El ejército de ocupación israelí reprime una marcha de condena por el asalto a la aldea palestina de Susiya

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La madrugada del sábado al domingo, las fuerzas de ocupación sionista irrumpieron en la antigua aldea de Susiya en Musafir Yatta, al sur de Hebrón, acompañado de un gran número de colonos. El motivo del asalto era declarar la zona como zona militar cerrada, evitando de este modo que activistas y equipos de prensa llegasen a la zona.

Susiya es una aldea palestina en la que viven aproximadamente 400 personas que dependen del pastoreo del ganado y de la recuperación de varios olivares. El pueblo de Susiya ha sido objeto de una campaña de desplazamiento durante muchos años, cuya frecuencia ha aumentado en los últimos tiempos, incluida la demolición de viviendas e instalaciones, detenciones y acciones que tienen por objetivo aterrorizar a los agricultores y pastores del lugar.

Según los Acuerdos de Oslo de 1993, Cisjordania se dividió en tres zonas: A, B y C; en la primera, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tiene el control civil y de seguridad; en la segunda, la ANP se encarga de los temas civiles e Israel de la seguridad, y en la tercera, donde se sitúan las colonias sionistas, Israel tiene el control total. Para desgracia de sus aldeanos, Susiya se encuentra en la zona C.

El interés que tiene el gobierno sionista en expulsar a los aldeanos de Susiya es debido a que en 1986, el sitio fue declarado como sitio arqueológico por la Administración Civil del Ministerio de Defensa de Israel. Desde entonces, sus habitantes, que eran entonces unos 1500, han sido expulsados en varias ocasiones, viéndose obligados a trasladarse a unos cientos de metros al sureste de su aldea original.

En la actualidad, la aldea consiste en un puñado de tiendas y estructuras precarias, con cisternas para el agua, una pequeña escuela y un dispensario.

Poco antes de que se cerrara militarmente la zona este fin de semana, las fuerzas de ocupación reprimieron una marcha masiva en oposición a la incursión del gobierno de ocupación en esta antigua aldea. Con bombas sonoras y gases lacrimógenos, los soldados sionistas atacaron a cientos de ciudadanos y activistas. La marcha comenzó desde la aldea de Susiya hacia el sitio arqueológico del que pretende adueñarse el gobierno de ocupación, pero las fuerzas de ocupación impidieron su acceso a la zona, y los manifestantes izaron banderas palestinas y corearon consignas denunciando la ocupación y la política de limpieza étnica que desde hace 35 años ha puesto en práctica contra los aldeanos de Susiya a favor de sus proyectos de asentamientos ilegales de colonos.

La ocupación extiende sus asentamientos ilegales en Cisjordania por doquier, declarando cerradas militarmente la mayoría de estas tierras y como áreas de entrenamiento militar, imponiendo de este modo restricciones a la libertad de movimiento de la población y reduciendo el área de pastoreo de ganado de que dependen los residentes para su sustento.

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