La coeducación, base para la esperanza

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Por Pilar Aguilar Carrasco (presidenta de partido Feministas al Congreso – PFAC)

ilEn febrero, acudí a Mollet del Vallès donde se celebraba el III Congreso de Dofemco (Docentes Feministas por la Coeducación) cuya temática era La coeducación frente a la violencia contra las niñas y las mujeres. 

Estaba segura de que me compensaría hacer ese viaje (vivo a casi 700Km de distancia). Es decir, iba con expectativas altas, pero no sospechaba hasta qué punto me iba a resultar instructivo todo lo que allí escuché. Aunque ciertamente -y para qué negarlo- también fue muy duro. 

Sabemos que cualquier poder ideológico, político, económico (poderes que suelen ir unidos) se asienta en dos pilares: la coerción y el consentimiento. Las feministas conocemos bastante bien cómo el patriarcado usa a su conveniencia ambos mecanismos y cómo mezcla y varia la dosis de una y otro según las épocas, los lugares, el momento y con quién. Pero, aunque lo sepamos, no deja de sorprendernos cuando. ante nuestros ojos, se muestra su cruda realidad. 

Así, Esther Torrado, profesora titular del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de La Laguna nos describió el brutal y persistente acoso que ha sufrido debido a sus trabajos e investigaciones sobre prostitución y violencia sexual. En su caso, el poder patriarcal utilizó agresión e intimidación, es decir, coerción pura y dura porque con mujeres como Esther, documentadas y decididas, no funcionan cantos de sirena, ni engaños, ni mentiras, ni compraventa de favores. 

Por el contrario, con la gente joven, y concretamente con el alumnado, el poder patriarcal quiere conseguir su sumisión emocional acrítica, busca lograr su consentimiento, manipulando y embaucando. 

Para ello cuenta con sofisticadas poderosas maquinarias y, como es bien sabido, los medios de los que dispone hoy en día tienen un poder persuasivo inimaginable hace tan solo unos pocos años. 

En efecto, todo el entramado de redes sociales trabaja intensamente las emociones y los sentimientos, obtura el razonamiento, instruye con una capacidad persuasiva nunca antes vista y consigue que contrariamente a otro tipo de prédicas, a estas se las escuche con placer y fruición. 

En definitiva, el problema actual con las nuevas generaciones no es “obligarles a oír el sermón”; el problema actual es conseguir que se desenganchen de él, que tengan un distanciamiento racional, informado y crítico. 

Así, varias ponentes ejemplificaron las consecuencias que tiene en el alumnado el libre y masivo acceso a la pornografía y a la propaganda de erotización de la violencia machista que difunde. 

Dando un paso más en la misma línea, se habló del auge de las nuevas estrategias de captación que el sistema prostitucional propaga entre adolescentes, verbi gratia, OnlyFans. 

Otras ponentes nos desvelaron cómo la cultura popular juvenil de corte “romántico” promueve relatos que idealizan la subordinación femenina, el abandono del propio criterio en beneficio del criterio y del poder masculino, todo ello en pro del “amor”. 

Las docentes constatan igualmente la fuerte presión estética que se ejerce sobre las niñas y cómo se las empuja a naturalizar que deben maquillarse desde edades muy tempranas. Y cómo, más adelante, se las persuade de la necesidad de someterse a operaciones de cirugía estética. 

Mientras que, para ellos, la ideología patriarcal promueve un ideal de masculinización extrema y les fomenta un resentimiento tipo incel contra las mujeres, principalmente enfocado contra las “perversas feministas”. 

Toda esta violencia se manifiesta en el aula con acoso, ciberacoso y ataques a alumnas y profesoras (también a los profesores, pero en menor porcentaje). 

Y, para colmo, mientras que la coeducación no se incentiva, el dogma queer está omnipresente en todos los centros.

En fin, no es mi objetivo (ni tampoco sería posible) dar cuenta de lo expuesto en las diversas comunicaciones, pero sí animo a verlas y escucharlas en https://dofemco.org/congreso2026/programa/

Aunque, como dije al principio, resultaba duro conocer de primera mano cómo actúan los poderosos mecanismos que promueven y alimentan la violencia patriarcal, el balance final del Congreso fue positivo porque también quedó claro que, frente al machismo y a la misoginia, se alzan cada vez más profesoras y educadoras que no se resignan ni se amilanan, que no renuncian a un horizonte utópico de esperanza. Quedó patente el valor, la inteligencia, el trabajo de tantas profesoras (y algún profesor) dispuestas, además, a reclamar al poder político disposiciones y actuaciones consecuentes a fin de promover la coeducación.

Sí, pese a la dureza de la realidad allí expuesta, el Congreso nos enseñó que, mientras haya docentes como las de Dofemco que construyen redes, trazan metas, hacen propuestas y exigen medidas concretas, no todo estará perdido. Porque, si hoy existe una tabla de salvación para que la humanidad camine hacia la justicia y la igualdad, esa es la educación feminista. 

1 COMENTARIO

  1. Muchas gracias, a Pilar Aguilar por la buena síntesis ofrecida del Congreso de Dofenco, y a las compañeras de este grupo feminista que por tercera ocasión ofrecen sus estudios sobre el estado de la docencia y sus grandes dificultades que ellas sufren y que envuelven al estudiantado. Dofenco es imprescindible hoy, Dofenco especialmente mira el futuro y hace que pueda ser mejor para todas la docencia.

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