Antonio Gil
Durante una decena de días, 8 sindicalistas de STEC, ANPE, CCOO, TU y UGT, representantes de la Junta de Personal Docente en Cantabria, han protagonizado un encierro en la sede del Gobierno autonómico en Peña Herbosa.
El motivo de su protesta es que el consejero de Educación del gobierno cántabro, Sergio Silva (PP), se niega a negociar una propuesta de adecuación salarial que le han trasladado los sindicatos para así recuperar el poder adquisitivo que han perdido las y los docentes en Cantabria.
La última vez que se alcanzó un acuerdo de este tipo fue en 2008, hace ya 16 años; desde entonces el IPC ha aumentado un 34%. Ante esto, el personal docente en Cantabria ha dicho basta y se ha puesto en pie de guerra contra el Gobierno autonómico, contando con un amplio apoyo popular a su reivindicación.
El encierro no ha sido fácil.
Según denunciaron “los nueve de Peña Herbosa”, que finalmente quedaron en ocho, puesto que el representante de UGT sólo pasó una noche en el encierro, estuvieron constantemente bajo vigilancia de la seguridad del edificio en un cuarto sin ventanas y sin ventilación y eran escoltados para ir al servicio, al que sólo podían ir de uno en uno, durante los primeros días, en los que tampoco disponían de ropa o alimentos.
Y el gobierno autonómico ha seguido en su postura de no querer sentarse a negociar.
Para que nos cuente más sobre el encierro, sobre la reivindicación, y sobre cómo continuará esta lucha, entrevistamos a David, miembro de la Junta de Personal Docente por CCOO.
– Saludos, David. Háblanos sobre el origen de este conflicto. Son 16 años sin que el salario del personal docente en Cantabria se haya actualizado. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación y qué fue lo que desató la movilización?
Los únicos incrementos en nuestras nóminas proceden de las ligeras subidas salariales que la Administración central aplica al conjunto de trabajadores públicos, muy por debajo del IPC, pero efectivamente, como dices, llevamos 16 años sin una actualización del complemento específico, una parte muy sustancial de nuestra nómina.
Desde que las competencias en educación fueron transferidas a Cantabria, cada 5 años se habían alcanzado acuerdos de adecuación retributiva para todo el profesorado, hasta 2008, cuando se alcanzó el último acuerdo, el cual ni siquiera se cumplió totalmente porque la Administración dejó de pagar en 2011 el último tramo de 30 euros correspondientes al último año del acuerdo.
Desde entonces, nunca ha sido buen momento y siempre se ha buscado alguna excusa para no hacer ninguna adecuación retributiva: desde la crisis económica hasta la pandemia de COVID. Sin embargo, la inflación ha subido en Cantabria un 34% desde 2008, lo que se ha traducido en una brutal pérdida de poder adquisitivo.
Esto llevó a que ya el curso pasado lanzáramos una campaña desde la Junta de Personal Docente para exigir un incremento salarial, pero nos encontramos con la negativa de la Consejería de Educación y con un colectivo docente poco movilizado, por lo que la capacidad de presión fue limitada.
Ya en el presente curso, retomamos de nuevo la campaña iniciada el curso pasado, establecimos la adecuación retributiva como primera prioridad de la Junta de Personal, ya que era importante incluir una partida presupuestaria antes de que se cerraran los Presupuestos de 2025; trabajamos colectivamente en una propuesta salarial con cantidades y plazos que entregamos al consejero de Educación el 11 de octubre y, desde entonces, nos dio largas durante semanas y cuando nos sentamos a negociar, lo que nos encontramos fue una tomadura de pelo: ni un solo céntimo para la adecuación retributiva en el presupuesto de 2025, despertando ya la absoluta indignación del conjunto de sindicatos que conforman la Junta de Personal Docente.
– ¿Cómo tomásteis la decisión de encerraros? ¿Y cómo han sido los días allí?
La decisión de encerrarnos fue fruto de un profundo descontento y la intención de dar un “golpe encima de la mesa” para despertar al profesorado ante lo que considerábamos ya una falta de respeto por parte de la Administración. Tras los intentos fallidos de negociación y tras constatar la ausencia de voluntad política para abordar nuestras reivindicaciones, consideramos que el encierro era una acción necesaria para visibilizar nuestra situación.
Los días en el encierro han sido muy intensos, marcados por una mezcla de trabajo frenético para comunicar lo que estaba sucediendo y decidir los próximos pasos a seguir y de solidaridad y apoyo constante de la comunidad educativa y de la sociedad. Este respaldo nos ha permitido mantenernos firmes a pesar de las adversidades, incluyendo amenazas de desalojo por la fuerza y condiciones de precariedad para dormir, comer o asearnos.
