Una vez más, esta columna ha llegado a la que seguramente será su última edición de este año y, en consecuencia, como suele hacer el Villano, procedo a recomendarles en esta época de regalos e ilusiones un artículo que pueden solicitar o adquirir con motivo de la venida de los Reyes Magos.
En esta ocasión me van a permitir recomendarles una película que merece ser vista, tanto por su calidad estrictamente cinematográfica, como por la historia y los hechos que divulga. Les estoy hablando de Reds (Warren Beatty, 1981), en la que de forma espectacular y amena, y con un reparto de postín que incluye a figuras como el propio Beatty, Diane Keaton o Geene Hackman se nos cuenta la vida y las aventuras del periodista norteamericano John Reed, el autor de Diez Días que estremecieron al mundo, uno de los primeros y más conocidos relatos sobre la revolución rusa de 1917.
El film equilibra muy bien los aspectos relativos a la vida personal del propio Reed y los acontecimientos en los que se ve envuelto. Cómo va conociendo a los círculos comunistas de su país y su momento, va partiendo hacia escenarios más grandes hasta acabar siendo testigo de primera mano del estallido revolucionario ruso. Tras documentarlo se nos narran los esfuerzos que hizo por implantar el socialismo en Estados Unidos, por extender la revolución, y también algunos desencuentros con los bolcheviques una vez llegan al poder.
En lo cinematográfico, la película cuenta con unos medios, una riqueza audiovisual y unas actuaciones magníficas, además de un guion bien escrito y en general bastante fiel a los hechos que retrata. La reconstrucción y ambientación de la época es digna de elogio. Por supuesto la fotografía del maestro Vittorio Storaro hace mucho por la épica y la grandeza del film.
En el aspecto didáctico y divulgativo, la película abunda en detalles en varios países y continentes que resultan interesantes, y nos habla de las principales figuras revolucionarias rusas, sus diferentes visiones, las tensiones entre ellos, etc.
Por otro lado el film también abunda en una parte de la historia norteamericana que los medios artísticos e informativos de los Estados Unidos parece querer borrar, aunque es conocida por quien haya hecho alguna vez un esfuerzo por conocer la historia real de este país. Para el público más profano puede sorprender, viendo los derroteros posteriores que siguió esa nación, que hubo un momento, a principios del siglo XX, en que el socialismo tenía mucha fuerza en los Estados Unidos y que perfectamente pudo haberse implantado, pero así es y este es un momento que en esta película se nos representa de una forma muy didáctica a la par que amena. Por supuesto también se nos retratan las maniobras de las autoridades capitalistas yanquis para evitar la revolución y la extensión de los ideales marxistas en territorio norteamericano.
Por otra parte, los aspectos más personales de la vida de Reed y su mujer Louise Bryant, interpretados por Warren Beatty y Diane Keaton respectivamente, son usados con muy buen criterio del guionista para calibrar el ritmo y la tensión del film.
Como dato curioso, no debemos olvidar que la película se estrenó en plena era Reagan, y cuentan que Ronald y Nancy, que solían ver todos los estrenos en la Casa Blanca, no faltaron a su cita con esta película que enaltecía y daba voz a unos ideales y parámetros tan diferentes a los suyos, cosa que inquietaba a Beatty, pero, para su sorpresa, Nancy Reagan le dijo que la película estaba muy bien, pero que le hubiera gustado más un final feliz. Con esta anécdota uno no deja de preguntarse si entendieron bien el film, pero lo que está claro es que de la historia de un ciudadano influyente de su país no tenían ni idea.
En fin, este hecho nos hace recelar un poco de la temática de la película a simple vista, puesto que todos podemos imaginarnos que si Hollywood hace una película de divulgación histórica sobre el comunismo y sus comienzos no cabe esperar mucha objetividad, pero aun así, resulta una obra que se ve con interés, con buen guion, actuaciones y medios técnicos y que no deja indiferente ni un minuto de las más de tres horas que dura. Ahora, con todo esto, ustedes deciden si un visionado o incluso una compra en propiedad de Reds sería una buena petición para sus Majestades de Oriente. Por supuesto el Villano les desea:
¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2026!









