«Entertainment for men» (Entretenimiento para hombres) Parte 1

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La verdad es que en 2025 hemos encontrado numerosas pistas explicativas al “sorprendente” hecho de que, en un país pionero en la reclamación por parte del Movimiento Feminista de la Abolición de la prostitución en cuanto quedó instaurado un sistema democrático durante la II República, con significadas mujeres de ideología progresista en los partidos políticos (Clara Campoamor) y el sindicalismo (Mujeres Libres), los actuales partidos progresistas se nieguen a aprobar una Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional (LOASP), aunque se la de hecha el Movimiento Feminista Abolicionista coetáneo del modelo democrático parlamentario actual.

Porque esas pistas lo que han puesto en evidencia es algo que las mujeres con ideología Feminista que militamos en un partido político, cuyo ideario está comprometido integramente con la Agenda Feminista y cuya base ideológica es la Teoría Política Feminista, como es el caso de PFAC, ya sabíamos: que el resto de partidos progresistas españoles mantienen un fortísimo núcleo duro patriarcal, y que han estado utilizando el feminismo como señuelo para conseguir votos, porque su objetivo no es construir un nuevo modelo de convivencia entre los sexos, sino remodelar el actual y acomodarse en una desigualdad estructural “llevadera”, llevadera para ellos, claro, porque las principales damnificadas por el retroceso del estado de bienestar son claramente menores y mujeres.

Aunque tampoco es que haya sido algo único ni novedoso, porque las mujeres con ideología Feminista estadounidenses y precursoras del Feminismo Radical (aquí la mención a Kate Millet y a Carol Pateman es fundamental), ya lo habían detectado en las posiciones ideológicas del bando demócrata durante la fraudulenta revolución sexual iniciada en los años 60.

Pero remontarse unos pocos años antes, aún despeja más la visión sobre las resistencias patriarcales conniventes con la ideología progresista. 

En 1941 USA se incorpora a la II Guerra Mundial, así que unos cuantos millones de hombres estadounidenses son movilizados para ingresar en el ejército, y esto tiene 2 grandes derivadas: por un lado, hay un montón de trabajos que se quedan sin trabajadores que los realicen, y por otro, hay un incremento notable en la demanda específica de fabricación de artefactos destinados a matar.

¿A quién se recurrió cuando el grupo humano preferente está mayoritariamente asignado a una única ocupación?. Al grupo humano subalterno: las mujeres. 

En un interesantísimo suplemento publicado por elmundo.es en marzo de 2004 encontré datos muy pertinentes al respecto, empezando por el título del artículo, “Las verdaderas heroínas de la II Guerra Mundial”:

__”Los seis millones de mujeres estadounidenses que se presentaron voluntarias en las fábricas para suplir a los 12 millones de hombres enviados al frente en la Segunda Guerra Mundial fueron las grandes olvidadas del conflicto.”

__”Pero su incorporación no fue fácil. No sólo les correspondió lidiar con la otra cara de la guerra, la del racionamiento y las largas jornadas de trabajo fabril, además de atender a la familia y cargar con el trabajo doméstico. También tuvieron que hacer frente a las bromas de sus compañeros y al acoso y presiones de muchos de ellos, que consideraban que no tenían cabida en un universo eminentemente masculino.”

__”No sólo trabajaron muy duro, también pagaron su peaje de dolor y sangre. Según la investigadora Kelly Guthrie, alrededor de 37.000 mujeres perdieron la vida en accidentes laborales. Una cifra escalofriante si se compara con los 26.000 muertos que durante el mismo periodo tuvo la Octava Fuerza Aérea, la unidad más castigada de las Fuerzas Armadas de EEUU. Otras 210.000 mujeres, agrega Guthrie, sufrieron mutilaciones o invalidez. Para ninguna hubo honores militares ni desfiles.”

