Consenso belicista entre las élites europeas

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Mientras las fuerzas militares de EEUU intentan desconectar su presencia en próximas maniobras militares de la OTAN planificadas a futuro sobre suelo europeo según informa el medio sueco Expressen, en la Cumbre extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas el 7 de marzo, se aprueba el plan ReArm Europe de 800.000 millones de euros en 4 años para gasto militar, un endeudamiento a costa de una carrera armamentística sin sentido que afectará a las condiciones de vida de los europeos.

El Club de los 27 da por bueno el planteamiento de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, de «lograr la paz mediante la fuerza». La UE tiene la decisión de seguir apoyando a Kiev para continuar el conflicto armado y circula en dirección contraria a los intentos de EEUU de conseguir una paz negociada para el conflicto de Ucrania.

La UE rumbo al enfrentamiento con Rusia

Europa, mejor dicho las élites porfían, un endurecimiento de la postura europea que personificaba el presidente francés en vísperas de la reunión, definió a Rusia como «una amenaza para Francia y para Europa”, el fantôme de Macron hacía gala de su paraguas atómico en la televisión, el próximo primer ministro alemán, Friedrich Merz, propone con el apoyo de los socialdemócratas cambios constitucionales para crear un fondo de 500.000 millones de euros a invertir en infraestructuras y defensa, el gobierno progresista de España invertirá en defensa 135.000 millones en cuatro años, por fuera de la UE el premier británico, Keir Starmer, patrocina el Grupo de los Dispuestos, el capital financiero dispara las acciones de las empresas de defensa europeas que han aumentado en los últimos días a medida que cobra impulso el impulso para aumentar el gasto en defensa en toda la región, el bono alemán, el más seguro de la UE, disparó su rentabilidad hasta el 2,69% dos días antes de la cumbre.

Un prurito belicista europeo, más deuda y déficit y menos bienestar social, Bruselas redobla la apuesta por el gasto militar, se buscan 800.000 millones de euros, se trata del mayor gasto militar planificado desde la Segunda Guerra Mundial y un montante de dinero casi idéntico al activado en la UE en 2020 para hacer frente a la crisis económica derivada de los confinamientos durante la pandemia de COVID-19.

Consenso en la Cumbre sobre defensa

 Las intervenciones de los principales mandatarios europeos durante la cumbre reflejaron un alineamiento casi absoluto con la estrategia de militarización (exceptuando Hungría y Eslovaquia). El primer ministro polaco, Donald Tusk, reclamó “retomar la carrera armamentística con Rusia y ganarla”, evocando un lenguaje propio de la Guerra Fría. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, insistió en que “hay que gastar y gastar en defensa”, mientras Emmanuel Macron alertaba de que Europa debe prepararse para un futuro sin el paraguas estadounidense. Este consenso no es casual, sino el reflejo de una Europa donde las prioridades sociales han sido desplazadas por el discurso de la seguridad militarizada.

La premisa oficial es – así lo alegan- garantizar la seguridad de Ucrania y de Europa ante la “amenaza rusa”, pero el trasfondo es mucho más amplio: la UE busca consolidarse como un actor militar autónomo, capaz de intervenir directamente en conflictos bélicos. El periodista Fabrizio Verde sintetizó esta contradicción, señalando que la UE “ha dejado caer la máscara liberal, mostrando su verdadero rostro: el de una élite neoliberal y militarista dispuesta a sacrificar el bienestar de los pueblos en el altar de la guerra y el lucro”.

El analista Michele Giorgio subraya que “los fondos destinados al rearme son fondos sustraídos a la sanidad, la educación y la protección social de millones de europeos”, configurando un modelo económico donde la guerra y el despojo interno son las únicas salidas a la crisis estructural del capitalismo europeo. No se trata de garantizar la seguridad de la población europea, sino de consolidar un modelo económico basado en el despojo interno y la economía de guerra.

Lo que gastará España

Según informa Gestha, el sindicato español de técnicos de Hacienda, el «esfuerzo anticipado» del que habla Sánchez para cumplir con el plan ReArm Europe implica aumentar el gasto en 3.505 millones de euros en 2025, manteniendo un gasto de 23.897 millones de euros cada año hasta 2028. Si a este plan se le suman las obligaciones contraídas con la OTAN, se podría alcanzar un coste total de 135.257 millones en el quinquenio 2025-2029.

España tiene otro compromiso con la OTAN para alcanzar el gasto en Defensa del 2% del PIB en 2029, así que habría que añadir otros 7.806 millones más al coste presupuestario del objetivo europeo entre 2027 y 2028, a los que se suman otros 7.966 millones en 2029, algo que implicaría un desembolso de 15.772 millones de euros.

Lo que no te cuenta El País ni Sánchez, es el riesgo de lanzarse al gasto teniendo la economía ya endeudada de por sí. En el caso de España, pese a haber reducido la ratio de deuda pública un 3,3% en 2024, ésta todavía asciende al 101,8% del PIB, según datos aportados por el Ministerio de Economía. El compromiso de España de llegar al 2% en 2029 será superado por la segura exigencia de la OTAN de imponer el 3% en la Cumbre de junio. Según el informe de la agencia europea de calificación Scope Ratings, la cifra ascenderá para España a 8,84 puntos porcentuales (Alemania necesitará 6,77 puntos, Italia 5,31, Francia 5,22 y Reino Unido 1,76). «Dada su naturaleza a largo plazo, el gasto sostenido en defensa requerirá recursos adicionales, obligando a los Estados europeos a encontrar ahorros presupuestarios compensatorios en una época de débil crecimiento, fragmentación política y envejecimiento demográfico«, añaden los analistas de Standard&Poor’s.

El 13 de enero de 2025, durante su intervención ante la Comisión de Asuntos Exteriores y la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento europeo en Bruselas, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ofreció una visión de conjunto sobre la prioridad para la Alianza de incrementar el presupuesto militar y la producción de armamentos. La meta del 2% «no es ni de lejos suficiente«, dijo Rutte, que señaló a renglón seguido la necesidad de gastar «bastante más».

«Por término medio, los países europeos gastan fácilmente hasta una cuarta parte de su renta nacional en pensiones, sanidad y sistemas de seguridad social, y nosotros solo necesitamos una pequeña fracción de ese dinero para reforzar mucho más la defensa«, aseguró.

Esa supuesta «pequeña fracción» servirá para aumentar «rápidamente la producción de buques de guerra, tanques, aviones, municiones, satélites y aviones no tripulados«. Tal incremento, según Rutte, supuestamente garantizará la seguridad del club atlántico a cinco años vista.

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