Por Juana Bermejo
No fue hasta que recibí la peor noticia de mi vida, que no me di cuenta que en los últimos 29 años de mi vida habían girado en torno a mi hijo. Tal y como todo pasó, el cómo, porqué y todas estas preguntas a las que no dejo de buscar respuestas aun sabiendo que la mayoría no las tendré y no porque no las hayan, sino porque muchas de ellas dependen de una tercera persona que no está dispuesta a entregármelas. Y esto es otra pregunta: ¿por qué no me entregan las respuestas a lo que pregunto?, si tienen la respuesta, ¿qué me están ocultando?
Que tus hijos se marchen antes que tú es anti-natural. El dolor, el vacío que dejan solo lo puede entender otros que están en la misma situación. No importa lo bien o lo mal que te llevabas con ellos, lo que queda es el “y si…”.
Peor que despertar cada día sabiendo que nunca más volverás a verle, volver a oír su voz, ver cómo se desarrolla como persona, se enamora, se decepciona, hace una vida y un sinfín de cosas es…
- Cuando todo tu mundo gira en torno a esa única persona, ya nada más importa.
- Cada vez que inhalo el aire que respiro, cada puerta que abro en la cocina, cada vaso que uso para beber, cada bocado de comida que a él le gustaba y ya no compartimos, cada vez que voy a comprar la comida y paso por la nevera donde guardan las pizzas que él solía comprar porque eran las más baratas…, es un continuo recordatorio de que no volveré a verle.
- El mundo ha seguido girando, la vida ha seguido adelante, pero la mía se paralizó en aquel momento en que me dieron la noticia y sigo esperando que sea un mal entendido, sigo esperando despertar de esta pesadilla.
- Estoy viva y muerta al mismo tiempo. Soy una muerta viviente con solo algunos pequeños momentos de distracción, a veces veo algo que me distrae por un diminuto fragmento de tiempo, cuando hablo con alguien de otro tema pero acabo hablando de él porque mi mente no es capaz de dejarle ir.
- Cuando no puedo hacer el duelo de su muerte porque no tiengo las respuestas que necesito desesperadamente.
- La impotencia de no haber dicho o hecho algo.
- Saber que le he apoyado a que se tomara esa decisión, a que tomara este veneno, esta droga que directa y/o indirectamente le llevó a la muerte.
- Saber que hay personas que tiene información que podría ayudarme a saber qué pasó pero que deciden no dármelas por…¿?
- Dedico día y noche en averiguar qué pasó y para honrar su memoria, intento conseguir pruebas, intento avisar a otros y veo cómo todo cae en un saco roto.
- Que lo responsables de gestionar el país donde vivo, los que deberían de velar por nuestro bienestar nos están estafando, robando, gastando el dinero en fiestas mientras dicen que no hay presupuestos para cosas realmente urgentes e importantes. La vida de mi hijo no les importa y la mía tampoco. ¿Por qué debería? No les pasó a ellos, me pasó a mí, le paso a él.
- Verles y oírles cómo redefinen el idioma, el vocabulario, y se inventan palabras para que encajen en sus delirios. Ahora PREVILEGIOS lo venden como “Derechos Humanos” y los incautos lo aceptan como verdad absoluta.
- No dispongo, por mucho que lo intento, de dinero suficiente para abogados, procuradores, investigadores, peritos, detectives, pagar para salir en todos los medios de comunicación, etc.
- Escribo sin parar cartas a todas las personas que “podrían” hacer algo y algunas me responden con un “lo siento pero…”
- Veo cómo pasan los días, los meses, los años y los responsables siguen libres, siguen haciendo lo mismo. La administración me da largas y largas y largas en un intento de prolongar lo máximo posible mi sufrimiento y que al final me dé por vencida. Así no tendrán ni que aceptar que el sistema que ellos diseñaron falla y no tendrán que corregirlo.
- Ver, oír o leer cómo intentan (y fracasan) insultarme llamándome de todo lo que se les ocurre pensando que pueden hacerme daño. Lo siento por esas pobres criaturas ignorantes que no saben que no hay dolor más grande en todo el mundo que sentirse culpable y no tener respuestas.
- Saber que sí hay otros culpables y ser incapaz demostrarlo, que las personas que habitan este tiempo y espacio tienen la cabeza tan lleno de distracciones que no son capaces de unirse para combatir una guerra silenciosa que está pasando AQUÍ Y AHORA.
- Me faltan horas al mismo tiempo que me sobran todas.
- Cuando las canciones son las únicas de poner las palabras a las lágrimas que no soy capaz de dejar salir.
- Cuando todo el mundo cinematográfico se ha entregado y vendido a una idiocracia que mataran a muchos más y nadie se da cuenta o simplemente miran para el otro lado.
- Cuando la soledad es tan enorme que me consume cada segundo, soy absorbida por un enorme agujero negro del universo y nadie lo ve.
- Revivo cada día desde que nació. Miro una y otra vez sus fotos y me pregunto, cuándo cambio todo, cómo pudo pasar esto y no lo vi si estábamos los dos solos, los dos siempre juntos, cientos de días, películas, viajes, canciones… pero eso no lo he visto venir.
Podría seguir y seguir y seguir. No, no creo que haya nada más doloroso en el mundo que ver a la persona que más he amado en el mundo ser captado por una mentira y morir por culpa de ella y de los que la apoyan y financian.
Hubo muchas sectas a lo largo de la historia de la humanidad que convencieron a muchas personas a acabar con sus vidas, pero de todas las conocidas hasta hoy, esta es con diferencia la peor de todas. Otras convencían a sus adeptos a unirse en algún lugar y unidos en algún espacio tomaron estas decisiones.
Esta, la actual, los aíslan de sus seres queridos, les mienten, los acogen solo para seguir metiéndoles cosas en sus cabezas y si se arrepienten, si se dan cuenta de que se han equivocado, más rápido que cogerlos, los desechan, los abandonan a su suerte, los amenazan, los atacan, los insultan. Así funciona la inmundicia que captó a mi niño (siempre será mi niño) y me lo arrebató.
Peor que el que muera un hijo antes que tú es no saber cuándo podrás reunirte con él, suplicar día a día que eses dolor desaparezca y tu vida con ello.








