La UE en la Era del gasto militar

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Una idea flota en el ambiente, el posible acuerdo en la próxima Cumbre de la OTAN que tendrá lugar en La Haya en el mes de junio próximo, en la que su actual secretario general, Mark Rutte, centrará el objetivo de elevar el objetivo de gasto militar por encima del actual compromiso del 2% del PIB en gasto militar ante la demanda de Donald Trump.

Esta es la primera vez desde la fundación de la organización en 1949 que Países Bajos albergará una cumbre de la Alianza, que desde octubre está encabezada por el exprimer ministro neerlandés el “frugal” Mark Rutte.

M. Rutte “the Trump Whisperer” y su mentalidad de guerra.

En una conferencia organizada por el centro de estudios Carnegie Europe el 12 de diciembre 2024, en el transcurso de su primer discurso importante desde que asumió el cargo en octubre de 2024, Rutte dijo: «Para prevenir la guerra, tenemos que prepararnos para ella. Es hora de cambiar a una mentalidad de guerra, y esto significa que tenemos que fortalecer nuestras defensas aún más”.

El lituano Andrius Kubilius, comisario europeo de Defensa, el 12 de enero volvía a la carga, haciéndose eco del mensaje de Rutte e instó a los Estados miembros de la Unión Europea, en especial a «los que están más alejados de Moscú» geográficamente, a impulsar el gasto para lograr un «big bag» en defensa en la UE.

El 15 enero de este año en la reunión de MarkRutte en el Parlamento Europeo expuso a los eurodiputados en Bruselas que los Estados miembros de la OTAN tendrán que encontrar formas de aumentar las compras conjuntas y utilizar la infraestructura existente, o enfrentarse a un aumento del gasto en Defensa de hasta el 3,7%. «Si se realizan compras conjuntas y se utiliza la NSPA (Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN) y todo lo demás dentro de la OTAN y la UE, entonces se pueden deducir las compras conjuntas”.

En este caso Rutte evitó referirse al objetivo del 5% que Trump ha pedido en reiteradas ocasiones, pero subrayó que, basándose en los requisitos de capacidad que surgen del proceso de planificación interna de la OTAN, el nuevo objetivo tendrá que ser superior al 3%.

El pasado 23 de enero de 2025 en el Foro de Davos, Rutte tuvo en cuenta la advertencia de Trump: “No se le puede pedir al pueblo estadounidense que amplíe el paraguas de la OTAN, cuando los miembros actuales no están pagando su justa parte», declaró Richard Grenell, nombrado por el presidente Donald Trump como enviado presidencial para misiones especiales. De hecho, Trump afirmó que los países miembros de la OTAN deberían destinar el 5 % de su producto interior bruto a Defensa, incrementando el actual objetivo “ridículo” según criterio de Trump, del 2 %.

En una de las mesas redondas del Foro de Davos, Rutte, The Trump Whisperer (el que susurra al oído de Trump)afirmó que el presupuesto de Defensa de Europa ronda el 2% y que tiene que ser mucho mayor. «Creo que Donald Trump tiene razón en que no estamos gastando lo suficiente», ha expresado el jefe de la OTAN y aseguró estar de acuerdo con el presidente estadounidense, quien ha exigido que los países miembros de la alianza aumenten su presupuesto de Defensa del 2% al 5% de su PIB. El interés de Trump es claro, un mayor compromiso financiero de los socios europeos significará que beneficiará sobre todo a la industria estadounidense.

Reunión de Jefes de Estado de la UE

El 3 de febrero, el Presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el castillo de Limont, cerca de Bruselas, convocó a los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros para una «sesión informal de intercambio de ideas» sobre geopolítica del continente europeo, redefinir la política de defensa del bloque y debatir el incremento del gasto dedicado a defensa, se habló también de los aranceles que Trump impuso el fin de semana. La reunión pretende servir de orientación para el Libro Blanco sobre la defensa europea que la Comisión debe presentar el 19 de marzo.

Según aclaró el propio Costa en su carta de invitación a los mandatarios, no se esperan decisiones vinculantes, sino, «preparar el terreno sobre las decisiones que tendremos que tomar, así como proporcionar orientación a la Comisión y a la Alta Representante para la elaboración de un libro blanco sobre el futuro de la defensa europea», en la carta apuntaba que se volvería a abordar el tema de la defensa en el Consejo Europeo del próximo mes de junio.

En la primera reunión de líderes europeos desde la toma de posesión de Donald Trump, António Costa ha querido reunir a los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros para conversar sobre el sui generis «bien común» que es la defensa europea. Las discusiones sobre el tema se centraron en tres ámbitos: desarrollo de capacidades, financiación (pública y privada) y asociaciones.

Costa alentaba sobre el panorama: “Sabemos que es necesario hacer importantes inversiones adicionales en defensa para reabastecer las existencias, mejorar nuestra preparación en materia de defensa frente a un amplio espectro de amenazas —haciendo hincapié en las prioridades estratégicas y las deficiencias críticas de capacidad— y reforzar en consecuencia la base industrial y tecnológica de la defensa europea».

Se perfilan dos posiciones: Francia y Alemania, pero también los llamados países «frugales» del norte, insisten en la financiación de la defensa a nivel de los Estados miembros, recurriendo en gran medida a fondos privados. Por contra, otros países, sobre todo de Europa Central y los países bálticos, quieren nuevas soluciones, como la emisión de una deuda común para cuestiones de defensa.

