Antonio Gil
En una reunión histórica celebrada este pasado fin de semana en Génova, delegaciones de trabajadores portuarios de toda Europa y el Mediterráneo, acordaron convocar una jornada de huelga general a escala continental en protesta por el genocidio en Gaza. El encuentro fue organizado por el Colectivo Autónomo de Trabajadores Portuarios (CALP) y la Unión Sindical de Base (USB).
Esta movilización se celebrará bajo La consigna “Europa se rearma, la guerra se acerca, debemos resistir como en Palestina». El texto conjunto acordado, que será sometido a aprobación por cada sindicato nacional, incluye exigencias concretas, como el inmediato del genocidio en Gaza y la apertura de un corredor humanitario, la negativa a permitir que por los puertos transiten cargamentos de armas y la oposición al plan de militarización ReArm Europe.
Se aproximan varias fechas clave. En primer lugar, el 2 de octubre se producirán movilizaciones en Francia contra Macron y las medidas de austeridad. Dos días después, el 4 de octubre, hay convocada huelga general en Italia. En último lugar, de momento, para el 15 de octubre se están moviendo convocatorias de huelga por parte de sindicatos catalanes, vascos, andaluces y gallegos.
La movilización portuaria en Italia ha catalizado acciones en otros sectores, mientras que la presión popular ha forzado a la mayor central sindical italiana, la CGIL, inicialmente reacia, a sumarse al movimiento, tras intentar boicotearlo y dividirlo sin éxito. Este sindicato ha acordado convocar una huelga general conjuntamente con la USB si la Flotilla Global Sumud es interceptada.
La elección de Génova como sede del encuentro no fue casual. Este puerto constituye un punto estratégico para el tráfico europeo de mercancías en general, y de armamento en particular. La efectividad de la acción portuaria ya se demostró el pasado 22 de septiembre, cuando una huelga bajo el lema «Blocchiamo tutto» («Bloqueamos todo») paralizó los principales puertos italianos.
Con esta coordinación sin precedentes, los trabajadores portuarios buscan escribir un nuevo capítulo en la historia del internacionalismo proletario, demostrando que la solidaridad puede traspasar fronteras y alterar el curso del genocidio en Gaza.