__”Aún más duro fue el escarnio que sufrieron cuando sus hombres regresaron a casa y reclamaron sus antiguos empleos. A pesar de que las Rositas se habían resignado a percibir salarios muy inferiores por realizar el mismo trabajo –31,21 dólares semanales, de media, frente a los 54,65 dólares de los varones–fueron invitadas a olvidarlo todo y a volver al hogar. De poco valió que casi el 80% de todas ellas prefiriese quedarse. No había trabajo para todos, así que fueron objeto de presiones hasta que la mayoría de ellas renunció a sus planes y accedió a cambiar el mono de trabajo y el pañuelo para el pelo por el delantal y el plumero.”

__”Tuvieron que abandonar las mieles de la libertad que les concedía su recién descubierta independencia económica, para volver a realizar lo que la sociedad de entonces consideraba que eran tareas propias de su sexo. Dejaron por la fuerza de ser arquitectas de la victoria para convertirse en artesanas de la paz.”

¿Había una dirección política demócrata, o republicana, cuando a las mujeres estadounidenses se les recordó que “el segundo sexo” tenía un espacio propio y diferenciado, el hogar, como la mentalidad progresista de Rousseau ya había dejado “atado y bien atado” en el s. XVIII?. La respuesta es que la dirección política fue demócrata de 1945 a 1953 con Harry S. Truman como presidente. 

Pero la mirada crítica de buena parte de las mujeres estadounidenses del s. XX estaba mucho más desarrollada, y estaban ante una situación de injusticia palpable y de desigualdad evidente ante un trabajo que se había demostrado que podía, es más, que debía ser compartido por ambos sexos, ya que la evidencia había demostrado que no existía una distinta “capacitación natural” entre los sexos a la hora de desarrollar trabajos fuera del hogar.

Aquí hago un inciso para homenajear la brillantez intelectual de la filósofa Feminista Celia Amorós que determinó que el sistema patriarcal es metaestable, lo que significa que en momentos de potencial alteración para el mantenimiento de la doble verdad impuesta a los sexos a través del maldito género, como ejemplifica lo visto hasta ahora, siempre hay un resorte, tiempo atrás religioso y actualmente “científico”, sesgado androcéntricamente como todo el saber que carece de perspectiva Feminista, que se despliega cultural y mediáticamente para incorporarlo y desactivarlo.

Así que por esas casualidades del destino, en 1948 aparece la publicación del libro “Comportamiento sexual del hombre” que recogía la investigación y los resultados del Informe Kinsey, que presentan la sexualidad como un aspecto central en la vida humana y con unas características que nunca se habían presentado con pretensiones de rigor científico, y que casualmente también es un éxito de ventas.

¿Y qué resumen puede encontrarse de este primer análisis “científico” (el informe recibió numerosas y bien documentadas críticas respecto al sesgo estadístico que presentaba) de la sexualidad de los hombres?:

__Más de tres cuartas partes de los hombres entrevistados habían tenido relaciones sexuales prematrimoniales; un tercio tenía relaciones extramatrimoniales y el 37% había tenido al menos una experiencia homosexual; sólo un 4% manifestaba una conducta estrictamente homosexual durante toda su vida y ya manifiesta durante la adolescencia.

__Entre los hombres casados sólo el 50% de los orgasmos que tenían en toda su vida se daban en relaciones sexuales matrimoniales; la otra mitad provenían de fuentes moralmente desaprobadas y a menudo ilegales.

Y en 1953 aparece el libro “Comportamiento sexual de la mujer”, siguiendo las mismas técnicas de entrevista para la recogida y presentación de los datos que Kinsey había usado para el análisis de los hombres, y encuentra lo siguiente:

__El 25% de las esposas cometían adulterio; en las relaciones sexuales matrimoniales un tercio de las mujeres nunca habían tenido un orgasmo a diferencia de prácticamente todos los hombres; las mujeres, en contraste con los hombres, no solían ser promiscuas y tenían sus relaciones homosexuales sólo con 1 ó 2 compañeras en el 71 por ciento de los casos.

__El 50% de las mujeres habían tenido sexo prematrimonial, alrededor del 10% de las novias estaban embarazadas el día de su boda. 

