban directamente a entregar más oportunidades para jóvenes, trabajadores y mujeres, pero no todas pudieron conectar con la ciudadanía. Fue un relato honesto, pero no logró ordenar prioridades como la ciudadanía las estaba viviendo. Cuando la principal preocupación es la seguridad, el desorden y la incertidumbre económica, si no logras instalar una narrativa que combine transformación con control y protección, quedas hablando desde un lugar que se percibe lejano, aunque tengas razón en el fondo.

Hay que entender el resultado desde una mirada más amplia, sin simplificaciones injustas, pero es evidente que los errores que cometió la centro izquierda en el gobierno y en la Convención Constitucional, pasaron la cuenta. Hay un ciclo político que se agota, una frustración acumulada con promesas incumplidas, y una sensación extendida de que el Estado no está llegando a tiempo ni con fuerza suficiente.

Necesitamos un relato que vuelva a poner en el centro la vida cotidiana, sin relativizar el miedo, el endeudamiento o la inseguridad

Lautaro Carmona (secretario general del PCC)

Hay dos o tres cuestiones que son inevitables de profundizar. Una es la relación de las fuerzas progresistas y de izquierda, particularmente la nuestra, con sectores del pueblo, con el movimiento de masas, que no se puede limitar a conversaciones personalizadas, del “puerta a puerta”, sino a un vínculo que recoja cuáles son sus reales expectativos, angustias y necesidades de la gente y tener respuestas frente a eso. Una segunda cosa es la calidad del diálogo con el pueblo y cómo lo estamos haciendo, y entonces aparece el vehículo para eso que es el tema comunicacional, y ver los instrumentos, los contenidos y las formas del mensaje. Lo tercero es en cuanto a las políticas implementadas vigentes y si distorsionaron las políticas nuevas, me refiero a que, si tenemos caminando una política de un gobierno del cual somos parte, y hay críticas a esa política, cómo se produce el quiebre con la nueva propuesta y cómo eso se explicita.

Es un error reducir lo que pasó a un solo factor, porque impide analizar la experiencia completa y sacar todas las enseñanzas que quedan. Que el gobierno y sus políticas son un factor, no cabe ni una duda, hay responsabilidad de la gestión del gobierno vinculada a las necesidades de la gente. Yo hice la crítica de que, por ejemplo, se sigue sobreponiendo el equilibrio macroeconómico respecto a las demandas y necesidades de la gente. Pero hay otros factores y qué proporción tiene frente a otros factores, es un tema que está por evaluarse.

Puede que alguien piense en definir liderazgos desde un escritorio, por acuerdos internos, o al revés, desde el movimiento social, desde el conjunto de partidos, en las dinámicas del proyecto que levantemos.

Fernando Atria (académico y ex constituyente)

“Creo que más bien expresa exasperación, indignación, rechazo a lo que había y eso es algo que no es nuevo de esta elección.

En general, en la última década, las manifestaciones populares han sido fundamentalmente en ese sentido negativas y es un error que se ha cometido, por todos, de interpretar esos resultados que expresan negatividad, como que expresan adhesión a un proyecto político, por decirlo genéricamente. Para el proceso constituyente, la centroizquierda interpretó de ese modo la votación del plebiscito y la elección de la Convención Constitucional,la derecha lo interpretó del mismo modo, como de apoyo su proyecto político

Hay que tener esa discusión con conciencia, lo que, a mi juicio, como consideración principal, es preservar, desarrollar y fortalecer una coalición progresista amplia como la que sostuvo al gobierno actual que, de hecho, en la elección para la candidatura de Jeannette Jara se amplió y de ese modo constituyó la más amplia coalición que ha existido”.

Entonces…

Es importante avanzar en el estudio de las diversas experiencias latinoamericanas e incluso europeas, especialmente lo que pasa en España. La batalla no solo es local ni regional. La ultra derecha dirigida por Trump busca recuperar el viejo patio trasero (corolario Trump) en el marco de una gran batalla por la reconfiguración de poderes en el mundo.

Sin caer en un peligroso triunfalismo, la izquierda colombiana no tiene las desventajas que tuvo la chilena. Gustavo Petro no tiene los niveles de desaprobación y desencanto que cultivó Boric, con excepción del arrollador encanto que despierta en la población infantil.    Los resultados económicos son distintos. Preocupantes los chilenos y muy alentadores los de Colombia. En política internacional, y aquí hablamos de principios, Gabriel Boric fue timorato y escurridizo, y Petro fue frentero y con liderazgo mundial. El PH es de por si un encuentro de la izquierda y el progresismo, y tiene muy clara la estrategia frenteamplista, e incluso de ir más allá en las alianzas y los acuerdos.

Habrá que estudiar el balance autocrítico chileno en muchos aspectos. Y sus hechos positivos. Seguramente la Dirección Provisional del PH deberá prestar más atención a los debates, preocupaciones y constantes reclamos que desde las regiones hacen las bases populares del Pacto, corazón y nervio del proceso transformador.

No será fácil la batalla política que viene. La derecha arreciará la guerra sucia, los montajes y las calumnias.

 Pero los vientos soplan a favor de la continuidad del cambio.

A ritmo de cumbia, por supuesto

Bogotá, diciembre 26 de 2025

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