No es una casualidad que se fijara el Día Internacional de la Endometriosis en Marzo, (con su 8 de Marzo como fecha señera para la reclamación de políticas igualitarias que eliminen la brecha que el maldito género ha construido entre los sexos), ya que la Endometriosis es una enfermedad específica de mujeres, es decir, de las hembras de la especie humana, que, y aquí tampoco estamos ante una casualidad, ha sido menospreciada por la ciencia médica.
Las consecuencias de ese menosprecio fueron, y siguen siendo, el infradiagnóstico, lo que ha supuesto un coste iatrogénico tan numeroso y grave como inaceptable en el siglo XXI, para los millones de mujeres que padecen endometriosis.
Y no es que no haya habido voces bien cualificadas dentro del ejercicio de la profesión médica denunciando la falta de formación especializada, tanto en la atención a la salud de las mujeres como en el Diagnóstico Diferencial, y un ejemplo muy destacado es el caso de la médica endocrina con reconocimiento internacional Carme Valls Llobet:
__”Casi no hay profesionales que estudien el ciclo menstrual, por ello los trastornos menstruales siguen siendo poco conocidos por las y los profesionales.”
__“Cuando comencé a trabajar, había una ciencia supuestamente neutra, pero no era neutra, en realidad era androcéntrica, porque se había estudiado solo al varón y entonces no se sabía bien quién era la mujer”.
__”En el año 1990 en Cataluña hacíamos el primer congreso de “Mujer, Calidad y Vida” para denunciar, por ejemplo, que la menstruación no se tenía en cuenta para nada en medicina y había toda una parte de la vida de las mujeres durante la menstruación, también muy relacionada con la calidad de vida, que no se veía ni atendía. Eso forma parte de las diferencias en salud de mujeres y hombres, que se ha visto afectada por el género.”
__”El hecho de la falta de investigación y el desconocimiento generalizado de los trastornos menstruales, han provocado que el tiempo medio de diagnóstico se alargue entre ocho y diez años.”
__”Las mujeres afectadas denuncian diferentes tipos de violencia y discriminación entre los que destacan la violencia laboral, ya que la baja médica suele hacer referencia a la menstruación y no suele especificar el tipo de enfermedad que sufren. Como consecuencia, muchas mujeres pierden sus empleos a causa de su discapacidad y otras quedan relegadas al desempleo crónico por causa de la enfermedad.”
También es una voz crítica la de la ginecóloga Miriam Al Adib, ganadora durante tres años consecutivos del premio a la mejor ginecóloga de España, concedido por la plataforma de medicina online Doctoralia:
__»Hay que escuchar y prestar atención a los síntomas que describen las mujeres. Si la ecografía es aparentemente normal, pero la paciente me habla de unos dolores menstruales muy intensos y de dolor al orinar, al defecar o con las relaciones sexuales, tengo que seguir rascando. Hay que contrastar esos síntomas con otras pruebas más específicas. Lo que no puede ser es que estas mujeres se vayan a su casa pensando que son unas flojas o que se están inventando ese dolor».
Y los ejemplos en la salud de las mujeres, afectadas doblemente por esta grave desatención sanitaria de corte androcéntrico, son muchos y muy graves, tal y como cualquiera puede comprobar consultando las publicaciones y entrevistas de ADAEC:
__Publicación en sus RRSS el 30 de Agosto de 2023: ”Desde ADAEC queremos enviar todo nuestro apoyo y comprensión a la conductora que ha sido despedida de su trabajo por detener su vehículo en un área de descanso, que no era la estipulada en la ruta, por los dolores que estaba sufriendo debido a la endometriosis.”
__Extracto de una entrevista concedida tras la Concentración ante el Hospital Materno Infantil de Málaga en Abril de 2024: “Estamos hartas del incumplimiento de la ley de plazos de las listas de espera, tanto para la realización de pruebas diagnósticas como para las intervenciones quirúrgicas, ya que en nuestra enfermedad el tiempo de retraso juega especialmente en nuestra contra, porque puede acarrear la pérdida de órganos.”
__Publicación en sus RRSS a principios de Abril de 2025: “Mi nombre es Macarena, tengo 37 años y soy paciente de endometriosis. En 2012 perdí un ovario, una trompa y 15 centímetros de colon. En 2022, diez años más tarde, le tocó a la vejiga, y ahora sólo me queda media. Como esta enfermedad nunca acaba, nunca tiene fin, un año más tarde, 2023, me diagnostican un nuevo foco de endometriosis pegado a la uretra. Y en la última revisión en la Unidad de Endometriosis el 24 de Junio de 2024 se me solicita una ecografía de alta resolución para ver cómo se encuentra esta lesión, una lesión que me mata de dolor cada vez que voy al baño.
Pues bien, una prueba diagnóstica que por decreto debe realizarse en un plazo máximo de 30 días, después de 2 reclamaciones al SAS, de muchísimos llantos, y de una Concentración que tuvo lugar la semana pasada delante del hospital Materno Infantil de Málaga, me llaman para darme cita para dentro de 9 meses.
