Trabajadoras vascas exigen excluir convenio estatal

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Bilbao ha sido escenario de una nueva jornada de huelga protagonizada por las trabajadoras del sector de Comercio Textil y Calzado, quienes exigen a la patronal que no se les imponga el convenio estatal impulsado por Arte, la asociación que aglutina a las grandes cadenas de moda. Esta movilización, convocada por el sindicato ELA, forma parte de una lucha sostenida desde hace más de un año en defensa de los convenios provinciales que históricamente han regulado las condiciones laborales en Hego Euskal Herria.

La huelga, que tuvo un “seguimiento muy amplio” según el sindicato, afectó significativamente al funcionamiento de muchas tiendas en Bizkaia. Decenas de establecimientos bajaron sus persianas, mientras otros operaron con personal mínimo o cerraron parcialmente. ELA denunció que hubo intentos de sustituir a las trabajadoras en huelga y que muchas de ellas fueron presionadas por sus empresas para no secundar la protesta.

En el centro del conflicto se encuentra la imposición del primer convenio estatal del sector, promovido por la patronal Arte en julio de 2023. Esta organización empresarial reúne a gigantes del comercio como Inditex, H&M, Mango, Tendam Retail, Kiabi y Primark, entre otros. El objetivo de Arte ha sido unificar las condiciones laborales a nivel estatal, una medida que, según denuncian desde ELA, perjudica directamente a las trabajadoras en territorios como Euskadi y Navarra, donde los convenios provinciales han logrado mejores condiciones en cuanto a salarios, jornadas y derechos laborales.

ELA insiste en que la entrada en vigor del convenio estatal no solo amenaza las condiciones laborales de miles de trabajadoras, sino que pone en jaque todo el sistema de negociación colectiva a nivel provincial. “No está en juego únicamente el salario o el horario. Está en juego el derecho a negociar nuestras propias condiciones de trabajo en nuestro territorio”, afirmaron desde el sindicato.

Durante las negociaciones mantenidas desde el año pasado, ELA ha reclamado insistentemente que se excluya a Euskadi y Navarra del ámbito de aplicación del nuevo convenio estatal. En ese contexto, se han sucedido múltiples jornadas de huelga, en las que se ha logrado cerrar un número significativo de tiendas, demostrando la capacidad de movilización del colectivo afectado.

En una etapa del proceso parecía que la patronal mostraba cierta disposición a respetar los convenios provinciales. Sin embargo, según ELA, en el último momento las grandes marcas han dado marcha atrás, solicitando un «periodo de reflexión» tras más de un año y medio de conflicto. Esta actitud ha sido interpretada por el sindicato como una falta de voluntad real para alcanzar un acuerdo que reconozca las especificidades del ámbito laboral en Hegoalde.

“La patronal ha reculado. Cuando parecía que por fin se abriría la puerta a una solución negociada que respetara nuestros convenios provinciales, las grandes cadenas se han echado atrás, dando prioridad a sus intereses corporativos sobre los derechos laborales”, lamentó un portavoz de ELA.

La decisión de continuar con las movilizaciones responde, según el sindicato, a la firme voluntad de las trabajadoras de no permitir un retroceso en sus derechos. “No vamos a aceptar que se nos imponga un convenio que empeora nuestras condiciones y que ha sido negociado a espaldas de las trabajadoras de Euskadi y Navarra. Esta lucha no es solo por el presente, sino también por el futuro de la negociación colectiva en nuestro territorio”, añadieron.

El conflicto en el sector del textil y calzado refleja una tensión creciente entre las dinámicas de centralización empresarial y la defensa de modelos laborales más próximos y personalizados, como el de los convenios provinciales. Las trabajadoras no solo están reclamando mejores condiciones, sino también el respeto al derecho a decidir sobre su marco laboral más cercano.

Por ahora, no parece haber una solución a corto plazo, y todo indica que las protestas continuarán. La determinación mostrada en las últimas huelgas sugiere que este colectivo no está dispuesto a ceder, especialmente cuando lo que está en juego no es únicamente una cuestión económica, sino también de dignidad y autonomía.

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