XVI Foro del Socialismo Mundial. «El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del partido y la edificación de los partidos marxistas

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David Fuente, doctorando en teoría marxista en la Universidad Jiaotong de Xi’an, compartido de sus redes sociales

Ya ha terminado el 16 Foro del Socialismo Mundial. Este foro lo organiza la Academia de Ciencias Sociales de China desde 2004 para reunir a investigadores y militantes de todo el mundo y debatir sobre temas específicos. Este año el tema era «El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del partido y la edificación de los partidos marxistas». Las intervenciones han partido de la teoría y la práctica que sigue el Partido Comunista de China para continuar guiando al pueblo hacia la prosperidad colectiva, sin perder los ideales y persistiendo en la misión, sacando lecciones de su propia práctica pero también de la destrucción de la URSS. Con este aspecto común, algunas intervenciones han profundizado en la realidad china, otras han diagnosticado los errores del Bloque del Este y otras han analizado la situación presente de diversos países y regiones.

El Partido Comunista de China ha escrito una nueva página en la historia y en la teoría marxista: ya contamos con una teoría madura y probada sobre los partidos comunistas en el poder, que sintetiza más de un siglo de experiencia y mira hacia el futuro, y que arma a estos partidos para que sepan conducirse con acierto durante las décadas que precise el desarrollo socialista rumbo al comunismo. También ofrece lecciones a otros partidos de adscripción progresista y popular. Se han identificado los principales retos que afronta un partido comunista en el poder y se ha alcanzado una visión integral para que las convicciones, la disciplina y las instituciones del partido aseguren su pureza y su capacidad.

El partido comunista es la clave de bóveda de la edificación socialista, la guía, el aspecto más esencial. Cuidarlo, mejorarlo, disciplinarlo es requisito para que todo lo demás funcione correctamente y los diversos retos nacionales e internacionales puedan ser afrontados de la mejor manera posible. No hay ningún mecanismo que garantice automáticamente el éxito del socialismo tras la toma del poder, sino el buen hacer comunista guiando al pueblo ante las circunstancias que van surgiendo. Tengo el placer de comprobar que el socialismo con características chinas muestra una salud de hierro, gran dinamismo, un partido dirigente experto y una sólida capacidad de autocorrección. Seguiremos recibiendo noticias sobre sus éxitos, cada vez más elevados.

Comparto mi pequeña intervención en el foro, de 10 minutos, titulada «La importancia del pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido para la edificación de los partidos marxistas en Europa». Tuve que condensar enormemente grandes y complejos asuntos, y apuntar cosas sin poder desarrollarlas, pero puede ser de utilidad.

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El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido se ha conformado paulatinamente, heredando la teoría marxista y afrontando los retos internos y externos del Partido Comunista de China, hasta alcanzar la actual formulación integral y coherente. Este pensamiento desarrolla la teoría marxista del partido obrero en combinación con la realidad concreta de China y la excelente cultura tradicional del país. Tiene, por tanto, aspectos universales de utilidad para Europa y aspectos apegados a las condiciones de China.

Por ejemplo, este pensamiento orienta qué tipo de partido marxista que ejerce el poder debe construirse y cómo debe ser construido para continuar largo tiempo en el poder. En la Europa actual carecemos de este elevado problema práctico. Así como el Partido Comunista de China unifica todas las fuerzas del pueblo, en Europa los partidos comunistas son en general poco influyentes, el pueblo se organiza de manera fragmentaria y en cada país el movimiento comunista está a menudo dividido en varias organizaciones. Mientras el Partido Comunista de China se levanta sobre una experiencia esencialmente exitosa de revolución de nueva democracia, construcción, reforma y modernización socialistas, en Europa muchos partidos comunistas desaparecieron en los años 80 y 90, y otros abandonaron aún antes aspectos fundamentales del marxismo-leninismo, y todavía están lejos de lograr avances teóricos y prácticos reseñables.