Así que en un aspecto central de la vida humana parecía que sí que había diferencias entre mujeres y hombres, aunque hubiera evidencias que mostraban lo contrario en otros aspectos y presionaban para que se redujera la brecha social establecida entre los sexos: las apetencias sexuales de los hombres eran mayores y su necesidad de satisfacerlas cómodamente debía formar parte de la normalidad social, lo que precisaba a su vez la normalización de la “servicialidad sexual” de las mujeres.

¿Pero cómo conseguir esa comodidad sexual normalizada, imposible de lograr sin la participación continuada de las mujeres, sin su “consentimiento” ?.

Pues aquí es donde conecta todo este preámbulo con el título del artículo “ENTERTAINMENT FOR MEN (ENTRETENIMIENTO PARA HOMBRES)”, porque es la frase que apareció en la portada de la revista Playboy tal y como la reproduzco, con mayúsculas, formando parte del logo, y bien visible, desde 1953, año en que se inicia su publicación, y se mantiene (aunque en ocasiones no se viera la frase completa porque la fotografía del desnudo de la portada la tapara parcialmente),  hasta que en 2016 apareció el primer nº de la revista sin desnudos, decisión tomada ante el desplome de la venta de la revista, que pasó de vender 5.6 millones de ejemplares en 1975 a unos 800.000 en 2015 (aunque su pico de ventas fueron más de 7 millones de ejemplares en noviembre de 1972), y que buscaba un nicho como revista de actualidad en la era de la pornografía digital gratuita.

Pero la decisión de eliminar los desnudos duró muy poco, y este titular del 14 de febrero de 2017 es muy explícito: “’Playboy’ recula y volverá a publicar mujeres desnudas en portada.” «La desnudez no era el problema porque la desnudez no es un problema. Hoy recuperamos nuestra identidad y reclamamos quiénes somos», dijo en Twitter Cooper Hefner, jefe creativo de ‘Playboy’ e hijo del famoso fundador de la revista, Hugh Hefner.”

¿Y qué “identidad” es esa? La de la prepotencia sexista patriarcal que luce orgullosamente en su logo: la sexualidad de las mujeres es un complemento “natural” para la satisfacción sexual de los hombres, para “entretenerles” sexualmente, porque la comprensión de la sexualidad humana se ha mantenido presa en el cepo de la doble verdad impuesta desde el androcentrismo científico y cultural, y explotada económicamente por el capitalismo más machista y depredador.

Y estos dos factores fueron la gasolina que impulsó el imperio Playboy, que se inició con la publicación de la revista, comprada en tiempo récord por centenares de miles de hombres que se transformaron en millones pocos años después, y se extendió a través de Playboy Enterprises con clubs, casinos, productos de venta de artículos bajo licencia, espacio televisivos, y las fiestas en  su mansión. 

Porque el constante manantial económico de “Cenagal Hefner” siempre fue la sexualidad accesible y consumible de las mujeres, con las playmates en las revistas de forma simbólica, y las “conejitas uniformadas” de forma presencial en los casinos, los clubs, y la mansión a partir de 1960, fecha de inauguración del primer club Playboy, cuando la venta de la revista ya alcanzaba unos cuantos millones.

Y este es el colchón cultural donde se concibe la fraudulenta revolución sexual, que explicaré en la 2ª parte del artículo.

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Puri Liétor
Purificación Liétor González. Licenciada en Psicología, siendo su área de formación y actividad profesional la Psicología Sanitaria. Nació en 1968 y eso le permitió conocer de primera mano la militancia política en clandestinidad en la figura de su padre y en su carnet del PCE. Es la nieta mayor de dos abuelas analfabetas cuyos maridos sí sabían leer y escribir, es más, su abuelo paterno llego a ser Secretario General del PSOE durante la República en su pueblecito de Jaén. Pasó de feminista anónima a activista feminista cuando conoció la primera sentencia de La Manada de Pamplona de la Audiencia de Navarra, y pasó de votante a militante de Podemos cuando en su Municipio se quedaron a un puñado de votos para tener un concejal mientras que VOX conseguía dos. A sido Secretaria General del Partido Feministas al Congreso (PFAC).

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