Organizarse o morir: Los taxistas contra el capitalismo de plataforma – El encuentro con la radio

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Capítulo XI
El encuentro con la radio


Desde que era muy pequeño soy un enamorado de la radio. Es más, recuerdo como desde que tenía diez u once años me tiraba las horas escuchando diferentes programas a través de un pequeño transistor de mi padre.

“World Dance Music”, “It’s your time”, «La noche más loca” o “Ponte a Top”… Decenas de programas en los que me dedicaba a cazar las canciones de moda gracias a la pletina grabadora del radiocasete que me regalaron por mi cumpleaños y a gastarme el poco dinero que conseguía ahorrar en los recopilatorios del momento. De hecho, no recuerdo unas vacaciones en la playa o en el pueblo sin su correspondiente recopilación de canciones grabadas de la radio.

De todas formas no era el primer contacto con la música que tenía. De pequeño, mis tíos me hicieron descubrir la música por medio de grupos como Metallica, Iron Maiden, Scorpions, Bon Jovi o Nirvana.

Más tarde, ya con quince años me compré mi primera mesa de mezclas como premio por las notas de ese curso y pocos años después, desde los 16 años hasta aproximadamente los 30, estuve trabajando como disc jockey de manera esporádica en dos locales, por lo que gracias a esta labor además también tuve la posibilidad de adquirir algunos conocimientos sobre sonido a nivel técnico.

Pero tengo que confesar que desde aquella época en la que me dedicaba a grabar canciones de la radio ya soñaba con realizar un programa para poder dirigirme a la gente, enseñarles la música que me hacía vibrar e intentar transmitir lo mismo que yo sentía cuando la escuchaba. Incluso llegué a realizar algunos intentos grabando un programa de radio con un micrófono “del baratillo” (como diría Buck Fernández) y un cassete.

Por suerte, gracias a las nuevas tecnologías conseguí emitir desde un PC creando una emisora on line, lo que supuso que durante semanas me dedicara a convencer a mis amigos y amigas para que me pudieran escuchar mediante un enlace, pero por desgracia no tenía micrófono ni mesa de mezclas, por lo que solo se oían listas de canciones en bucle que había creado, haciendo de esta una experiencia muy poco satisfactoria.
Es por ello que cuando me adentré en el mundo del taxi y descubrí que para los taxistas la radio es un medio de comunicación esencial al estar gran parte del día trabajando dentro de un vehículo, se me abrió un auténtico mundo de posibilidades.
En este caso asociaciones del taxi han sabido explotar con mucho acierto este canal, lo que les ha permitido disponer de una comunicación directa con el resto del colectivo y a la vez poder trasladar cualquier información importante, por lo que al ser parte de una de estas organizaciones, en poco tiempo conseguí tener la oportunidad de colaborar en un programa de radio.

No obstante, pese a que se trataba de otro contenido diferente al que yo había consumido hasta ese momento que como indicaba estaba más enfocado en la música, al estar relacionado con el taxi tampoco tenía problema ya que durante los años anteriores había podido adquirir conocimientos suficientes para poder abordar un espacio de este calibre con suficiente soltura.


Finalmente los únicos escollos que me encontré fueron que el programa de mi sindicato se producía en Barcelona mientras que yo me encontraba en Madrid y que el resto de espacios dedicados al taxi a los que podía acudir se emitían de lunes a viernes, justo los días en los que estaba trabajando.

Sin embargo, tras conocer a una compañera taxista que también emitía un programa de radio por medio de su asociación y tras haberle enseñado el trabajo que había realizado con los contratos de Uber y Cabify, me propuso realizar un especial para poder explicarlo así que me cogí un día de asuntos propios (ya que además se acababa el año y estaba a punto de perderlo) y una vez llegó la fecha, me presenté en el local desde donde se emitía el programa una hora antes para poder repasar todos mis apuntes.

Era mi primera vez ante los micrófonos y si bien hacía tiempo que perdí el pánico escénico gracias a mi trabajo como en las discotecas, tengo que reconocer que según se iba acercando la hora del programa estaba cada vez más nervioso aunque con más ganas de empezar.

Una vez accedí al estudio empezamos el programa sin mucha dilación, pero durante los primeros quince minutos se dedicaron a hablar sobre otras cuestiones del taxi, lo que me hizo ponerme más nervioso si cabía.

Por suerte, una vez terminado este primer bloque del programa, pasaron directamente a presentarme y a darme paso para que pudiera hablar de mi trabajo, lo que al ser la primera vez, me generó una mezcla de nervios y de emoción que me hizo coger el micrófono y ponerme a hablar “del tirón” hasta el final de mi exposición sin prácticamente pestañear.

Esto no es la primera vez que me sucede, por lo que tras cualquier entrevista o mitin siempre intento volver a oírme para analizar si he tenido algún fallo porque me pongo a hablar y no paro, lo que también ha hecho que me prepare mucho los discursos. Bueno por eso y porque al principio me daba terror quedarme en blanco, por lo que desde ésta primera intervención en la radio, he trabajado para intentar ir marcando los tiempos en lugar de hablar de corrido, algo que con ayuda y mucha práctica he podido superar, sobre todo porque en política es esencial tener recursos para cuando te interrumpen, te preguntan en medio de un acto o tienes que para para rebatir a alguien improvisando.

A tenor de los comentarios de Facebook sobre el programa puedo afirmar que mi intervención fue todo un éxito, lo que supuso que mucha más gente pudiera comenzar a conocerme y lo que es más importante, a conocer mi labor y parte de lo que estábamos haciendo en Élite.

