El reto de la movilidad para el futuro de nuestras ciudades

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Tito Álvarez, Coordinador de Taxi Project, Elite Taxi BCN y UATAE Catalunya

El reto de la movilidad de nuestras ciudades después del estado de alarma es la apuesta por la ciudad de 15 minutos que empieza a extenderse por todas las sociedades avanzadas como un modelo de ciudad de servicios próximos y más saludable.

Durante el confinamiento, a pesar todo lo malo que ha tenido este periodo, en especial para quienes han sufrido por su salud o la de sus allegados y para quienes no han podido ganarse la vida, hemos presenciado paz y la tranquilidad en nuestras ciudades, acompañadas de una gran reducción de la contaminación atmosférica y del ruido urbano.

La causa directa de este escenario es la disminución del tráfico de vehículos, que ha descendido drásticamente, quedando, en el caso de Barcelona, en un tercio o menos, del de un día normal.Obviamente, todos queremos pasar página de este periodo de confinamiento. Sin embargo, y en mi opinión, creo que podemos sacar algunas ideas o tomar esta experiencia como una oportunidad para cambiar la movilidad en las ciudades.

Para mí, lo más importante es que los sistemas de transportes que se integren en la  movilidad después del Covid deben de ser saludables, públicos y sostenibles. Y sobretodo, desde una administración responsable se debe incentivar y animar también al uso del transporte público, ya sea colectivo como el autobús o el metro, o individual como en este caso, el taxi.

Medidas para una movilidad saludable

En primer lugar, tenemos que contar también con la movilidad activa y saludable, es decir movilidad a pie o en bicicleta. Activa porque nos hace mover, y saludable porque mejoramos la salud, la nuestra y la del planeta.

En segundo lugar, como he indicado al principio, el transporte público, con preferencia por el menos contaminante y más eficiente en términos de población servida y energía consumida. Los transportes en base al hierro: tren, metro y tranvía, y no a la goma, transportes con neumáticos. Aunque también, el autobús eléctrico, con una buena frecuencia y con la base de la red ortogonal configura un sistema muy eficiente de transporte.

Y en tercer y último lugar, el vehículo individual, que debe ser sostenible y preferentemente compartido, con una apuesta clara y contundente por la racionalización necesaria de la distribución de las mercancías, tanto las tradicionales como la que ya está generando el e-comercio.

El taxi, al que yo represento en este punto, se encuentra a caballo entre las opciones pública y la individual. De hecho, es un elemento esencial para que la gente deje de usar el vehículo privado.

El taxi puede, si es compartido, considerarse un transporte muy eficiente para cruzar la ciudad de forma barata y eficaz, y puede ser también, del mismo modo, un complemento de última milla para los transportes de ruta fija, como el metro e incluso el autobús. Por tanto, vemos que el taxi puede jugar un papel importante en la racionalización del uso del vehículo privado en las ciudades.

Problemas:

Sin embargo, muchos quieren que el taxi parezca algo pasado de moda o contaminante.Y esto, realmente no es así. De hecho, gran parte de la flota es híbrida y comienza a implantarse con fuerza el vehículo eléctrico. Las estadísticas y los datos hablan por sí solos.

Por otro lado, se nos plantean, sobre todo desde medios de dudosa reputación o que atienden a los intereses de los inversores de empresas como Uber o Cabify, de las que dicen que ofrecen un servicio mejor y a mejor precio cuando a día de hoy, sabemos y sabéis como usuarios que eso es categóricamente falso.

Aparte de sus mentiras para denostar la imagen del taxi, desde el mismo sector hemos demostrado que estas empresas incumplen la ley de manera sistemática, porque realizan actividades para las que no tienen permiso. Pero es que aparte de todo esto -y es a dónde quiero llegar- sus modelos de negocio dependen de atentar contra este plan hacia la sostenibilidad de las ciudades.

Para que os hagáis una idea de lo que hablo, el número de taxis está limitado por una razón, y no es otra que adaptarse a las necesidades de movilidad a la vez que se intenta reducir el impacto de ocupación del espacio público y respetar el medio ambiente. Pero resulta que lo que nos proponen estas nuevas empresas es el salvaje oeste: que no haya ningún tipo de limitación en el número de vehículos que pueden circular ofreciéndose como taxis, ni ninguna garantía en términos de seguridad y profesionalidad a la hora de prestar el servicio. Esto, lógicamente, generará muchos problemas que impactarán negativamente en la movilidad, en el medio ambiente y por ende en la salud de las personas.

Y por último, y no por ello menos importante, no quiero dejar de lado un problema que, aunque parece invisible, es de los más importantes. Las grandes empresas de plataforma, como Uber o Cabify, son empresas que en principio, podríamos considerar tecnológicas. Estas se dedican a recoger datos sobre nuestra movilidad y usan esos datos para venderlos a otras empresas con motivos publicitarios. Pero sabemos que de forma cada vez más importante, usarán estos datos personales a los que les hemos permitido el acceso para intentar monopolizar sectores económicos, en este caso relacionados con el transporte y la movilidad.

Si a todo esto le sumamos que los gobiernos están en una situación económica delicada y que a menudo no quieren o no pueden ofrecer ciertos servicios de forma pública ya sea esta situación o ya sea por otros intereses, estos acaban externalizando parte o la totalidad de los servicios en grandes empresas privadas. Esta dinámica se está acentuando con la digitalización provocada por los confinamientos y las medidas de distanciamiento que se imponen por motivos de la Covid19.

Es muy importante que de esto se hable, se valore y se tomen medidas al respecto y de manera urgente, porque no puede ser que se nos esté vendiendo como un avance en favor de nuestra salud un proceso que en realidad está generando más concentración corporativa y mayor dependencia del sector público respecto a estas grandes empresas que acumulan toda esta información y tecnología, además de capital.

Porque si esta dinámica continuara en un futuro, y empresas como Uber consiguieran acumular suficientes datos sobre nuestros patrones de movilidad, puede ser que en pocos años las políticas de movilidad las diseñen estos mismos buitres empresariales. Esto ya está pasando con las políticas económicas, que las diseñan los bancos a través de la UE, el FMI, etc. Hay que avanzarse para que no nos encontremos en la misma situación de pérdida democrática en este sector también en poco tiempo.

Un sector público en manos privadas deja de atender a las necesidades de las ciudadanas y ciudadanos para simplemente, centrarse en sus propios intereses o en el de sus inversiones. Y esto es lo que debemos de evitar tanto en el transporte del futuro como en los servicios públicos.

Recordad que lo más importante son vuestros derechos. Las personas y el interés general por encima de las empresas.

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