La vorágine militarista de Von der Leyen echa mano de la hucha europea

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La actitud beligerante de la sexagenaria Úrsula von der Leyen (1958 – ) está impregnada por el espíritu de Odín [1] bajo la coartada de la defensa de los valores, intereses, seguridad y cohesión intracomunitaria.

La pasada Conferencia de Seguridad de Múnich ha sido el despertar de una pesadilla para las élites europeas, el discurso del vicepresidente norteamericano J.D. Vance causó consternación, donde el aforo esperaba claridad de la administración estadounidense sobre cómo alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, sus opiniones sobre la Federación Rusa y si las tropas estadounidenses serán retiradas de Europa, Vance en cambio sorprendió a la audiencia con su diatriba sobre el modo en que se gobierna Europa. Criticó duramente la política del establishment europeo, apuntando a las élites políticas.

Los discursos de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, y el vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, pusieron de manifiesto la desconexión que existe entre las dos orillas del Atlántico a la hora de evaluar el contexto. Trajo consigo demostrar que la base de valores entre los Estados participantes en la conferencia «ya no es tan común».

En la propuesta de la presidenta de la Comisión Europea en la Conferencia de Seguridad el 14 febrero dió a conocer: ”Puedo anunciar que propondré activar la cláusula de escape para las inversiones en Defensa. Esto permitirá a los Estados miembros aumentar sustancialmente sus gastos de Defensa«. Su propuesta permitiría un mayor gasto en defensa mediante la llamada Cláusula general de escape en las normas de deuda para circunstancias excepcionales consagrada en las normas de deuda de la UE.

Ello permitiría a los Estados miembros de la UE desviarse temporalmente de sus requisitos presupuestarios y, por tanto, de los límites de deuda y déficit sin suspender los procedimientos del SGP, Stability and Growth Pact (Pacto de Estabilidad y Crecimiento) cuya base jurídica son los artículos 121 y 126 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), en este caso excepcional el desarrollo de capacidades de defensa incluida la Brújula Estratégica para la Seguridad y la Defensa, la cláusula de escape se activó por última vez en 2020 durante la crisis del coronavirus.

La flexibilización de las normas fiscales ya fue apuntada como posible solución durante una reunión de jefes de Hacienda comunitarios. Su decisión, en ese momento, dejó atónito al propio departamento de economía de la Comisión, que nunca había considerado utilizar esa opción. Hasta ahora, los ministerios de finanzas sólo discutieron ampliar la definición de inversión en defensa al mantenimiento de personal militar y equipos. Los estados fiscalmente conservadores, incluidos Alemania y Suecia, se opusieron a esta medida durante la reunión de jefes de Hacienda.

Según informa EFE, Von der Leyen explicó que esta medida se acompañará de «un paquete más amplio de herramientas a medida para abordar las situación específica de cada país», que tengan en cuenta su nivel actual de gasto en defensa y su situación fiscal, también añadió que junto a esas medidas individuales, el Ejecutivo comunitario quiere usar los Proyectos de Interés Común (PCIs) [2] – que aúnan financiación con capital público y privado – para invertir en áreas dónde los países comunitarios no puedan actuar solos, como por ejemplo en el campo de la «defensa aérea avanzada”.

La UE abre sus alacenas económicas para rascar en la hucha europea

Alemania, los Países Bajos y Suecia, consideran que el uso de los fondos existentes es preferible a la emisión de deuda conjunta para proporcionar más financiación en defensa,

dado que otra ronda de deuda conjunta de la UE es muy polémica, ante la falta de consenso se barajan alternativas como fuentes nuevas de financiación para el gasto en defensa, las capitales de la UE han presionado para que la Comisión Europea recurra a todos los fondos no gastados bajo su control.

La UE está considerando redirigir 93.000 millones de euros de los Fondos de recuperación de la pandemia sin utilizar a su sector de defensa como parte de los esfuerzos para aumentar la inversión y el gasto militar después de que la administración Trump advirtiera que podría retirar el apoyo de seguridad estadounidense al continente.

Estos 93.000 millones de euros para la capacidad de endeudamiento proceden del elemento principal del NextGenerationEU, el llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (FRR) postpandémico, con un total de 800.000 millones de euros en subvenciones y préstamos acordados por la UE para ser recaudados conjuntamente y estimular las economías europeas después de la pandemia.

