Lógica capitalista y propiedad privada

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«el capital debe luchar para derribar toda barrera espacial para las relaciones, por ejemplo para el intercambio, y conquistar el mundo entero para su comercio»
Marx, Grundrisse

La dinámica de colonización capitalista del planeta ha producido a lo largo de su historia formas específicas de territorialidad y de espacialidad definidas por autores marxistas como H. Lefebvre y D.Harvey como un conjunto de prácticas deliberadas que han venido siendo puestas en marcha de forma sistemática, para producir los efectos instrumentales que hacen posible las condiciones de anexión de territorios a los circuitos del capital y que son inseparables para la expansión geográfica y la creación de “nuevas fronteras» económicas, geográficas y culturales abiertas y disponibles para la extracción y acumulación de riqueza.

El concepto de propiedad, un concepto central del liberalismo clásico.

Como eje de la historia del liberalismo político, en los “Dos tratados sobre el gobierno civil”, John Locke (1632-1704) va a dedicar un capítulo, por demás, extenso, al tema de la propiedad con un sentido sistémico, generalmente se refiere a la vida, libertad y bienes. En el capítulo VII  “De la sociedad política o civil”, especialmente en el epígrafe 87, plantea su defensa:

«El hombre según hemos demostrado ya nace con un título a la perfecta libertad y al disfrute ilimitado de todos los derechos y privilegios de la ley natural. Tiene, pues, por naturaleza, al igual que cualquier otro hombre o de cualquier número de hombres que haya en el mundo, no solo el poder de defender su propiedad, es decir, su vida, su libertad y sus bienes contra los atropellos de los demás»

Este carácter totalizador de la conceptualidad del derecho natural de la propiedad es básico para que laburguesía imponga su dictadura bajo la constitución social de la propiedad, este análisis del término propiedad representa un marcado sentido individualista o patrimonialista profundo, lo que pretende Locke es “santificar” de modo inamovible la propiedad  Para Locke este derecho se entiende como: «el dominio único y despótico que un hombre reclama y ejercita sobre las cosas externas del mundo, con total exclusión del derecho de cualquier otro individuo en el universo».

El momento histórico vivido por Locke es un punto de inflexión que ayuda a comprender el proceso de transición de la época feudal a la modernidad, donde una nueva clase social empieza a imponerse sobre la base de profundas transformaciones materiales y espirituales que posteriormente determinarían las características de una nueva sociedad que bebió de las fuentes de inspiración de un naciente liberalismo.

Tanto para Locke de la necesidad de la propia conservación, como para la propuesta utilitarista de Jeremy Bentham (1748-1832)[1] de la necesidad de poder establecer y desarrollar las propias expectativas. Para estos dos pensadores, las reglas establecidas por la sociedad civil se justifican porque se consideran como un medio imprescindible para la protección de la propiedad. Sin embargo, para Bentham la propiedad no puede constituirse individualmente como sostiene Locke, sino que depende de la coordinación social de las expectativas.

Por su parte William Blackstone (1723-1780) [2] una de las principales figuras del derecho inglés del siglo XVIII junto con Edward Coke (1552-1634) y Mattew Hale (1609-1676), es uno de los representantes más importantes de la teoría clásica del “common law”. Sin embargo, a lo largo de sus “Commentaries on the Laws of England” no sólo se encuentra una sistematización del derecho inglés, sino también una defensa político-ideológica de sus instituciones más características, entre las que aparece la propiedad privada.

Afirma que:

«la tierra era común, y ninguna parte de ella estaba en propiedad permanente de un hombre particular; además, cualquiera que estuviera ocupando un punto determinado de ella, para descansar, para dormir, o lo que fuera, adquiría por ese tiempo una suerte de propiedad sobre él, de modo que hubiera sido injusto, y contrario a la ley de la naturaleza, haberle movido por la fuerza; pero en el instante en que abandonase el uso o la ocupación, otro podría tomarlo sin injusticia»

Para Blackstone, el origen del derecho de propiedad entendido no meramente como protección de su uso, sino también de su “titularidad”, surge cuando la humanidad crece en número, astucia y ambición, de modo que «se hace necesario desarrollar concepciones de un dominio más permanente, y apropiar a los individuos no únicamente el uso, sino la sustancia de la cosa que ha de ser usa»

Marx en su análisis recoloca el eje justo del dominio al explicar como la propiedad privada entiende al trabajo como categoría y proceso clave para entender el desarrollo histórico de la modernidad y dentro de ella el capitalismo. La praxis continuada del capitalismo de la apropiación es la superación de fronteras por vías económicas o bien militares, la aspiración de necesidades invita a alcanzar «un mercado único abierto y sin barreras, visibles o invisibles» como lo definió la impulsora del liberalismo Margaret Thatcher en 1988.


[1] Jeremy Bentham: “Tratados de Legislación civil y penal” Ed. Nacional. Madrid 1981

[2] Whelan, F. G. “Property as Artifice: Hume and Blackstone”. En Property (Nomos. Yearbook of the American Society for Political and Legal Philosophy, núm. 22)

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