La ciencia ficción materializada

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Isidro Páez

La élite tecnológica de Silicon Valley ha transformado la ciencia ficción en una ideología práctica de gobernanza, un manual corporativo bajo la etiqueta de Ciencia ficción materializada: concepto sociológico y tecnológico que describe el fenómeno actual en el que las tecnologías más disruptivas de la literatura distópica y ciberpunk dejan de ser fantasía para convertirse en infraestructura comercial real. Llevan a cabo la conversión de metáforas literarias en monopolios billonarios controlados por las figuras de Silicon Valley.

El artículo de Ali Riza Taskale: “Ciencia ficción materializada: El plan de la oligarquía tecnológica para un nuevo orden mundial” de la Universidad de Roskilde (Dinamarca) sostiene que líderes tecnológicos

Peter Thiel: cofundador de PayPal, Palantir Technologies y Founders Fund, fue el primer gran inversor externo de Facebook.

Elon Musk: director ejecutivo (CEO) y principal accionista de Tesla, SpaceX y xAI, además de ser el dueño de la red social X

Marc Andreessen, uno de los primeros accionistas de Facebook y Airbnb, es una de las figuras más cercanas a Trump en Silicon Valley, su papel actual es en los grupos de trabajo de la Reserva Federal de EEUU

Los tres traducen sistemáticamente imaginarios especulativos en estrategias del mundo real para remodelar las estructuras de poder globales y así legitimar la soberanía privatizada, el control algorítmico y el dominio oligárquico, ocultando el poder concentrado bajo narrativas de innovación e inevitabilidad.

Dos autores de distopía del ciberpunk: Neal Stephenson: “Snow Crash” (1992) y Dave Eggers: “The Circle” (2013) proyectaron advertencias sombrías sobre la deshumanización. En manos de los líderes tecnológicos se usan como un mapa de ingeniería social. Ocultan el poder concentrado bajo narrativas de innovación, inexorabilidad, las presentan como un futuro inevitable, una especie de teleología: un destino o fin predeterminado para la Humanidad hacia el cual todo avanza inexorablemente

N. Stephenson describe un virus denominado Snow Crash que funciona simultáneamente en el ciberespacio: el Metaverso [1] y en el cerebro de los programadores. Propone que el lenguaje sumerio antiguo funcionaba como un código de programación directo para el cerebro. Antes de la Torre de Babel, los humanos no tenían libre albedrío; ejecutaban meis [2] (instrucciones/algoritmos) de forma automática.

El autor plantea que el cerebro humano tiene un firmware [3] básico e indefenso. Al exponerse al código correcto, la infección y el hackeo de la conciencia humana se vuelven de una inevitabilidad matemática.

Mediante el estudio de ambos libros Taskale argumenta que el auge de una oligarquía tecnológica señala una transformación más amplia en las Relaciones Internacionales, ya que las plataformas corporativas rivalizan cada vez más con los estados-nación en la gobernanza de poblaciones, seguridad y economías, y sostiene que la ciencia ficción ha trascendido la mera inspiración para funcionar como un modelo de soberanía. Un sistema en el que el poder no reside en leyes ni tratados, sino en códigos, capitales financieros y las infraestructuras que los sustentan.

Análisis marxista 

El materialismo histórico de Marx se conecta de forma exacta con la «ciencia ficción materializada» de Silicon Valley a través de una premisa compartida: las herramientas tecnológicas y la infraestructura económica determinan el futuro de la humanidad.

Ambas posturas sostienen un determinismo profundo, pero con una distanciamiento ideológico radical sobre quién debe controlar ese destino:

a) La tecnología como infraestructura inevitable.

Para Marx, las fuerzas productivas (la tecnología de cada época) avanzan de forma inexorable y cambian la estructura social. Si en el siglo XIX fue la máquina de vapor, hoy son la IA, el microchip y los algoritmos.