Financial Times informó sobre la reunión de von der Leyen con el grupo de la eurocámara del PPE (Partido Popular Europeo) el martes 18 febrero, en que se mencionó esta opción de financiamiento ante la necesidad perentoria de las necesidades de financiación adicionales de la UE para defensa estimada en unos 500.000 millones de euros durante la próxima década.

La UE explora otras dos opciones que son:

a) Una “Financiación europea común” intergubernamental para la defensa, que sería extensiva al Reino Unido y Noruega así como los Estados de la UE. Rob Murray, fundador del Fondo de innovación de la OTAN, ha elaborado propuestas para un banco de defensa, seguridad y resiliencia que estaría abierto a una gama más amplia de socios globales más allá de Europa.

b) Reutilizar los llamados Fondos de cohesión que se destinan a los Estados miembros con menor renta per cápita. Un portavoz de la Comisión Europea dijo que los fondos de cohesión podrían utilizarse para la industria de defensa siempre que contribuyan a la “misión general de mejorar el desarrollo regional”, incluida la movilidad militar. 

El FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) [3] normaliza la desviación y el dispendio, declara que basándose en el nuevo enfoque, además de las inversiones de uso dual, la política de cohesión ahora puede apoyar al sector de defensa, tratándolo en gran medida “como cualquier otra industria”.

El dictamen elaborado por el ponente Fernando López Miras sobre «Una industria europea de defensa fuerte», fue  aprobado durante la sesión plenaria del Comité Europeo de las Regiones (CDR) el 20 de febrero. Los miembros del CDR manifestaron su apoyo a la Estrategia de la Industria Europea de Defensa (EDIS) y a la propuesta que la acompaña de un Programa de la Industria Europea de Defensa (EDIP) e instaron a mejorar la colaboración con el nivel subnacional para reforzar los clústeres (grupos) regionales existentes y las cadenas de suministro europeas de defensa. El dictamen también insta a asignar recursos específicos a iniciativas relacionadas con la defensa sin socavar la política de cohesión.

El mantra de la Seguridad

El 21 de marzo de 2022, la Unión aprobaba un nuevo documento estratégico de la UE, la Strategic Compass (Brújula Estratégica), que transformaba la UE en un instrumento de «guerra» además de político y económico. El objetivo de la estrategia es: “una UE más fuerte y más capaz en materia de seguridad y defensa para hacer una contribución positiva a la seguridad global y transatlántica, complementaria a la OTAN, que sigue siendo la base de la defensa colectiva de sus miembros”.

Durante la Presidencia rotatoria del Consejo Europeo (enero-junio de 2025) de Polonia, una de sus prioridades principales será la seguridad,  En marzo de 2024, la Comisión Europea presentó el proyecto EDIP, programa de inversiones para la industria de defensa que se ajusta a los programas europeos desarrollados en los últimos años, entre ellos el FED (Fondo Europeo de Defensa) previsto para el período 2021-2027 es el principal, es el instrumento de la Comisión para apoyar la I+D colaborativa en materia de defensa.

El 29 enero 2025 se aprobó el Plan de trabajo para el FED25, apoya el desarrollo de las tecnologías y capacidades críticas de defensa necesarias en consonancia con las prioridades de la UE en materia de capacidades acordadas por los Estados miembros y desarrolladas en la Brújula Estratégica, más de 1.000 millones para desarrollar tecnologías e innovación de defensa de próxima generación. Para Andrius Kubilius, comisario de Defensa y Espacio: “Al adoptar el quinto programa de trabajo del Fondo Europeo de Defensa, estamos reforzando nuestro compromiso de reforzar la industria europea de defensa y desarrollar las tecnologías y capacidades de próxima generación que nuestras fuerzas armadas necesitan para mantener seguros a los europeos.”

La verdad incomoda a algunos, para los que se regocijaban de estar bajo el paraguas defensivo de la OTAN, la realidad es que no están bajo la cobertura del paraguas de la Alianza  Atlántica, sino que el continente europeo es el mismísimo paraguas, la zona de amortiguamiento, el primero en recibir la lluvia radioactiva.


[1] La aristocracia guerrera vikinga adoraba a los Aesir, dioses nórdicos de la guerra y el coraje.

[2] Financian proyectos de infraestructuras energéticas transfronterizas clave para construir un mercado interior de la energía de la UE más integrado

[3] El FEDER es un instrumento financiero de la Comisión Europea que se encarga de invertir en las regiones más desfavorecidas de la Unión Europea.

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