Delegados sindicales y representantes de los trabajadores se concentraron este lunes ante los juzgados de A Coruña en rechazo a la represión sindical y en solidaridad con los trabajadores de las tiendas denunciadas por Inditex en un proceso penal por un delito leve de usurpación de propiedad, por permanecer en el instalaciones de Arteixo «reclamando a la empresa que cumple los compromisos firmados».
Los hechos que motivaron la denuncia, recordó Lucía Domínguez, presidenta del comité de Stradivarius da Coruña, se remontan al mes de junio, cuando un grupo de delegados del CIG de las distintas cadenas «se dirigieron a la sede de Inditex para intentar que cumpliera el acuerdo», firmado a finales de 2023 para retomar las negociaciones sobre las condiciones laborales de las tiendas en la provincia de A Coruña».
Con esta acción pretendían ser recibidos por la empresa, desbloquear la situación con una reunión o al menos obtener el compromiso de una reunión para intentar avanzar en aquellas reclamaciones que habían quedado pendientes tras el acuerdo salarial alcanzado en diciembre de 2022, «pero además nos encontramos con la sorpresa de ser denunciados y desalojados del local de la empresa», lamentó.
Comportamiento ejemplar hacia las personas dependientes
Los propios trabajadores calificaron la denuncia de Inditex de «inédita y sin sentido» al considerar que otros compañeros que realizaron protestas similares en la sede de la multinacional «no sólo fueron bienvenidos, sino que consiguieron llegar a acuerdos con la empresa».
En este sentido, Carmiña Naveiro, presidenta del comité de Zara en la provincia, llamó la atención sobre la discriminación de género que subyace a esta actuación de Inditex, «ya que la mayor parte del personal de las tiendas son mujeres». Por el contrario, ha apuntado que un mes antes de que los dependientes acudieran a la sede de Arteixo, compañeros del almacén logístico habían realizado una actuación similar «y tras pasar ocho horas en las instalaciones, sin ninguna incidencia, se marcharon con un compromiso por escrito», y después hubo una negociación y llegaron a acuerdo.
Naveiro considera que recurriendo a los tribunales «Inditex pretende dar un castigo ejemplar a los trabajadores» y critica que una empresa como esta, que busca dar una imagen de compromiso e igualdad, mantenga este tipo de «acciones discriminatorias con los empleados de sus tiendas. Es el momento de que Inditex no sólo venda valores de cara a la galería, sino ponerlos en práctica en sus relaciones laborales».
Al final, la empresa no compareció, por lo que el juicio fue suspendido y ahora se espera la decisión de absolver a los compañeros. Sin embargo, la representación del CIG destacó que la lucha por reivindicar las mejoras laborales y sociales que ya tienen en otras empresas del grupo y por avanzar en la equiparación entre todas las cadenas continúa «porque los dependientes de las tiendas en la provincia de A Coruña no vamos a renunciar a hacer cumplir ese acuerdo que Inditex firmó con nosotros».
Domínguez explicó que aunque a principios de año Inditex intentó reactivar la mesa, luego fue suspendida y las negociaciones se trasladaron a Madrid «ignorando y despreciando a los trabajadores de la provincia, ya que nadie va a decidir por nosotros».
En este sentido, ha recordado que las reivindicaciones de los trabajadores son principalmente de carácter laboral y social (reducción de jornada, jornada, prestaciones sociales, etc.) y que el acuerdo firmado por la empresa con CCOO y UGT en Madrid no supuso ninguna mejora para los dependientes de la provincia de A Coruña «por lo que seguiremos reivindicando negociar aquí nuestras condiciones laborales».








