Israel ¿tierra prometida o tierra colonizada? Cómo fue todo

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Kurt Brainin, judío anti sionista, criado en la Argentina. Víctima del nazismo, su padre y dos de sus abuelos forman parte de los seis millones. Vivió, siendo muy pequeño, la Noche de los Cristales en Viena

El sionismo nació a fines del siglo XIX corno supuesta solución para el antisemitismo. Su fundador, Theodor Herzl, creía que la solución era separarnos a los judíos de los demás en un estado propio.

Parecía creer que los judíos éramos como los pueblos que querían liberarse de los imperios ruso, austro húngaro y otomano. Pero los checos, polacos, etc., estaban juntos en un territorio que bastaba separar para crear un estado, mientras los judíos estábamos dispersos. Y Herzl, burgués europeo de la época de los imperios coloniales, consideró normal crear su estado judío de «europeos adelantados» en una tierra habitada por «nativos atrasados». Lo supuesto solución de una injusticia hacia los judíos se encaminaba a ser una injusticia hacia esos «nativos atrasados» que resultaron ser los palestinos.

Herzl buscó una potencia que le «diera» Palestina sin tener en cuenta la opinión de sus habitantes. Palestina, por el mito de la «tierra prometida’ y porque hace milenios estuvieron allí unos antiguos hebreos, muy improbables antepasados nuestros. Allí hubo otros pueblos antes, otros al mismo tiempo y otros después. Palestina fue hebrea durante algo más de mil años, el mismo tiempo que árabe ahora, y ni siguiera lo fue todo el tiempo en toda Palestina. En cualquier caso ¿qué sentido tiene redibujar el mapa como era hace milenios? Los italianos podrían reclamar el imperio romano y los griegos el de Alejandro.

Lo que Herzl buscaba lo consiguieron sus sucesores. El imperio británico, para tener quienes le «cuidaran» el canal de Suez, facilitó la colonización sionista de Palestina durante los años 20 y 30 del siglo pasado. En el siglo XIX casi no había judíos en Palestina pero bajo el amparo británico esa población aumentó, incluso por el acuerdo de la «Haavará» entre la dirigencia sionista y la mismísima Alemania nazi que entonces solo quería que los judíos nos fuéramos.

Después de la segunda guerra mundial y bajo la sombra del holocausto nazi, la ONU propuso la partición de Palestina entre un estado árabe y uno judío. Los ingleses ya habían cambiado de opinión para no seguirse malquistando con los árabes y se abstuvieron. Truman por sus intereses electorales y Stalin aparentemente engañado por los sionistas de origen ruso con la muy tentadora posibilidad de tener un aliado en Medio Oriente en el mismo momento en que los Estados Unidos iniciaban la guerra fría contra una URSS debilitada por la guerra, fueron decisivos para su aprobación. No se consulto a los árabes autóctonos a quienes, siendo mayoría, se adjudicó una parte menor que a una minoría de colonizadores judíos recién llegados. Hubo una guerra que ganó Israel y que aprovechó para aumentar aún más su territorio y para expulsar de sus hogares y transformar en eternos refugiados a la casi totalidad, no menos del 80 por ciento, de los árabes autóctonos, Así nació el estado de Israel en 1948.

En 1956 una alianza entre Israel y los antiguos amos de Medio Oriente, Gran Bretaña y Francia, invadió Egipto para tratar de derrocar a Nasser, líder nacionalista de los árabes, Fueron obligados a retirarse por ras nuevas potencias predominantes, la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Entre 1954 y1962 tuvo lugar la guerra de independencia de Argelia, a raíz de la cual Francia pasó a ser el principal apoyo político y militar de Israel como enemigo de los árabes.

En 1967 hubo otra guerra durante la cual Israel ocupó la poca Palestina que quedaba. Una Palestina geográfica, no un estado palestino que nunca llegó a existir. Israel ganó esta guerra con aviones y armas francesas. Y fue a partir de entonces que comenzó el actual apoyo incondicional a Israel de los Estados Unidos, probablemente por haber demostrado ser capaz de derrotar a países árabes armados por la Unión Soviética.

En 1993 tuvieron lugar los Acuerdos de Oslo. Dirigentes como Isaac Robín, una de los responsables de las injusticias pasadas, pensaron que les convenía un acuerdo para tener un futuro más tranquilo. Esos Acuerdos de Oslo, muy favorables o Israel, fueron aceptados por la dirigencia palestina pero no por los sionistas más fanáticos y así hasta hoy.

Y todos esos años fueron marcados por los bien conocidos despojo y asesinatos de palestinos. La reseña anterior se limita a explicar los hechos políticos y militares que a veces no son tan bien conocidos.

En mi opinión, los palestinos tienen mal futuro a corto plazo. Pero a mediano y largo plazo tampoco se ve muy bien el futuro de un Israel enteramente jugado a un único apoyo, el de un imperio americano en decadencia. Por más que mientras tanto también secundan ese apoyo diversos vasallos del imperio, incluyendo países árabes a los cuales nunca les han importado de verdad sus «hermanos palestinos»: Pero es importante que hace ya mucho que Israel no atrae inmigración judía sino todo lo contrario. Ya en 2006, los consulados israelíes registraban al menos 600.000 judíos que habían emigrado, sobre todo a los Estados Unidos.

Israel ha hecho físicamente impracticable la solución de los dos estados. Y para una solución humana para todos, además de que Israel debería asumir sus responsabilidades pasadas, no habría más remedio que tener en cuenta que yo hay varios generaciones de judíos nacidos allí y que no tienen otro país. Pero en su mayoría, ellos mismos dinamitan esa solución porque, en vez de colonizadores, creen ser los legítimos dueños de casa mientras que los palestinos autóctonos no serian más que unos indeseables intrusos.

Entre unos palestinos colonizados y abandonados por el mundo y unos judíos sionistas colonizadores enceguecidos por su poder, un grave problema de difícil solución. Pero, a diferencia de lo que creen muchos muy bien intencionados pero no sufícientemente informados, esto no comenzó con un país ocupando a otro en 1967 ni con los gobiernos israelíes de derechas en 1977. Comenzó a fines del siglo XIX como una empresa colonialista más de ese tiempo, el sionismo, que sigue activa en el XXI. Empresa colonialista hoy representada por un país, Israel, oprimiendo no a otro país sino a un pueblo, el palestino. El estado palestino nunca pasó de ser una legítima aspiración y una entelequia. Y por eso es que a los que intentan hacer compatible su sionismo con una actitud progresista considerándose «sionistas de izquierda», su mismo progresismo debiera hacerles ver que es como querer ser «colonialistas de izquierda»

¿Y que fue de la solución para el antisemitismo? Pues cuando esa supuesta solución, el estado de Israel, presume de cometer sus crímenes en nombre de todos los judíos del mundo ha devenido más bien en un estimulo para el antisemitismo. Algo que a Israel no le disgusta porque como cuerpo extraño entre árabes tiene un grave problema demográfico y el antisemitismo es un motivo que puede llevar a los judíos a instalarse allí. Ya desde antes de la creación de Israel sionistas y antisemitas han sido aliados de hecho para Sacara los judíos de Europa y llevarlos a Medio Oriente, la «Haavará» con la Alemania nazi no ha sido una excepción, hubo otros casos, y hoy los mejores amigos de Israel son las ultraderechas que ocultan su tradicional antisemitismo bajo un odio común a los musulmanes. Y hoy hasta se basa este odio a los musulmanes en una «defensa de la civilización judeocristiana». Nado nuevo, el colonialismo racista siempre ha pretendido actuar «en nombre de/o civilización y en contra de la barbarie».

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