Finaliza el IX Congreso de CIG bajo el lema «A forza da nosa clase. Traballo. Dereitos. Soberanía»

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“No nos limitamos a gestionar la realidad, aspiramos a su transformación revolucionaria”: con esta afirmación lapidaria, Paulo Carril, reelegido secretario general de la CIG, en su recién concluido IX Congreso, da por finalizado este encuentro sindical.

Dicho congreso se ha desarrollado el pasado sábado 23 de mayo, bajo el lema «La Fuerza de Nuestra Clase. Trabajo. Derechos. Soberanía» , en una intensa jornada de reflexiones y ya madurados debates, que han culminado en la aprobación de los documentos que incluyen las líneas de trabajo que guiarán la acción de la CIG durante los próximos cuatro años.

El Ejecutivo Confederal recibió 521 votos a favor, 17 votos en blanco y 4 votos nulos.

En su discurso de clausura, el reelegido Paulo Carril, recordó que la CIG afrontaba este congreso como la primera fuerza sindical en Galicia, con un 31,05% de representación (5.131 delegados) y un crecimiento histórico de afiliación, superando los 86.000 afiliados.

En su intervención, destacó que «estos resultados demuestran la capacidad de la clase obrera gallega para organizarse de forma soberana, sin ser una filial o franquicia de ninguna organización con centro de decisión fuera de Galicia».

En cuanto al contexto global, se hizo referencia a la crisis del capitalismo neoliberal, al cambio climático y a una ofensiva imperialista liderada por Estados Unidos, con la complicidad de la Unión Europea. Denunció el genocidio del pueblo palestino por parte de Israel, apoyado por EEUU y la UE, como ejemplo de la “maquinaria de agresión y crímenes contra la humanidad” que promueve guerras, bloqueos y sanciones para mantener la dominación colonial.

«El capitalismo nos conduce a una tormenta perfecta de desempleo, desigualdad, desindustrialización, recesión, insostenibilidad, inestabilidad financiera y precariedad generalizada. La actual ofensiva del capital se encuentra en una fase más intensa y violenta de explotación y sobreexplotación de la clase obrera y de los pueblos.

La llamada “transición energética”, que correctamente analizamos en el Congreso anterior, se inscribe en el proceso de profundización de la División Internacional del Trabajo y de una nueva ofensiva neocolonial que está forzando la migración de millones de personas.Se trata de una transición a la dictadura con el capital, que está siendo social y territorialmente injusta, como estamos viendo en Galicia. No hay transición; Hay demolición en diferentes sectores productivos y reconversión industrial pura y dura».

Frente a esto, celebró el fortalecimiento del sindicalismo confrontativo que representa la CIG, promoviendo el conflicto y la huelga como herramientas para conquistar derechos.

«El tiempo que tardamos en movilizarnos es el tiempo que perdemos en ganar derechos«, insistió Carril, destacando las subidas salariales conseguidas en Galicia, las mayores del Estado, gracias a la acción sindical de la CIG.

En el ámbito político, el secretario general criticó el diálogo social estatal, liderado por CCOO y UGT, como una «fosa común» que entierra los derechos laborales, y denunció la reforma laboral de 2021 como la «institucionalización de la pobreza laboral».

Señaló que la presencia de fuerzas soberanistas, como la CIG, es clave para frenar las derivas centralistas y reaccionarias en el Estado español, condicionando las decisiones políticas a través de la lucha social.

Durante la sesión de clausura, tras la actuación musical de Pauliña se hizo entrega de un regalo de despedida por su jubilación a Nicolasa Castro, hasta ahora secretaria confederal de la Mujer, a Miguel Malvido, hasta ahora secretario confederal de Relaciones Institucionales, y a Xosé Lois Rivera, hasta ahora responsable de Relaciones Internacionales, a quien se agradeció su dedicación y trayectoria sindical.

«Responderemos ante esta situación y las políticas neoliberales, por eso en este Congreso reafirmamos nuestro modelo sindical, que combina la formulación de propuestas concretas con la movilización para conquistar derechos y lograr políticas alternativas ante gobiernos y patronales.

Para ello, nos comprometemos a:

– fortalecer nuestro sindicalismo de confrontación y de contrapoder, organizando y promoviendo el conflicto porque el tiempo que tardamos en movilizarnos y hacer huelga es el tiempo que perdemos en conquistar derechos;

– La huelga debe ser siempre la forma de buscar enfrentar un conflicto pero siempre desde una planificación y preparación colectiva de todo el proceso, como hemos analizado y debatido muchas veces, buscando la complicidad social.

La lucha sindical es también una lucha de carácter sociopolítico, porque uno de nuestros objetivos es extender la solidaridad y el apoyo social con nuestras reivindicaciones , como hemos hecho en los últimos años con resultados positivos, superando el pacto de rentas de la V AENC y siendo Galicia el que ha tenido una mayor subida salarial en el Estado en los últimos años», concluyó.

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