– Vuestras reivindicaciones cuentan con un amplio apoyo popular.
Efectivamente, la respuesta del colectivo docente y de la sociedad en general ha sido impresionante, nos ha emocionado profundamente y nos ha sado fuerzas para poder continuar con el encierro. Las movilizaciones multitudinarias y las muestras de solidaridad han demostrado que nuestras demandas no solo representan los intereses del profesorado, sino que reflejan una preocupación generalizada por la calidad de la educación pública. Este apoyo refuerza nuestra determinación y nos deja claro que no estamos solos en esta lucha.
– El encierro ha finalizado, la lucha no. ¿Cuáles serán los siguientes pasos en esta lucha?
Aunque hemos decidido concluir el encierro en la sede del Gobierno, esto no significa que nuestras reivindicaciones hayan terminado. Aún no tenemos la propuesta, el consejero Silva y la presidenta Buruaga continúan tomándonos el pelo, pero precisamente la fuerza que está demostrando el profesorado movilizado es la que va a arrancarla.
Salimos para sumarnos a las iniciativas de lucha que se están desarrollando, para fundirnos con nuestros compañeros y compañeras que han demostrado ser conscientes de la importancia de esta reivindicación. Como hemos hecho dicho por activa y por pasiva estos días, “entramos 9 pero salimos 9.000”, que son aproximadamente los docentes de la educación pública en Cantabria.
Ahora el encierro docente se ha trasladado a los centros educativos para seguir incrementando la presión. En la noche del martes al miércoles decenas de docentes organizaron encierros en 17 centros de Cantabria y el próximo miércoles 11 volveremos a encerrarnos durante una noche en los centros educativos y esperamos que más docentes y más centros se sumen a la protesta. Tanto en estos encierros como en el seno de la Junta de personal estamos organizando cada vez más medidas de protesta que podrán incluir, si la Administración no entra en razón, convocatorias de paro, huelga y nuevos episodios de concentración y manifestación.
– ¿Hay alguna lección aprendida en el desarrollo de este conflicto que te gustaría compartir con quienes nos leen?
Una de las lecciones más valiosas de este conflicto es la importancia de la unidad sindical y la acción colectiva y organizada de un colectivo de trabajadores, en este caso del colectivo docente. Durante el encierro, no solo nos mantuvo firmes el apoyo de la comunidad educativa, sino que nos mostró que las victorias se pueden lograr cuando trabajamos juntos de manera organizada.
La solidaridad amplificó nuestras voces y convirtió nuestras demandas en una lucha respaldada por miles de personas.
Más allá de esta lección fundamental, también se puede destacar la importancia de comunicar y dar visibilidad al conflicto, más estando encerrados y sin facilidades para comunicarnos con el exterior. Esta visibilidad no sólo consigue mediante las redes sociales, que también, sino mediante la solidaridad de otros colectivos de trabajadores, de hecho hemos recibido multitud de vídeos y comunicados de apoyo de trabajadores organizados de otros sectores, y del movimiento estudiantil; de hecho, el Frente de Estudiantes ha estado en cada movilización de apoyo y su labor ha sido fundamental para unir a la movilización también al estudiantado.
Asimismo, la difusión en los medios, pese al intento de apagón informativo de los grandes medios subvencionados con dinero público del Gobierno de Cantabria, logró que la sociedad entendiera nuestras reivindicaciones, reforzando la legitimidad de nuestra causa.
No quiero olvidarme de que una lección fundamental para el sindicalismo es la recuperación de las herramientas de las que históricamente se ha dotado, es decir, la movilización y otras formas de lucha, como el propio encierro, que muchas veces han quedado relegadas y supeditadas a la vía negociadora, obviando que la negociación sin movilización es un tiro en el pie para el sindicalismo.
Por último, la lección más trascendental es que este tipo de movilizaciones no solo trata de cambios inmediatos, sino también de sembrar las bases para un futuro mejor. Hemos reafirmado que la educación pública de calidad requiere un compromiso constante y que solo un profesorado unido y consciente podrá transformar las victorias que se consigan en realidades duraderas.
El objetivo inmediato es conseguir mejoras salariales, pero es importante que el movimiento obrero y sindical planteemos un modelo de sociedad en el que no vivamos sometidos al chantaje permanente de empresas y parlamentarios.