Nueve meses que son claves en el avance de esta enfermedad y que posiblemente sean la causa de que pueda perder la media vejiga que me queda.
Al final la endometriosis funciona como un cáncer. En sí misma no es maligna, pero cuando se adhiere a los órganos, pues se los carga.
Cada vez somos más las mujeres que sufrimos endometriosis. Es una enfermedad que no tiene cura, y al final el mejor tratamiento es el diagnóstico precoz. Pero digo yo, ¿cómo vamos a pillar esta enfermedad a tiempo, si la única unidad de referencia que tenemos ahora mismo funcionando en Andalucía, que es la del Hospital Materno de Málaga, está totalmente colapsada y nos deja abandonadas 9 meses esperando una prueba que se tiene que realizar en menos de 30 días?
Estamos perdiendo órganos, vivimos con muchísimo, muchísimo dolor, pero es que además el estrés, la ansiedad y el miedo que nos da el no saber cuándo van a atendernos, nos quita literalmente la vida.”
Aristóteles afirmó hace un par de milenios que “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades”, porque para una mentalidad bien avenida con la misoginia, la obra óptima de la naturaleza es el macho de la especie, y la hembra una reproducción devaluada, que no merecía atención específica.
Desde luego ningún hombre va a perder órgano alguno por una invasión de tejido endometrial, ni va a retorcerse de dolor por tener el ciclo menstrual afectado por endometriosis, pero esta grave afectación de la salud de las mujeres es completamente inaceptable que sufra este abandono y/o desprecio sanitario en el siglo XXI, en un país avanzado como España, que presume de su sistema público sanitario, y de un modelo democrático donde los derechos de ambos sexos están reconocidos de forma igualitaria.
Es una verdad Feminista que, aunque tengamos modelos de gobierno democrático, la desigualdad estructural que arrastramos desde hace milenios obstaculiza la igualdad efectiva de hombres y mujeres, tal y como recoge en su preámbulo la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, y esa desigualdad estructural impregna todos los ambitos que constituyen la comunidad humana. Las Ciencias de la Salud no son una excepción, como bien lleva años explicando Carme Valls Llobet.
Y precisamente para situar en posición de igualdad la atención a la salud de las mujeres se creó en 2004 el Observatorio de Salud de las Mujeres, que vió reforzadas sus funciones con la aprobación de la mencionada ley de 2007, pero que bajo el gobierno del PP, y con la Ley 15/2014, de 16 de septiembre, de racionalización del Sector Público, entre otras medidas de reforma administrativa, suprime el Observatorio de Salud de la Mujer, por lo que se paralizaron las actividades que venía desarrollando.
El primer gobierno en solitario socialista recupera en 2019 el Observatorio como órgano colegiado adscrito al Ministerio de Sanidad y activa sus funciones, que se mantienen durante el primer Gobierno de coalición, pero al iniciarse el segundo Gobierno de coalición, la sorpresa es mayúscula cuando el RD 718/2024, de 23 de julio que desarrolla la estructura orgánica del Ministerio de Sanidad, no incluye ninguna mención al Observatorio de Salud de las Mujeres.
La denuncia pública de este hecho por parte de entidades Feministas hizo que se volviera a incluir en el Organigrama, pero a día de hoy ni las mujeres afectadas por enfermedades específicamente de mujeres, ni por enfermedades cuya prevalencia es muy mayoritaria en mujeres, como en el caso de la Fibromialgia, Encefalitis Miálgica, Sensibilidad Química Múltiple o Hipersensibilidad Electromagnética, pueden contar con el apoyo del Observatorio de Salud de las Mujeres en sus reclamaciones al Ministerio de Sanidad y al de la Seguridad Social, porque necesitan la aprobación de protocolos de obligado cumplimiento que, por ejemplo, aseguren la atención especializada por equipos multidisciplinares; la ampliación del número de Unidades de Referencia para su tratamiento y el cese del desmantelamiento de alguna de ellas, como es el caso denunciado con la Unidad de Referencia de Málaga; y la evaluación de sus incapacidades laborales por motivos médicos sin el encarnizamiento que habitual y vergonzosamente padecen por parte del INSS (en las RRSS de Fibro Protesta YA hay información detallada al respecto).
La formación en Diagnóstico Diferencial, la formación especializada en la salud de las mujeres y los recursos especializados para atenderla, son exigencias políticas que como mujeres con ideología Feminista también tenemos que hacer a este Gobierno de coalición, a este Ministerio, y a todas las CC. AA con las competencias en Salud transferidas. Y deben tener la dotación presupuestaria precisa, que ahora no existe, y para la que necesitamos que se aprueben nuevos Presupuestos Generales del Estado.
Es inaceptable el desdén y el maltrato sanitario que un número cada vez más elevado de mujeres están sufriendo, y el objetivo de este artículo es evidenciar la necesidad de apoyo que las asociaciones que las integran y representan necesitan, y a las que os animo a acercaros y conocer, porque su lucha también es la nuestra, compañeras.








