Revolucionarios de Broncano y Blue Sky

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Por fin parece que la izquierda entendió el momento actual. Esta semana dos grandes asuntos han capitalizado el debate en el entorno progresista: la disputa en la franja horaria de las diez de la noche entre dos programas de humor y la elección entre dos redes sociales para seguir soltando likes y chascarrillos.

Seguro que ahora que David Broncano ha hecho públicos los tejemanejes mafiosos de Pablo Motos, Trump y su gobierno de millonarios «antisistema» se lo piensan dos veces antes de perseguir minorías, hacer la vida más difícil a todo el planeta y dar cheque en blanco a Israel para que continúe su genocidio. Seguro que gracias a todos los heroicos librepensadores que dejan Twitter, al que me resisto a llamar X, por Blue Sky el tarado Elon Musk dejará de difundir propaganda neoliberal y fascista, valga la redundancia, desde el puesto que va a ostentar. Seguro que gracias a que los jóvenes vean La Revuelta y no El Hormiguero, la administración norteamericana saliente dejará de azuzar y proveer a los ucronazis contra Rusia y de revelarse contra la Corte Penal Internacional que ha dictado órdenes de captura contra Netanyahu y su ex ministro de defensa. Gracias a que otros se quedan heroicamente en Twitter plantando cara, seguro que la Unión Europea deja de tener comisarios de Meloni y de Orban.

Definitivamente, parece que en la izquierda se ha asumido que el compromiso y la militancia política son un mero hobby al que uno dedica su tiempo libre. En lugar de afiliarse a sindicatos o de organizarse para plantar cara, el izquierdismo actual ha preferido montarse una burbujita ambiental donde se relacione con los suyos para pasar el rato. Mientras tanto la derecha, que tanto ha fomentado en lo últimos años la antipolítica y la desideologización no pierde el tiempo, y en el párrafo anterior tienen una lista de lo que hacen en cuanto tienen ocasión, que será cada vez más a menudo por el camino que vamos.

Un aspecto que me parece interesante es que ha calado la percepción de que los grandes beneficiados del sistema capitalista, como el tarado multimillonario Elon Musk, o el también superrico y desequilibrado Trump son la resistencia al orden establecido. Pero cae de su propio peso si resulta que quien debería de verdad plantar cara al poder está centrado en el espectáculo y el entretenimiento dejando vacío el hueco que debería ocupar la izquierda. Ahora insultar a los de abajo es transgresor y abusar de poder es una muestra de valor. Pero claro, si el valor de la izquierda se reduce a tomar una decisión sobre ver un programa de entretenimiento o elegir tal o cuál red social los efectos son los que estamos viendo.

Lo más paradójico es que cuando llegaron las redes sociales y otros modos de conexión hubo quien vio en ellas la herramienta fundamental para organizar la revoluciones del futuro. En realidad lo que ha pasado es que como han demostrado Zuckerberg, Musk y otros millonarios, los grandes capitalistas han encontrado en ellas un doble instrumento muy útil para condicionar la opinión pública, pero además, y esto es más grave, para poner un coto a toda disidencia que podría causarles problemas.

Es cierto que los medios de comunicación resultan necesarios a veces para dar a conocer el mensaje y que bien utilizados podrían ser un instrumento muy útil, pero no pueden ser la única salida para todo. Les aseguro que a Lenin, a Mao o a la resistencia que plantó cara a los nazis no les importaría en absoluto si el programa más seguido es La Revuelta o El Hormiguero. Si la derecha sí que logra transmitir y extender sus mensajes y propaganda por estos canales es indudablemente porque los manejan ellos. Pero no se quedan en manejarlos, es que al contrario que la izquierda, cuando ellos pueden actuar, actúan. Aparecen en la tragedia de Valencia, en Ferraz y en cuanto tienen oportunidad recortan, legislan y amedrentan.

Déjense de Twitter, Blue Sky o Broncano y Pablo Motos y afiliense a un sindicato si de verdad quieren plantar cara a esta tropa. Por aquí es por donde se empezará a construir una base para que hay una verdadera contestación a la ola reaccionaria que conocemos. Y con valor para legislar y plantar cara una vez se llegue al poder. Si para nombrar una comisaria europea con las manos atadas nos tragamos a dos de extrema derecha no vamos por buen camino. Porque ya han visto que ellos no dudan ni dudarán.

Elon Musk habla en un acto de la campaña de Trump. Ahora vendrán con todo a imponer su agenda.
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Yago Pérez Varela
Yago Pérez Varela (Madrid). Aunque en cierta época se fijó en las ciencias, acabó notando que la historia era su pasión y lo que le gustaba. La historia le ha permitido ejercer labores gratificantes en documentación e investigación, pero al ser un villano también ha conocido empleos precarios. Quiere a su villa natal de Madrid, aunque le preocupa ver que a veces paga el precio de ser capital de un país, y como tal, refugio de oligarcas.

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