Efectivamente, ser mujer no es un sentimiento, sino una realidad biológica; pero para decirlo en estos tiempos (no en la Edad Media, sino ahora, en el “avanzado” siglo XXI) sí hay que tener un sentimiento en particular extraordinariamente desarrollado: la valentía.
Y eso es lo que le sobra a la directora de este documental, Nuria Coronado, una excelente periodista que se ha visto fuera de los medios de comunicación de este país por defender la verdad y a las mujeres. Y que, lejos de rendirse por ello, sigue luchando con todos los medios a su alcance. El feminismo y la realidad están vetados en esta distopía estúpida en la que vivimos, pero las feministas no sabemos rendirnos ni callarnos, y este documental es buena prueba de ello.
Está lleno de mujeres valientes de principio a fin. Sí, hay dos hombres también, posicionados por su trabajo, pero ni de lejos los que deberían sumarse para denunciar este despropósito. Eso lo estamos haciendo las mujeres feministas, y son muchos años ya. Merecen una especial mención las mujeres detransicionadoras, las mayores víctimas de una ideología sectaria que les ha destrozado el cuerpo y la salud, y aún así siguen luchando para que otras mujeres no sufran lo mismo. Y cómo no hablar de Juana, Juana Bermejo, la madre de Eric, el dolor y la verdad que nunca nadie podrá callar.
Y el resto de mujeres: docentes, antropólogas, periodistas, políticas. Mujeres que arriesgan sus carreras y su integridad física por ceñirse a la verdad, por investigar, por publicar, por decir en voz alta lo que los cobardes callan.
Frente a los dogmas, realidad material; frente a las religiones, investigación; frente a las sectas, información. Y frente a la cobardía de callar, la valentía de Nuria Coronado y de “Ser mujer no es un sentimiento”.








