Un evento deportivo nacional puede convertirse en reflejo de la indignación social y servir de ejemplo para los demás países. En este caso como sabemos por la rechazable participación de un equipo patrocinado por Israel mientras su Estado, apoyado por sus aliados imperialistas, está perpetrando en tiempo real un genocidio. Esto nos enseña varias lecciones:
- el empuje de la fuerza social es la fuerza que mueve voluntades políticas, porque se trata de un asunto político por mucho que comentaristas de TVE y opinadores consideren que es mezclar asuntos. Todo es político y tiene un trasfondo de intereses, principalmente económicos. Y los espacios que no ocupa la ideología popular los ocupa la ideología dominante, la de la clase dominante.
- En el paripé del Congreso de los Diputados, a su parte más de derechas le cuesta reconocer que la masacre de miles de niños indefensos es un genocidio. Recordemos que son los mismos que tampoco reconocen que España es uno de los países con más fosas comunes, la derecha más reaccionaria cumple el rol de alinearse siempre con la barbarie.
- por mucho que el PSOE se revista de solidario con la causa Palestina, son ellos como Gobierno quienes enviaron a reprimir a un contingente policial superior al de una cumbre de la OTAN, son ellos quienes ordenan a las fuerzas de seguridad golpear y detener a manifestantes, son ellos quienes no derogan la Ley Mordaza pese a haberse comprometido.
- los políticos que pretenden sacar partido de la situación, Irene Montero, Belarra, Rufián, también son responsables al haber ostentado carteras y/o sostener al Gobierno más sumiso con los mandatos de la UE, incluida la compra-venta de armas con Israel y el acatamiento de los créditos de guerra.
- Mención especial para los líderes de los sindicatos CCOO y UGT, que desde el 7 de octubre de 2023 perdieron el pañuelo palestino y lo han encontrado ahora, sin convocar ni una miserable jornada de huelga en años.
- se evidencia con todo que nuestro Estado, por encima del teatro de los partidos que lo sostienen, defiende los intereses imperialistas que le ordena la UE y la OTAN. Pero también vemos que una acción espontánea puede parar eventos de nivel internacional. ¿Qué pasaría si hubiera un referente que organizara esa tremenda reacción popular y le abriera los ojos a la verdad que no les cuenta nadie?








