Piratería israelí en alta mar

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En esta primera semana de octubre de 2025 el foco de los mass media ha estado centrado en la llegada a las proximidades de la costa de la Palestina histórica de decenas de barcos de la Flotilla Mundial del Sumud. Desde El Común no podemos dejar de analizar este y otros fenómenos sociales, políticos y mediáticos de manera crítica y razonada.

Siempre es positivo que se hable de Palestina y del resto de países agredidos por el proyecto colonial sionista. La Flotilla ha desenmascarado una vez más la careta criminal de Israel, ha dado moral al pueblo palestino por el gesto simbólico de apoyo de personas de todo el mundo, y ha distraído a la Armada sionista durante unas cuantas horas, suficientes para que los pescadores de Gaza, en plena hambruna provocada, pudieran salir a faenar por primera vez durante meses sin miedo a ser ametrallados.

Pero también debemos advertir de la presencia en esta flota de numerosos individuos y organizaciones altamente cuestionables y sospechosas, especialmente entre las “celebridades”. Sujetos de la pseudo-izquierda indefinida, posmoderna y globalista han aprovechado para infiltrarse en el movimiento pro-palestino para lavar su propia imagen. Oportunistas de todo pelaje han intentado y hasta cierto punto conseguido, capitalizar una acción legítima y valiente llevada a cabo por personas mayoritariamente comprometidas y bien intencionadas. Entre estos falsos amigos de Palestina y de la causa antiimperialista, cabe citar por ejemplo a la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, un personaje tibio con el sionismo y amiga de neonazis y otros golpistas ucranianos como el ex boxeador de extrema derecha y alcalde ilegal de Kiev Vitali Klitshcó.

Nadie en su sano juicio, empezando por la propia organización del convoy humanitario, puede pensar que unos barcos desarmados, sin apoyo militar de buques de guerra iban a poder sortear el asedio naval israelí a para entregar la más mínima ayuda material por vía marítima. Pero la acción ha tenido una gran repercusión simbólica y mediática. Los partidos políticos palestinos, desde los de inspiración religiosa como Hamáshasta los de la izquierda marxista laica como el Frente Popular para la Liberación de Palestina, han agradecido y valorado muy positivamente la acción del convoy naval humanitario y han saludado la acción valiente de, en sus propias palabras, los pueblos libres del mundo. El secuestro de la tripulación de la flota en aguas internacionales y lejos de las aguas territoriales de la Palestina ocupada por Israel puede constituir un delito de piratería de acuerdo al derecho naval internacional.

Las acciones de piratería de las fuerzas navales y aéreas de Israel en el mediterráneo y otros mares como el Rojo y el Índico, son una práctica habitual que parece calcada de los principales impulsores de la creación de Israel, los imperialistas británicos. En el mar Rojo, las acciones agresivas del régimen israelí están siendo contrarrestadas por la acción firme y decidida de los leales Houtíes apoyados por el pueblo yemení y del resto de fuerzas del Consejo Político Supremo, es decir, el gobierno legítimo de Yemen, que han decretado desde hace meses un embargo real y efectivo de los buques que trafiquen con armas hacia o desde Israel, lleven bandera israelí o no. Esta acción decidida y no cosmética ha llevado a la bancarrota económica del puerto de Eilat, única salida de Israel hacia el mar Rojo.

En el Mediterráneo, la única fuerza naval que servía de cierto contrapeso y disuasión contra las fuerzas de la entidad sionista era la Armada de la República Árabe Siria, esta armada fue destruida en los puertos de Tartus y Latakia en la madrugada del 9 de diciembre de 2024 por la fuerza aérea israelí, gracias al vacío de poder creado en Siria por los aliados coyunturales de Israel, los salafistas de HTS.

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