Contrapunto a las trad-wives

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Mis compañeras feministas en este medio ya les han analizado largamente y, con seguridad, mejor de lo que yo podría hacerlo, el fenómeno viral —o que alguien ha convertido en viral— de lo que se ha dado en llamar trad-wives. Sin embargo creo que existen menos análisis en profundidad de otra vertiente de este mismo mensaje que, al menos este Villano, considera la contraparte masculina de este fenómeno. Y no, no me refiero a los Llados,Wall Street Wolverine y similares. Les estoy hablando de los realities de aventura y supervivencia..

No pretendo señalar a nadie con este artículo y no debo ser hipócrita, les reconozco que este Villano disfruta bastante con este género audiovisual. Todo empezó en la década de los 2000 con aquel Último Superviviente —error de traducción, por cierto, ya que ultimate no significa último, sino definitivo— que popularizó el ex soldado y aventurero británico Bear Grylls. El público de todo el mundo y, repito, este Villano incluido, se asombró de ver cómo un duro militar y boyscout era capaz de construirse refugios, cazar animales, encontrar comida y agua y aprovechar cualquier recurso en entornos salvajes y hostiles. Como con cualquier hallazgo audiovisual exitoso, no tardaron en surgir productos derivados donde se nos mostraba la lucha del hombre por proveer en mitad de la naturaleza más montaraz y ruda. Con Supervivientes llegó la edición vip de este fenómeno, ya saben, cuando un formato audiovisual tiene éxito, el último paso en la escala de la explotación del filón es que lo haga ese tipo de gente cuyo trabajo consiste en existir. Actualmente parece que la ola está algo de baja en la tele, pero aún tienen El Conquistador en ETB y cientos de vídeos sobre el tema en cualquier plataforma audiovisual de internet.

El caso es que, si el fenómeno trad-wive nos muestra a la mujer «tradicional» que, probablemente, no es que se haya perdido, sino que realmente nunca existió, al menos de forma tan simple, para mí los realities de supervivencia eran la vertiente masculina de este mismo mensaje: un rudo hombretón proveyendo lo necesario para todos en las peores condiciones posibles con sus propias manos y algún instrumento muy rudimentario. Cierto que en varios de estos vídeos y producciones también participaban mujeres, pero siempre dando el contrapunto como de debilidad y superditación al hombre. Aventura en pelotas, producto de explotación de este género basado en llevar a un hombre y una mujer juntos a sobrevivir en la intemperie a lo Eva y Adán en las condiciones más precarias, sin ni siquiera ropa, sólo con un instrumento rudimentario que los concursantes escogían para su aventura, contenía varios ejemplos muy explicativos. Y, curiosamente, en los cortes que nos mostraban los realizadores casi siempre que había diferencias de criterio se nos mostraba a la mujer que intentaba valerse por sí misma como arrogante o caprichosa, mientras que se regodeaban si mostraba cualquier debilidad que, por supuesto, solventaba su compañero masculino.

Además subyace otro mito conservador en todo este género, el del buen salvaje, la idea de que el hombre primitivo y bucólico era un dechado de todas las virtudes —ingenio, nobleza, bondad, honradez— y que es la civilización y los adelantos modernos quienes han traído todos los males.

Considero que es algo natural sentir cierta fascinación por cómo el ser humano, mucho más débil, lento y preparado en principio que otras especies, ha logrado prosperar y dominar a la naturaleza con la única ayuda de sus manos y su ingenio. Después de todo las comodidades que hoy nos ofrece la vida moderna fueron llegando en diversos pasos adelante en esta línea. Y no creo que haya nadie que nunca se haya preguntado cómo una materia prima se convierte en determinado producto elaborado, de modo que este proceso siempre nos ha resultado llamativo. Pienso también que es natural el impulso de poner a prueba habilidades y conocimientos. Sin embargo, la preeminencia que este subgénero audiovisual ha alcanzado en tiempos recientes me mueve a sospechar que alguien está promocionándolo con oscuros fines. Suposición que se ve acentuada por el hecho de que recientemente la Unión Europea estuviera promoviendo la posesión de kits de supervivencia con una retórica cada vez menos críptica y más hostil hacia Rusia. Y cuando quienes más promueven esta especie de vuelta controlada al neolítico son personas que nunca se han privado de nada y que no tienen aspecto de llevar una vida de trabajo y supervivencia. Para acabar de arreglarlo, resulta que muchas de las estrellas de este género, empezando por el propio Bear Grylls, son veteranos de las fuerzas militares anglosajonas. Como queriendo confirmar mis sospechas, hace algunas semanas este Villano encontró en el mercadillo del rastro una guía de supervivencia —repito, reconozco que siento cierta atracción hacia este subgénero, aunque piense que esconde intereses propagandísticos subliminales— de la que de momento sólo ha leído la trayectoria del autor y la dedicatoria, que son bien elocuentes: el autor es un ex miembro de los marines nacido en algún estado sureño y su dedicatoria va dirigida de forma muy pomposamente mística al Padre —así, con este apelativo— «por su misericordia, que no merece este pecador redimido por la gracia de Dios».

Incluso he encontrado un video donde se fusionan ambas derivadas audiovisuales, ya que muestra a una trad-wive cocinando, como casi siempre, pero con la particularidad de que fabrica desde el mismo principio todos los productos que usa para elaborar unas galletas. Con que los fabrica desde el principio me refiero a que bate ella misma la leche para obtener la mantequilla, hace el chocolate desde el fruto del cacao, muele la harina, etc. Todo ello a mano, por supuesto, sin aparatos eléctricos ni ningún adelanto de la civilización industrial.

En fin, probablemente, si analizáramos en profundidad casi todo el entretenimiento que consumimos, a cualquier afición o producto le encontraríamos derivadas ideológicas o conceptuales, pero tampoco podemos bajar la guardia del todo. Creo que el punto lo dio otro video de los que encontré últimamente donde un creador de contenido argentino nos mostraba como elaboraba desde el principio una tableta casera de chocolate y al finalizar sacaba la siguiente conclusión: «¿Disfruté haciéndolo? Sí. ¿Lo haré habitualmente? La verdad es que prefiero comprar la tableta ya hecha».

Y ahora les dejo, que tengo localizado para ver un vídeo de Youtube muy interesante sobre cómo con los cordones de los zapatos y cuatro palos puedes cazar un jabalí.

Bear Grylls, el Superviviente Definitivo, que no Último Superviviente, captura una serpiente como comida.

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