Los comunistas suecos recuperan la hoz y el martillo

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El SKP, Partido Comunista de Suecia, tomó la decisión en un Congreso extraordinario celebrado el 19 de octubre de recuperar la hoz y el martillo como símbolo del partido, con el lema «Klass mott Klass» (clase contra clase) que vuelve a enarbolar orgullosamente la simbología que identificó a las banderas que flamearon en cada lucha emprendida por el proletariado nórdico.

El Comunicado íntegro del SKP expresa:

«Desde que se restableció el Partido Comunista de Suecia en 1977, nuestro partido ha utilizado un logotipo compuesto por engranajes, espigas y nuestras iniciales. Los colores han consistido en el color rojo del socialismo y los colores suecos azul-amarillo.

Este logo viene de otra época, cuando nuestro movimiento entraba en el eurocomunismo, cuando se adaptaba a una existencia en el capitalismo nacional. Mientras el partido continuaba por el camino trillado, los revolucionarios que aún quedaban lograron restablecer nuestro partido, y el logo desapareció con él.

Ahora nos encontramos en una época en la que el movimiento comunista es más débil de lo que ha sido en mucho tiempo y nuestro movimiento internacional se caracteriza por la ambigüedad ideológica, donde muchos partidos han seguido adaptándose, mientras que otros voluntariamente se convierten en herramientas en el ámbito interno. Lucha imperialista defendiendo el mal menor

La realidad ha puesto una enorme tarea sobre los hombros de los comunistas y consideramos que es nuestro deber llevarla a cabo con dignidad y fe en el futuro. Ahora hemos decidido hacerlo sin nuestro antiguo logo, hemos decidido continuar la lucha con el símbolo más obvio de los comunistas: la hoz y el martillo.

Unidos bajo este símbolo, millones de trabajadores han luchado y estamos orgullosos de poder continuar nuestra lucha bajo el mismo símbolo de quienes hicieron avanzar la rueda de la historia e hicieron el futuro más tangible.

Por lo tanto, el Partido Comunista de Suecia, en un Congreso extraordinario el 19 de octubre, decidió reemplazar nuestro antiguo logotipo, bajo el cual se restableció el Partido Comunista de Suecia, por uno nuevo, el de la hoz y el martillo. En los próximos días se iniciarán los trabajos de sustitución del logo.»
Partido Comunista de Suecia

Un paso que es mucho más que simbólico en un país que ha sufrido la carga belicista de los discursos militares “Made in EU” hasta que Suecia se incorporó finalmente a la OTAN. El jefe de las Fuerzas Armadas suecas, Micael Byden, hacía un enérgico llamamiento a la ciudadanía sueca para que todos los ciudadanos estuviesen preparados para el inicio de la guerra:

«Echa un vistazo a las noticias sobre Ucrania y pregúntate a ti mismo: si esto ocurriera aquí, ¿estaría preparado?, ¿qué haría? Cuanta más gente se lo plantee y se prepare, más fuerte será nuestra sociedad»

Por su parte, Carl-Oskar Bohlin ministro de Defensa Civil sueca el 7 de enero de 2024 en la conferencia nacional anual Folk och Försvars (Pueblo y Defensa) en Sälen, subrayaba: «Puede haber una guerra en Suecia y todos los suecos deben actuar para fortalecer las capacidades de defensa del país» y prosiguió la arenga:

«La resiliencia social requiere exactamente eso: conciencia situacional. ¿Es usted un particular? Bien, ¿entonces te has hecho responsable de la preparación de tu hogar? ¿Has considerado si tienes tiempo para unirte a una organización de defensa voluntaria? Si no: ¡muévete!»

La historia arranca allá por 1977 cuando se restableció el Partido Comunista de Suecia (SKP), comenzó a utilizar un logotipo compuesto por un engranaje, trigo y las iniciales montados sobre un fondo donde se combinan el rojo que identifica al socialismo con el azul y amarillo que representa a la bandera sueca, era el logo de un partido que se escoraba hacia el eurocomunismo, un  reformismo adaptado al capitalismo nacional.

Hoy dia, el SKP con la vuelta al marxismo leninismo critica la decisión de unirse a la OTAN basada en los intereses del capital monopolista sueco y desvela el falso “neutralismo” sueco a lo largo del siglo XX. La fachada de la neutralidad ha perdido su valor para la burguesía sueca, al agudizarse la competencia y las contradicciones en el imperialismo; ahora es más importante poder garantizar los intereses en el escenario mundial.

En su programa oficial sitúa el papel de Suecia en el capitalismo actual, con un capital altamente concentrado el 70% de la riqueza de la Bolsa de Estocolmo se concentra en 15 familias, tres conglomerados familiares poseen prácticamente toda la llamada prensa libre, un Estado eficiente y grandes intereses en el extranjero mediante los monopolios suecos, Suecia participa a través de una participación cada vez más activa en asociaciones internacionales, como la OTAN y la UE, cuya cooperación en materia de defensa significa poderosos rearmes militares y preparativos para la guerra. La integración en la Alianza del Norte se efectuó oficialmente el 7 de marzo de 2024, convirtiéndose así en el trigésimo segundo país de la OTA

El capitalismo sueco se ha beneficiado tanto de la contrarrevolución en Europa del Este como de su pertenencia a la UE, lo que le ha aportado ventajas sobre todo mediante la penetración de los mercados abiertos en los antiguos estados socialistas y la apertura del mercado intraeuropeo, formando parte de los países «frugales» de la UE (Austria, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia) que se han opuesto firmemente en el pasado a la emisión de deuda pública de la UE en tiempos de crisis económica, por temor a que castigara a los países más ricos como ellos.

Suecia se situaba entre los diez mayores inversores de Ucrania en el momento de la operación militar especial rusa. Aproximadamente 90 empresas suecas estaban en activo en Ucrania en ese momento y la mayoría aún lo están. El capital sueco tiene por tanto importantes intereses en Ucrania, en el resultado de la guerra y en la reconstrucción que se espera acometer después de que concluya la guerra.

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