Palestina no está de moda

1

Marina Pibernat Vila, antropóloga y licenciada en Historia, investigadora social del grupo EMIGRA de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Durante las grandes manifestaciones propalestinas que obligaron a suspender la vuelta ciclista a España, algunos comentaristas mediáticos dijeron en tono jocoso que los vendedores de banderas palestinas habrían ganado una fortuna. Ciertamente, crecen las protestas que denuncian el holocausto perpetrado por Israel a medida que nos vemos sobrepasados por la barbarie que presenciamos, mientras sube el contador de personas asesinadas, superando el medio millón según estimaciones de la relatora de la ONU Francesca Albanese. Y las banderas palestinas proliferan por doquier como símbolo de solidaridad. Ante esto, puede oírse a veces que Palestina está “de moda”. Pero ¿qué hace del caso palestino algo tan desdichadamente especial? ¿Es una moda del activismo actual?

En el segundo aniversario del inicio de la última y más mortífera fase del genocidio, la ingente cantidad de imágenes de criaturas despedazadas, destripadas, abrasadas, sacadas inertes de debajo de los escombros de edificios enteros, son más que suficientes para entender la indignación de toda la especie humana. Sin embargo, a menudo oímos que en el mundo están ocurriendo muchas otras masacres que no reciben la misma atención. Y es cierto. El terrible caso de Siria, sin ir más lejos, país que hace poco menos de un año cayó repentinamente a manos de la rama siria de lo que era Al Qaeda, y que ha supuesto una absoluta debacle, con persecuciones, torturas y ejecuciones. A pesar de compartir región del mundo con Palestina, y de que su territorio forma parte del proyecto expansionista sionista del Gran Israel, Siria es ahora recordada por pocos. No hablemos ya de los hechos en Nigeria, Sudán, Congo, etc.

Parando La Vuelta a España por Palestina: de los 5 de Figueres a los 100.000 de Madrid.

 ¿Qué tiene, en cambio, la causa palestina para estar grabada a fuego en la población mundial? Pues para empezar, tiene muchos años, casi ochenta, en los que el pueblo palestino ha resistido y creado un movimiento internacional de apoyo a través de la diáspora de parte de su población. Muchas personas en todo el mundo, durante varias generaciones, se unieron a la causa palestina en su adolescencia. Es un clavo bien clavado en los corazones internacionalistas del planeta. Esto no es una simple moda. Son muchas décadas de trabajo, movilización, concienciación y solidaridad dando sus frutos.

Pero hay más. Geográficamente, Palestina se encuentra en el puente entre África, Asia y Europa, en el levante mediterráneo y cerca de la salida al océano Índico a través del mar Rojo. Además, se encuentra cerca de grandes reservas de gas y petróleo, y en la rutas comerciales para trasportarlos entre tres continentes. Esta situación geográfica ha moldeado la historia de la región, tanto desde el punto de vista económico como cultural o religioso. Palestina es el epicentro simbólico de las tres grandes religiones monoteístas, reflejo divino de su importancia geopolítica, geoestratégica y geoeconómica.

 El proyecto sionista aprovechó el pretexto religioso para asentarse en la región, siendo reconocido como estado en 1948. Aquel asentamiento supuso el desplazamiento y asesinato de gran parte de la población palestina, episodio conocido como la Nakba. A esto nos referimos cuando decimos que Israel lleva el exterminio incrustado en su esencia. Pero ese pretexto religioso era sólo eso, un pretexto. Lo cierto es que las potencias occidentales, empezando por los británicos, querían una colonia y base militar en medio de Asia occidental por múltiples motivos geopolíticos y económicos. Por ejemplo, el control del canal de Suez. En cualquier caso, es necesario comprender que Palestina es, desde hace mucho, una casilla de enorme relevancia en el tablero mundial.

Eso no significa que otros conflictos no lo sean. Últimamente, personajes que nunca se han preocupado por nada que ocurriese más allá de sus narices le reprochan al movimiento propalestino no hablar de otros graves conflictos que están ocurriendo. No son sino intentos de desviar el foco instrumentalizando atrocidades en otras partes del mundo, en las que a la postre encontramos implicadas a las mismas potencias que perpetran y sostienen el genocidio en Gaza. Recordemos que uno de los más importantes sectores económicos de Israel es la muerte. La producción de armas de todo tipo, de softwares de espionaje o técnicas de tortura y represión, es el producto más típicamente israelí que la entidad sionista exporta por todo el globo. Por no mencionar a los grupos terroristas islamistas en diversas partes de África y Asia occidental, mimados, armados y alimentados por el Occidente colectivo. Debemos darnos cuenta de que todo lo que vemos está relacionado.

La contraofensiva de la Resistencia palestina llevada a cabo el 7 de octubre de 2023 también está muy lejos de ser un hecho aislado, y sólo puede comprenderse en relación a los históricos movimientos tectónicos de la geopolítica mundial. Lo repetimos mucho, pero es la verdad: el mundo ha cambiado. El punto de inflexión fue febrero de 2022, cuando finalmente estalló la guerra proxy de la OTAN contra Rusia, para desgracia de Ucrania. Desde que Rusia le plantó cara a EEUU, el llamado Sur Global se ha visto capaz de plantarle cara al neocolonialismo e imperialismo occidentales. Francia ha salido del Sahel con el rabo entre las piernas. Pocas cosas pueden ser tan significativas como esta a nivel histórico. Palestina puede, porque Palestina es una grieta en el armazón imperialista que está contribuyendo cada día, cada minuto, a fracturar más y más la hegemonía euro-estadounidense.

 Los acontecimientos ocurridos desde finales del verano con la vuelta ciclista a España, o lo ocurrido con la flotilla solidaria con Gaza, muestran que Palestina está desgarrando los regímenes políticos occidentales, y otros, en su política interna. Hay manifestaciones propalestinas por todo el planeta cuestionando seriamente el papel de sus gobernantes en el asunto, mucho más que cualquier otra cuestión que podamos recordar. Así que no, Palestina no está simplemente de moda. Tampoco es una cortina de humo que desvíe la atención de las problemáticas de país. Sencillamente, no hay ninguna atención que desviar, dado que antes del 7 de octubre de 2023 la movilización por los problemas del país era muy escasa, por no decir nula.

De hecho, la cuestión de Palestina, enraizada en el corazón de las relaciones de desigualdad y expolio del capitalismo imperialista a nivel global, está acelerando su descomposición, además de repolitizar a muchas personas en el plano internacional, y a jóvenes que no habían conocido nunca un ciclo de movilizaciones masivas como el que estamos viviendo. Lo diremos una vez más: Palestina no está de moda. Palestina es la cara más brutal de la rueda de la historia girando ante nuestros ojos. Y todo ser humano sobre la faz de la tierra tiene un papel en esa historia. Que cada cual juegue el suyo.

1 COMENTARIO

  1. Claro, no es una moda, es un momento en el que el imperialismo está usando toda su fuerza y su brutalidad. Está más violento que en otras décadas. Palestina es un punto geopolítico neural , como una triple frontera continental.
    Los países subdesarrollados del sur podemos sufrir, de hecho la hemos sufrido, la barbarie norteamericana

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.