Pero, pese a las diferencias entre estas dos situaciones, el pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido tiene una serie de facetas universales que se pueden aprovechar para la edificación de los partidos marxistas en Europa. Voy a resaltar las 10 que más interés tienen, en mi opinión, para este fin. Son las siguientes:

1) Este pensamiento mantiene los fundamentos del marxismo y guía una forma organizativa moderna acorde a sus condiciones. En Europa hay que saber integrar, también en la construcción del partido, el marxismo-leninismo y la innovación, sin renunciar a ninguno de los dos aspectos.

2) Se ha desarrollado progresivamente junto a la práctica, luchando por resolver el problema de la época del PCCh. En Europa hemos de saber identificar el problema de época de nuestros partidos para, a partir de ello, hacerlos progresar.

3) Se ha edificado luchando contra las principales tendencias nocivas hasta lograr un construcción institucional que las mantenga siempre a raya. En Europa hemos de saber transitar de las conclusiones sobre los errores de nuestra práctica a la administración del partido basada en estas conclusiones.

4) Es un todo orgánico, sistemático y completo, con perspectiva histórica, que identifica los diferentes aspectos del problema de la época y los variados mecanismos que contribuyen a resolverlo. En Europa es necesario encontrar la misma solución integral y con visión de futuro, sin agarrarnos a una sola idea o a una sola medida que, a pesar de ser acertada, no puede resolver un problema complejo.

5) Al sintetizar un profundo pensamiento en 14 principios interconectados, asienta un consenso teórico general que supera el consenso por experiencia individual. En Europa necesitamos no dar por supuesto este trabajo interno de reflexión, sistematización y orientación.

6) Conecta la esencia teórica con la forma de aplicarla, y manifiesta una convicción firme en los ideales al tiempo que está claramente orientado a resolver los problemas. En Europa, en cada país y situación, es necesario que los deseos y declaraciones no caminen por un lado y los hechos por otro; es necesario, por ejemplo, identificar las soluciones concretas para construir un partido de vanguardia, sin renunciar a este propósito ni limitarse a proclamarlo.

7) Es consciente de que las condiciones prolongadas de paz pueden provocar el debilitamiento de la conciencia revolucionaria y el desarrollo de la pasividad, y contra ello hace valer la educación en los ideales comunistas y en la teoría marxista y la normativa estricta. En Europa enfrentamos un desafío con características similares.

8)Reconoce que la unidad del partido solo es posible con un pensamiento rector científico y unificado. En mi opinión, en Europa convive una sofisticada academia no marxista, que a menudo llega a permear en los partidos comunistas, con un uso no siempre avanzado del marxismo. Esto facilita la desunión dentro de las organizaciones y entre diversas organizaciones.

9) Señala que la base de clase más firme del Partido sigue siendo la clase obrera. Creo que en Europa no siempre se toma realmente en cuenta la ampliación y la importancia de la base obrera del partido y, en nombre de la base de masas, se tiende a olvidar que la principal base de masas de un partido comunista y su fuerza vertebradora es necesariamente la base obrera.

10) Reconoce que una posición estratégica clara y una dirección política correcta constituyen la premisa política para establecer científicamente los objetivos estratégicos de la construcción del Partido. Por tanto, seguir desde Europa el espíritu del pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido implica rectificar todo cuando la práctica haya demostrado que no sirve para que avance la causa del partido comunista.

Todos estos retos están entrelazados. Solucionar los problemas más prominentes, desarrollar una visión integral de todas las cuestiones y alcanzar una nueva situación de lucha solo puede ser el resultado de un trabajo práctico y teórico firme y sostenido. Esto también lo evidencia el pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido.

