Antonio Gil
Miranda de Ebro, ciudad de fuerte arraigo ferroviario, se ha echado a la calle para defender su futuro en el sector. El pasado miércoles alrededor de un millar de personas recorrieron las calles de la ciudad en una muestra masiva de rechazo al cierre del Taller de Remolcado de Renfe. La movilización, convocada por la Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de los Talleres de RENFE en Miranda de Ebro, reflejó la firme oposición de la ciudad y del sector ferroviario a una decisión que tachan de injustificada y que supondría la desaparición del taller en 2026, iniciando una «desescalada» el próximo 1 de enero.
La manifestación, que partió de la estación de tren y culminó en la Plaza de España, logró reunir un amplio espectro de apoyo: sindicatos, todos los partidos políticos municipales, asociaciones de vecinos y trabajadores de otras provincias. El recorrido estuvo marcado por la energía de silbatos y consignas como «Renfe atiende, Miranda no se vende» y «¡Remolcado no se vende!», transformando la movilización en una clara demostración de determinación y lucha.
Durante la lectura de un manifiesto en la Plaza de España, los trabajadores (que vistieron sus uniformes para visibilizar su identidad) acusaron a Renfe y al Gobierno de «ningunearles». Denunciaron la total falta de documentación e información que justifique lo que la empresa denomina una «reconfiguración estratégica».
Una decisión que afectaría directamente a 36 familias, dejando en el paro a los empleados de empresas auxiliares y redistribuyendo al resto en el taller de motor.
Afirmaron que se trata de un cierre sin justificación económica cuyo objetivo es que la plantilla pague las consecuencias de la mala gestión de Renfe Mercancías, insistiendo en que la medida pretende regalar el servicio público a la multinacional MSC. Los manifestantes dejaron claro que no permitirán que nadie juegue con sus puestos de trabajo y exigieron a Renfe y al Ministerio de Transportes que den la cara y cumplan el acuerdo alcanzado en marzo por el que la empresa se comprometió a mejorar Mercancías.
Frente al cierre, los trabajadores insistieron en que existen alternativas viables. Sus portavoces aseguran que con inversiones asumibles el taller podría mantenerse productivo y adaptarse a la liberalización del sector. Dirigiéndose a los políticos presentes, los empleados fueron contundentes y exigieron hechos, no palabras. Advirtieron que no aceptarán ninguna solución que pase por el cierre y que están dispuestos a «hacer todo lo necesario» para defender sus puestos de trabajo.
Esta protesta representa la última de las acciones en un conflicto que se intensificará. La asamblea de trabajadores ya ha anunciado nuevas iniciativas y no descarta convocar una huelga si no hay rectificación. La campaña, que ya incluye concentraciones diarias y una recogida de firmas con más de 2.000 adhesiones, deja un mensaje claro: la batalla por el Taller de Remolcado y el futuro ferroviario de Miranda solo acaba de comenzar. La pelota está ahora en el tejado de Renfe y del Gobierno.








