(continuación del anterior enfocado en Francia)
El caso particular de la disuasión nuclear británica
A diferencia del modelo francés, el Reino Unido ha seguido una política militar nuclear muy ligada a EEUU, su aliado natural al otro lado del Atlántico usando la OTAN como marco natural para el desarrollo de su esquema de seguridad nuclear.
“La disuasión nuclear independiente de Gran Bretaña no es británica ni independiente”, según Norman Dumbey, profesor emérito de física y experto nuclear que explica en The National Interest: “Después de todo, la disuasión nuclear británica se basa exclusivamente en la tecnología de misiles balísticos estadounidenses, el misil balístico lanzado desde submarinos de misiles balísticos (SLBM) conocido como los Trident II D5 [1], construido por el contratista de defensa estadounidense Lockheed Martin”.
El Reino Unido tiene el control operativo sobre su arsenal nuclear, pero el mantenimiento está a cargo de los dos países. Además, dicho arsenal está sujeto a un reacondicionamiento periódico por parte de EEUU. Una disuasión nuclear británica cuyas armas nucleares en realidad no pueden funcionar sin la participación directa de Washington. Gran Bretaña ni siquiera es propietaria de los misiles: los alquila a EEUU.
«En lo que se refiere a apoyo y mantenimiento, diría que dependemos en gran medida de Estados Unidos para obtener repuestos y asistencia técnica. Si esto se retirara, también debilitaría nuestro poder disuasorio«, afirmó al respecto Nicholas Drummond, analista de la industria de defensa, recogido por el medio Politico.
Por otra parte, a diferencia de Francia, con quien comparte la exclusividad nuclear en Europa occidental, es que Francia tiene una díada nuclear (componentes nucleares aéreos y submarinos) mientras que los británicos tienen solo una mónada nuclear. Su única vía para lanzar armas nucleares es una flota de submarinos nucleares muy limitada, concretamente 4 submarinos clase Vanguard, según el artículo de The National Interest.
El Comité Maud estableció en el año 1940 la investigación de la posibilidad de la fabricación de un arma atómica, concluyendo que: «A ninguna nación le agradaría verse desposeída de un arma conbunas posibilidades tan decisivas.»
El Reino Unido inició la creación del programa de armas nucleares con el gobierno del primer ministro socialdemócrata (laborista) Clement Attlee en 1947. La culminación de este programa limitado llegó el 3 de octubre de 1952, con la Operación Huracán. Ese día, el RU detonó una bomba de implosión de plutonio de 25 kilotones en las islas Montebello, Australia, convirtiéndose en el tercer país en detonar con éxito un arma nuclear.
Razones relativas al coste o a la capacidad tecnológica, empujaron al Reino Unido hacia la dependencia norteamericana. En 1963, los británicos compraban misiles balísticos submarinos de fabricación estadounidense. En la década de 1990, la Marina Real alquiló los misiles Trident II D5 a Lockheed Martin, que siguen siendo la pieza central de la disuasión nuclear británica.
En 2007 se decidió poner en marcha la primera etapa o fase de concepción del Programa Sucessor con el que se pretendía construir cuatro nuevos submarinos nucleares Dreadnought con un coste aproximado para el erario de 31.000 millones de libras, con el objetivo de sustituir a los submarinos de la clase Vanguard, los cuales, según las estimaciones hechas, podrían estar operativos hasta el año 2030. Los nuevos submarinos deberán tener una vida útil de al menos treinta años y serán los encargados de servir de soporte al actual sistema Trident, el cual puede seguir empleándose hasta más allá de 2040. Hubo que esperar hasta mayo 2022 en que el Reino Unido inyectó 2.338 millones de euros para la puesta en marcha del programa de SSBN (submarinos de propulsión nuclear portadores de misiles balísticos) de la nueva clase Dreadnought para la Marina Real, adjudicando contratos de defensa a las multinacionales BAE Systems y Rolls-Royce.
Prima la relación Reino Unido – EEUU
Todavía está presente en el Salón oval de la Casa Blanca la sonrisa nerviosa que dibujó Keir Starmer en sus labios a la pregunta bromista de un Trump irónico: «¿Pueden ustedes enfrentarse a Rusia por sí solos?».
Nicholas Drummond, analista de la industria de defensa al The Times, expresó que aunque creía que era “extremadamente improbable” advirtió que el RU necesitaba prepararse para un escenario en el que Trump se negara a entregarle al Reino Unido los misiles para su disuasión nuclear. “En lo que se refiere a asistencia y mantenimiento, diría que dependemos en gran medida de EEUU para obtener repuestos y asistencia técnica. Si esto se retirara, también debilitaría nuestra capacidad de disuasión”, afirmó.
Ante esta alarma el gobierno británico destacó que EEUU sigue siendo un “aliado confiable”, en medio de interrogantes en Londres sobre el futuro de la disuasión nuclear. «El Reino Unido tiene una relación estrecha y de larga data con Estados Unidos en todas las cuestiones nucleares de defensa«, declaró a los periodistas el portavoz del primer ministro británico Keir Starmer. Muestra de lo importante que sigue siendo la aprobación de EEUU para el gobierno británico quedó clara cuando la primera llamada del ministro de Defensa británico John Healey después de que se anunciase un aumento al presupuesto de defensa fue a su homólogo estadounidense, Pete Hegseth.
Este año, la fuerza entrenada a tiempo completo del ejército británico caerá por debajo de los 70.000 hombres, el tamaño más pequeño desde la era napoleónica. Los analistas creen que sólo unos 12.000 soldados podrían ser desplegados en Ucrania para formar parte de una fuerza de mantenimiento de la paz, y que sólo podrían mantener esa fuerza durante un año. La suposición siempre ha sido que las tropas británicas se desplegarían con sus homólogas estadounidenses.
El ejército británico está profundamente integrado en el ejército estadounidense. La única división blindada del Reino Unido, la 3ª División, tiene un comandante adjunto estadounidense. El ejército tiene un acuerdo de larga data para colocar una brigada estadounidense en una división británica y una división británica en un cuerpo estadounidense. “Es difícil separarnos, porque estamos muy entrelazados y diseñados para ser interoperables”, dijo un ex alto cargo del ejército.
El ejército depende de EEUU para facilitar elementos clave, como comunicaciones, logística, personal, mando, ingeniería y atención médica. Cuando se despliega en un ejercicio multinacional, el ejército no puede comunicarse con sus homólogos de la OTAN sin que EEUU le suministre equipos de comunicaciones, dijo una ruente del ejército. “En última instancia, el ejército no tiene la capacidad logística para librar una guerra. El ejército estadounidense proporcionaría esa infraestructura”, afirmó la fuente.
Todos los obuses autopropulsados AS90 de 155 mm de Gran Bretaña fueron entregados a los ucranianos y, aunque desde entonces el ejército adquirió 24 sistemas de artillería Archer de Suecia, esta fue una solución temporal. Según los planes actuales, el ejército recibirá el sistema de artillería alemán RCH de 155 mm en 2032 como reemplazo a largo plazo, pero el general Roly Walker, jefe del Estado Mayor de Defensa, cree que esto debería suceder antes si hay fondos disponibles. Una fuente del ejército también sugirió que se gastaría dinero en esos facilitadores logísticos, como camiones y camiones cisterna de combustible, que a menudo se depende de los EEUU para que los suministre.
[1] Este misil norteamericano, que porta entre 8 y 14 cabezas nucleares tiene un alcance máximo de 13.500 kilómetros.