Posteriormente, volví a acudir al mismo programa para hablar sobre nuestro trabajo en redes sociales gracias al Secretario ya que por esa época era una de las personas que lo dirigía. Además, meses más tarde y dentro de la insignificante labor de comunicación de nuestro ex abogado, la plataforma de acciones jurídicas también empezó a emitir un programa de radio desde la misma emisora que el famoso “Avispero” de Élite Barcelona, uno de los espacios radiofónicos más importantes del sector, lo que me dió la oportunidad de colaborar de manera activa teniendo una sección propia.

El programa fue presentado por el Jefe y tenía una temática más enfocada a dar voz a los colectivos sociales que al sector del taxi en particular.

En este caso mi sección estaba relacionada con todo lo que se movía en redes sociales sobre los colectivos en lucha, siendo mi labor la de recopilar toda la información que había encontrado durante la semana sobre los invitados e invitadas que teníamos en cada programa, reseñando y explicando el contenido que entendía que podría ser más interesante para que el público pudiera conocer y comprender sus diferentes problemáticas y reivindicaciones.

De este modo por el programa pasaron desde estibadores, políticos de algunos partidos de izquierdas como Podem o de la Cup, trabajadoras de atención domiciliaria, los ya mencionados compañeros y compañeras de Afectados BBS, colectivos feministas y hasta varias plataformas que se habían organizado para luchar contra el TTIP, entre otros.

Y de todos ellos pude hacer una exposición sobre el trabajo que estaban desempeñando en redes. En este caso, tengo que agradecer una vez más al Jefe la confianza que depositó en mí al darme libertad de gestionar una sección, algo que me ayudó muchísimo a la hora de aprender sobre todos estos colectivos y me otorgó la oportunidad de conocer a muchos compañeros y compañeras que han sido muy importantes y de gran ayuda tanto para la lucha del taxi como a nivel personal.

Por desgracia, nuestra actividad sindical se intensificó con toda la cuestión del decreto Ábalos, por lo que tuvimos que dejar de realizar el programa ya que no nos daba tiempo.

Pese a esto, un año más tarde y tras darle muchas vueltas conseguimos realizar la edición de Madrid de Onda Activista, nuestro programa de radio, y que además pude dirigir junto con el Secretario, el cual ya tenía bastante experiencia, por lo que me ayudó bastante a aprender.

Del mismo modo que habíamos hecho antes, el programa no estaba centrado en el taxi, sino que nuestro objetivo era dar voz a la lucha de los colectivos sociales. Asimismo y gracias a mi anterior experiencia en las ondas, adquirí cierta habilidad a la hora de documentarme sobre los compañeros y compañeras que teníamos cada semana como invitadas e invitados, por lo que solía tener la responsabilidad de preparar las preguntas de la entrevista. Una vez finalizaba este trabajo, se lo pasaba al Secretario que era el que se encargaba en buscar y coordinar a los invitados (aparte de hacer las correcciones y los cambios que pudiera considerar oportunos). Y con todo esto, teníamos el programa preparado.

En cuanto a la organización del programa, yo me encargaba de la mesa de mezclas y de presentar el programa mientras que por su parte, el Secretario presentaba al invitado con una breve introducción y realizaba la mayoría de la entrevista. Tengo que reconocer que para ser un programa bastante amateur hicimos un gran trabajo durante el tiempo que estuvo en emisión, principalmente porque el Secretario y yo somos muy amigos y eso se notaba tanto a la hora de transmitir como de coordinarnos. Y si esto no fuera poco, también había bastante feeling con los compañeros y compañeras que venían como invitados, ya que la mayoría nos conocíamos desde hacía tiempo y vieron en nuestro programa un trampolín para poder dar a conocer sus reivindicaciones lo que hizo que en la mayoría de las ocasiones la comunicación fluyera prácticamente sola.

Desgraciadamente llegó la Pandemia y tuvimos que dejar de emitir, ya que era muy complicado acercarnos al estudio.

No obstante, durante el confinamiento creamos una especie de “spin off” llamado “Onda Antivírica” el cual, estuvimos emitiendo junto con el Jefe y varios compañeros de Barcelona ante la situación de no poder salir de casa. Gracias a esto pudimos realizar varios especiales sobre los diferentes temas que estaban de actualidad como medios de comunicación, con varios periodistas de digitales como El Salto, El Diario.es o Público, política, con representantes de Podemos, el PSC o la CUP, artistas y autónomos junto con UATAE, el taxi con varios compañeros y compañeras de otras organizaciones el sector o incluso hicimos un programa centrado en la corrupción.

Al final, una vez volvimos a la normalidad y tras todas estas experiencias, el único programa que ha seguido adelante de nuestras asociaciones ha sido El Avispero.

Pero mi actividad en este medio no ha acabado ahí, ya que posteriormente he podido acudir como invitado varias veces a “Todotaxi”, el programa de la Federación Profesional del Taxi, la asociación mayoritaria en Madrid y uno de los espacios más importantes de todo el país.

El programa está dirigido entre otros, por “El Delegado”, miembro de la junta de la organización y uno de los profesionales que más sabe del taxi en este país y con el que me une una gran amistad desde hace años. Es más, gracias a él, durante la campaña de las anteriores elecciones municipales llegamos a realizar un programa para dar a conocer al taxi en general nuestra candidatura a las municipales por Podemos. Pero todo esto ya pasó desde que tengo otras prioridades. Aun así, en ocasiones echo de menos la radio.

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