Allí donde el capitalismo es estable y poderoso, como lo es en Europa, toda su superestructura lo es. La sociedad burguesa tiene una mayor capacidad de adaptación y durante años las situaciones revolucionarias pueden no aparecer. Desde la Segunda Internacional hasta el presente, la historia evidencia que, bajo un contexto capitalista prolongado y relativamente pacífico, es difícil mantener el rumbo del partido obrero hacia el derrocamiento del poder burgués y el establecimiento de la dictadura del proletariado, sin caer en el reformismo y el oportunismo de derechas ni en el sectarismo y el dogmatismo. Los partidos comunistas de Europa precisan entender bien los retos específicos que enfrentan si no quieren quedar relegados a la marginalidad ni diluir su proyecto político. La actual agudización de la crisis general del capitalismo en Europa nos recuerda que hay que saber persistir en el desarrollo de la teoría marxista y del partido comunista en contexto no revolucionario, saber luchar en él y preparar las mejores condiciones para cuando llegue la inevitable situación revolucionaria.

El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido aporta valiosas conclusiones nuevas sobre los partidos gobernantes, pero en Europa no podemos prescindir de las conclusiones marxistas probadas sobre el partido obrero en la lucha por el poder. Además de la obra de los propios Marx, Engels y Lenin, resaltan los procesos de bolchevización de los partidos comunistas iniciados en 1924. Estas experiencias no se perdieron a mediados del siglo XX. El Partido del Trabajo de Bélgica, por ejemplo, se tomó en serio heredar y desarrollar estas cuestiones, y en 1996 Ludo Martens publicó “El partido de la revolución”. Los partidos marxistas de Europa necesitamos resolver este tema ante nuestros propios retos actuales. Hace más de 120 años Lenin aclaró una tarea que aún está ante nosotros: “El proletariado […] solo puede hacerse y se hará inevitablemente invencible, siempre y cuando su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización”.

El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido tiene una segunda utilidad para la lucha comunista en Europa. Este pensamiento es también un arma ideológica para nosotros, pues la conciencia comunista de los trabajadores de Europa solo es posible hoy si comprenden, siquiera fundamentalmente, cómo funciona la más trascendente experiencia socialista contemporánea; inclusive su partido dirigente. El progreso en el gran proyecto de construcción del PCCh mediante el gobierno integral y estricto del Partido, la autorrevolución del Partido y la persistencia en el objetivo original y en la misión del Partido, eleva el nivel de liderazgo del PCCh. Y el desarrollo de este liderazgo es la faceta más decisiva para lograr construir un poderoso país socialista moderno. Los éxitos en el gran proyecto de construcción del Partido clarifican ante el mundo el papel de los partidos comunistas en el poder, como rasgo más esencial del socialismo, y los métodos para lograr un ejercicio fructífero y prolongado del poder. Tales éxitos infunden confianza en los trabajadores de Europa acerca de las virtudes del marxismo y el socialismo, e indirectamente facilitan su incorporación a la lucha comunista. Pero este efecto final depende de los partidos comunistas de sus propios países. Mientras la crisis general del capitalismo se agudiza en Europa y se manifiesta más abiertamente la subordinación al imperialismo estadounidense, los progresos en la construcción del Partido Comunista de China se suman al conjunto ascendente de éxitos del socialismo con características chinas, cuya influencia en los trabajadores de Europa va a ser cada vez más poderosa. Es tarea de los partidos comunistas de Europa que este aprendizaje supere la hostil propaganda occidental, arraigue en sus países y se traduzca en una mayor fuerza del comunismo.

En mi opinión, esta es la doble utilidad del pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido para la edificación de los partidos marxistas de Europa. Por un lado, ofrece una teoría marxista innovadora, estructurada y completa para identificar y afrontar de manera integral los retos de los partidos comunistas, particularmente de los partidos gobernantes, pero con aspectos universales. Por otro lado, muestra la vitalidad del marxismo al guiar e impulsar un ejemplo virtuoso de construcción del partido gobernante, que necesariamente apreciarán cada vez más nuestros trabajadores. De este modo, las victorias nacionales del socialismo con características chinas se convierten en aportes internacionales al movimiento comunista. Esto no llama a relajarnos en Europa, sino a esforzarnos más intensamente para volver efectivos tales aportes en nuestros países y progresar.

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