Una gran afluencia de vecinos de diversos barrios y pueblos de Sevilla llenó ayer la avenida Eduardo Dato de la capital hispalense, convocados por la Plataforma Barrios Hartos, en una manifestación a la que fueron llamadas las personas de las numerosas zonas de la provincia que llevan sufriendo desde hace años cortes de luz de manera recurrente y sin que los responsables políticos o de las Administraciones hayan logrado que la empresa suministradora, Endesa, resuelva el problema.
Antes bien, el problema se agrava y los responsables, como el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ningunean y desprecian a estos vecinos. Endesa reportó un beneficio neto de 1.888 millones de euros en el año 2024, lo que representa un aumento del 154% en comparación con el año anterior. Un vecino de Palmete que se encontraba delicado de salud falleció en estos días en mitad de un apagón en la madrugada con temperaturas que superaban los 30 grados, y no es el único caso.
La manifestación comenzó en Gran Plaza y se dirigió hasta Nervión donde tiene su sede actualmente Endesa. Para esta empresa, los barrios afectados están excuidos de las inversiones en mantenimiento que están conminadas a realizar y por las que el Estado les paga con el dinero de los impuestos. Además, las facturas son pagadas religiosamente por estos usuarios. Por tanto es lógico concluir que Endesa tiene de aliados a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Sevilla, además de contar con el silencio indignante del Gobierno central.
Irónicamente, Sevilla acogió hace días la Cumbre para el Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, evento para que el que sí hubo enorme despliegue y derroche de medios, y en la que los altos cargos hablaron sobre energía y sostenibilidad mientras a escasos kilómetros vecinos sufrían cortes de luz en días que han superado los 40 grados y noches tropicales de más de 30.
La lógica indignación de los vecinos se reflejó en los cánticos con los que animaron la manifestación, como Endesa criminal, o si cortan la luz cortamos la calle. Al llegar a la sede de Endesa el despliegue policial era desproporcionado, lo que motivó a los manifestantes corear: somos obreros, no delincuentes.
El portavoz de la plataforma, Juan García, cerró la manifestación con las palabras: «gracias a todos por participar en esta extraordinaria demostración de fuerza de los barrios obreros. Tenemos que unirnos, tenemos que buscar la unidad porque eso es lo que nos da la fuerza, porque ellos tienen mucha unidad, no solo entre ellos sino con las otras grandes empresas que nos explotan, y con los políticos a los cuales corrompen. Nosotros no tenemos el apoyo de los grandes medios pero sí contamos con la fuerza que siempre ha tenido la unidad de los barrios. En los próximos días seguiremos organizando protestas, somos obreros y no delincuentes y no vamos a permitir que nos criminalicen. Tenemos que ir con los vecinos que también sufren los cierres de centros de salud, los recortes en educación pública, que no tienen opción de vivienda, ¿qué futuro tienen nuestros jóvenes? Nosotros no somos violentos, somos los que movemos el país, y no vamos a consentir insultos de personajes que se forran machacando a las familias trabajadoras, ellos son los delincuentes. Tenemos que comprender que no es un problema puntual, hay que tomar conciencia de que las empresas privadas solo buscan su lucro y por tanto este tipo de servicios tienen que ser públicos«.