Tras la  cumbre informal de líderes europeos, Von der Leyen señaló en rueda de prensa posterior: “Para momentos extraordinarios es posible tener medidas extraordinarias, así que miraremos en profundidad para tener más flexibilidad que permita el pacto de estabilidad para tener más espacio fiscal para aumentar el gasto en Defensa a nivel nacional» e insistió en la «urgencia» de elevar la magnitud de los fondos públicos que se dedican a inversiones militares, por lo que también se estudiará ampliar el mandato del Banco de Inversiones Europeo (BEI) para favorecer proyectos de Defensa o formas de abrirse a aumentar la financiación privada.

António Costa por su lado armonizó la idea: “Todos estamos de acuerdo en que tenemos que gastar más, pero también gastar mejor. Debemos buscar ideas para realizar más compras conjuntas, armonizar estándares, asegurar la interoperabilidad, evitar duplicaciones y pensar en nuevas formas de financiación” pero obviando la cuestión candente de la opción de la emisión de eurobonos para sufragar la Defensa.

Costa preconiza apoyar la cohesión y la economía del bloque apoyándose en la industria dedicada a defensa: “El aumento de la inversión en defensa también debe contribuir a apuntalar la competitividad económica general y la cohesión de la Unión Europea gracias a un sector industrial capaz de desarrollar su excelencia tecnológica en toda la Unión y de contribuir a la creación de empleo».

Desde 2021, año en el que comenzó el actual periodo presupuestario de la UE y vísperas del conflicto militar de Ucrania, la UE ha incrementado su gasto en defensa conjunto un 30%, hasta alcanzar casi 330.000 millones de euros en 2024, pero aún no llega al compromiso del 2% del PIB alentado por la OTAN, de la que son también miembros la mayor parte de los socios de la UE.

Cuando los 27 acordaron las nuevas reglas fiscales el pasado año, determinadas medidas en materia de defensa no computan a la hora de abrir procedimientos de castigo por déficit excesivo. Aquella revisión se produjo precisamente para reactivar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento [1] que quedó suspendido durante la pandemia del covid y el conflicto militar de Ucrania para que los gobiernos pudieran encarar la crisis con gasto expansivo.

Algunos países alarmados advierten que no se puede esperar a la entrada en vigor del próximo presupuesto europeo (para el periodo 2028-2034) para abordar el incremento de la partida comunitaria de defensa. Las propuestas relacionadas por Von der Leyen es ampliar las “flexibilidades” incluyendo en la dispensa gastos generales en defensa, incluidos los de personal, o usar la ampliación a siete años de los planes fiscales a medio plazo, que habitualmente son a cuatro años. La intención, en palabras de Von der Leyen, es dar “más espacio fiscal o margen de maniobra a los Estados miembros para aumentar su gasto en defensa a nivel nacional”. El canciller alemán, Olaf Scholz, ha aclarado sobre este punto que no existe un plan para que Europa pueda endeudarse conjuntamente, sino que se basa en incrementar la flexibilidad de financiación de los 27 Estados miembros.

La familia al completo

La cumbre informal contó con la participación del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, al respecto Costa indicó «lo que nos brindará una excelente oportunidad para debatir las cuestiones más acuciantes relacionadas con la defensa, en particular nuestro apoyo a Ucrania y la cooperación UE-OTAN», y la presencia del Primer Ministro británico, Keir Starmer, con quien se mantuvo una cena de trabajo, en preparación de la cumbre UE-Reino Unido que tendrá lugar a finales de este año.

En una UE, sumida en una situación de estancamiento económico, pérdida de competitividad y cambio demográfico, la alternativa de la UE ante la ofensiva del 5% que reclama Trump es doblegarse como fiel vasallo y flexibilizar aún más las reglas fiscales para dar oxígeno a la deuda y el déficit y así poder disparar el gasto militar requerido.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aún espera a que Trump le dé audiencia.  Declaró: “La UE está preparada para un diálogo constructivo con EEUU, pero reconocemos los desafíos potenciales”, admitiendo la volatilidad de la actual relación transatlántica EEUU-UE, que más que volatilidad parece más bien el ninguneo o no tomar en consideración al bloque europeo.

Tuvieron que trascurrir 23 días para que al final el 11 de febrero Leyen pudiera reunirse en Paris con el vicepresidente norteamericano J. D. Vance en un encuentro bilateral. Se trató del primer encuentro de alto nivel entre responsables de la UE y de la nueva Administración de Washington tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.

En la misma conferencia sobre IA que ambos políticos coincidieron en París se hicieron patentes las desavenencias de ambas economías en el corazón del capitalismo informático, la lucha global para controlar la IA, mientras Leyen anunció una inversión público-privada de 200.000 millones de euros en el sector europeo de la IA, que se centrarán en “aplicaciones industriales y con objetivos críticos”, Vance exhibió la desconfianza de la Administración Trump y advierte que las normas técnicas de EE UU sean “el estándar mundial” y mostró el rechazo a una regulación excesiva: “Necesitamos regímenes regulatorios internacionales que fomenten la creación de tecnología de IA en lugar de estrangularla, y necesitamos que nuestros amigos europeos en particular miren esta nueva frontera con optimismo en lugar de con temor”.


[1] el Pacto de Estabilidad y Crecimiento establece las normas fiscales de la UE para tener las cuentas saneadas en las sacrosantas cifras del 3% del déficit y el 60% de deuda al respecto al PIB

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