Marc Andreessen  y Elon Musk creen que el desarrollo tecnológico es una fuerza imparable e inevitable a la que las leyes, los gobiernos y la cultura simplemente deben adaptarse.

b) De la «Lucha de Clases» a la «Dictadura del Algoritmo»

Marx explica que quien posee los medios de producción controla la sociedad. En la era de la ciencia ficción materializada:

-Los «medios de producción» ya no son solo fábricas, sino el firmware del mundo: los servidores de IA (xAI), las constelaciones de satélites (Starlink), las bases de datos globales (Palantir) y las interfaces cerebrales (Neuralink).

-La élite de Silicon Valley no busca eliminar la lucha de clases, sino automatizarla. Al controlar el código, controlan los meis modernos: las reglas invisibles que deciden qué información consumimos, cómo trabajamos y qué es la realidad.

c) El fin histórico: Mientras que para Marx el determinismo tecnológico debía liberar al ser humano del trabajo alienante para alcanzar una sociedad comunista sin clases ni Estado, para los ceos de Silicon Valley se utiliza para fundar monopolios absolutos (Zero to One de Thiel) o colonizar otros mundos (Mars/SpaceX), reemplazando las funciones del Estado por corporaciones privadas eficientes.

d) De la alienación del trabajo a la alienación de datos.

En el siglo XIX Marx explicó que el obrero sufría de alienación: el trabajador producía una mercancía, pero esta no le pertenecía; el dueño de la fábrica se la apropiaba y el obrero se convertía en un simple engranaje reemplazable.

En la «ciencia ficción materializada» que describe D. Eggers en “The Cercle” este concepto se traslada a nuestra existencia digital, bajo el enfoque en la extracción y el valor económico (Mercantilización) mediante:

-La expropiación: Las plataformas de empresas como Meta o Alphabet se apropian de esos datos (tu fuerza de producción cognitiva) para alimentar sus modelos de IA.

-Tu identidad es la materia prima: cada interacción, geolocalización, consulta o constante biométrica…Tu vida digital es la fuerza excedente en cada reacción que interactúas, es «trabajo digital» que produces constantemente de forma gratuita.

-El firmware social: Una vez procesados, esos datos vuelven a ti en forma de algoritmos diseñados para modificar tu comportamiento, creando la inevitabilidad de consumo y opinión que Stephenson profetizaba con los meis.

e) El Aceleracionismo: Forzar el fin de la Historia.

El Aceleracionismo es una corriente filosófica que sostiene que el capitalismo no puede ser frenado, por lo que la única forma de superarlo es acelerar sus procesos tecnológicos y de mercado al extremo para provocar un colapso o una mutación radical del sistema.

Para Marx, la contradicción entre el desarrollo técnico y las relaciones sociales capitalistas provocaría el colapso del sistema y la emancipación, el desarrollo del libre mercado acelera la revolución social al destruir las antiguas estructuras y polariza las clases sociales. En el capítulo “Fragmento sobre las Máquinas” de los Grundrisse, Marx teoriza que el desarrollo tecnológico reduciría progresivamente el trabajo humano necesario a un mínimo, lo que haría estallar la base del capitalismo (que depende del tiempo de trabajo humano para extraer valor). El núcleo conceptual es expuesto en el decisivo pasaje:

«En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la creación de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo y del cuanto de trabajo empleados, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez -su power effectiveness- no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología […]. El robo de tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual, aparece como una base miserable comparado con este fundamento, recién desarrollado, creado por la gran industria misma. Tan pronto como el trabajo en su forma inmediata ha cesado de ser la gran fuente de riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida, y por tanto el valor de cambio deja de ser la medida del valor de uso»

 Cómo afecta:

•El capital fijo: Las máquinas dejan de ser herramientas manejadas por el obrero. El obrero se convierte en un apéndice de un sistema automático de maquinaria que absorbe su conocimiento.

•El General Intellect: La ciencia, la tecnología y el conocimiento colectivo se convierten en la principal fuerza productiva de la sociedad

•El colapso del valor: Al automatizarse la producción, el sistema ya no puede justificar la explotación del tiempo de trabajo para generar plusvalía. El sistema entra en crisis por su propia eficiencia.

•La verdadera emancipación: Al reducirse el tiempo de trabajo forzado, la sociedad obtiene «tiempo libre». Este tiempo libre permite el desarrollo pleno, creativo y científico de todos los individuos.

Neorreactionarismo (NRx)

La idea de Silicon Valley es acelerar el capitalismo tecnológico para debilitar al Estado mediante la tecnología (criptomonedas, automatización, satélites privados), pero su fin histórico es el Neorreactionarismo (NRx), también conocido como el movimiento de la Ilustración Oscura, corriente filosófica y política marginal pero sumamente influyente en Silicon Valley. Rechaza la democracia, el igualitarismo y el progresismo, defendiendo en su lugar el regreso a formas de gobierno autoritarias, monárquicas o corporativas, impulsadas por tecnología hiperavanzada. Buscan reemplazar la democracia ineficiente por gobiernos tecnocráticos gestionados como corporaciones ultraeficientes, tal como las franquicias estatales que gobiernan el mundo fragmentado de Snow Crash.

Las ideas del NRx impregnan sus proyectos. Un amplio espectro de imaginarios culturales, políticos y tecnológicos globales en una deprimente mezcla de discursos que, especialmente después de 2008, ha englobado el ecosistema tecno-filosófico Son bien visibles en el libro: “Zero to One: Notes on Startups, or How to Build the Future” de P.Thiel [4] y su concepto de «Monopolio de Captura de Datos» en que traduce los conceptos de monarquía corporativa y monopolios en una estrategia de negocios legítima. La noción de Thiel de que «la libertad y la democracia ya no son compatibles».

El empeño de Elon Musk por crear comunidades «extraterrestres» (como el modelo propuesto a través de SpaceX, empresa estadounidense de fabricación aeroespacial y de servicios de transporte espacial fundada en 2002), proyectos que buscan construir asentamientos humanos autosustentables y soberanos en otros planetas, como Marte. donde la sociedad y las leyes puedan reinventarse desde cero, operando como comunidades de propiedad privada o corporativa (Gov-Corps). La idea de que el derecho humano definitivo no es el voto (Voice), sino la libertad de abandonar un sistema político, geográfico o corporativo para fundar uno nuevo (Exit), cuyo concepto proviene originalmente del economista Albert Hirschman «Exit, Voice, and Loyalty” [5]

O bien el movimiento del Tecno-Optimismo expuesto en un extenso ensayo publicado por Marc Andreessen titulado: “The Techno-Optimist Manifesto” publicado en octubre de 2023 de forma directa en la web oficial de su firma de capital de riesgo, Andreessen Horowitz que funciona como la nueva religión u opio de la superestructura digital. Andreessen añade una lista de los referentes ideológicos que inspiran su visión. En un alarde de eclecticismo ideológico, conviven el pilar de la escuela austriaca económica, el ultraliberal Friedrich Hayek, el filósofo Friedrich Nietzsche, el poeta futurista Filippo Tommaso Marinetti (asociado históricamente al fascismo italiano) y el filósofo del NRx, el británico Nick Land [6], el enfant terrible de lo que llegó a llamarse «thatcherismo deleuziano”. Lo que para el escritor Dave Eggers es una distopía de terror corporativo, para los inversores de Silicon Valley es un plano de construcción utópico.


[1] Metaverso: concepto acuñado por el autor para un entorno virtual masivo, la industria tecnológica actual (desde los videojuegos hasta las redes sociales) adoptó este nombre y esta visión para construir los mundos virtuales modernos

[2] Meis: son los decretos divinos o leyes universales que regulaban toda la existencia, la cultura y las instituciones sociales.

[3] Firmware: es el programa informático que controla los circuitos electrónicos de un dispositivo. Se conoce como el «software de sistema» o el «soporte lógico inalterable» porque está fuertemente integrado con el hardware.

[4] Thiel, Peter (2014) “Zero to One: Notes on Startups, or How to Build the Future”. Ed. Gestión 2000 (en castellano)

[5] Hirschman, Albert (1977): “Salida, voz y lealtad: respuestas al deterioro de empresas, organizaciones y estados” Ed. FCE

[6] Land, Nick (2022) “La Ilustración Oscura: Y otros ensayos sobre la Neorreacción” La Tía Eva Ediciones, Segovia

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