La política de paz del castillo

0

Esta entrada se enmarca en el dosier que el diario elcomun.es presenta para este Primero de Mayo, en estos momentos en los que más que nunca necesitamos movilización. Como medio apostamos por la alianza fraternal contra toda opresión, toda explotación y por la paz. Frente al rearme, respuesta obrera.

Burgfriedenspolitik fue el término que se usó en Alemania durante la Primera Guerra Mundial para referirse a la complicidad entre los partidos y organizaciones políticas con el gobierno. Los sindicatos se abstuvieron de hacer huelgas, el Partido Socialdemócrata votó a favor de los bonos de guerra en el Reichstag y los partidos acordaron no criticar al gobierno (en la práctica, dirigido por Guillermo II) y sus políticas de guerra.

En estos días de belicismo exacerbado y en los que la sombra de una participación directa en la guerra de Ucrania vuela sobre nosotros, los partidos de todo el espectro político que gobiernan los diferentes países de la UE parecen haber alcanzado una “política de paz del castillo”, como en Alemania aquellos días, en torno a la figura de Úrsula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea propuso el mes pasado movilizar hasta 800.000 millones de euros para “reforzar la seguridad de Europa”. Un eufemismo que, traducido al lenguaje común, significa utilizar tal ingente cantidad de dinero público para mantener vivos los intereses imperialistas occidentales en Ucrania, frente al recelo de Donald Trump de seguir invirtiendo en la guerra.

Uno de los argumentos que expusieron los partidos y sindicatos alemanes para mantener su apoyo al gobierno durante la guerra fue “el miedo a vivir bajo un zar ruso autocrático peor que la monarquía constitucional alemana y su káiser”, exactamente el mismo argumento que usan ahora los partidos gobernantes en Europa para justificar la guerra, pues sostienen que si Vladimir Putin gana la guerra de Ucrania, no se detendrá allí, y que toda Europa estaría bajo amenaza de ser invadida (de hecho, en más de una ocasión han empleado literalmente la palabra “zar” para referirse a él).

Y también de forma paralela a lo que ocurrió en el Reichstag durante la Gran Guerra, incluso aquellos gobiernos considerados progresistas (como el nuestro) han cerrado filas junto a von der Leyen. Es de esperar de partidos conservadores y liberales su apoyo a las políticas imperialistas y antiobreras, pero el apoyo de partidos socialdemócratas y de otros a la izquierda de ellos, que se proclaman ser los defensores de los intereses de los trabajadores, son una puñalada por la espalda a la clase trabajadora.

Argumentan que si no se defiende Europa, aún a costa de recorte de servicios públicos, no habrá servicios públicos de los que disfrutar. ¿Tenemos nosotros, los trabajadores de toda Europa, que creernos estas patrañas? Nada bueno puede obtener nuestra clase de esta guerra (y de todas), solo miseria y muerte: inflación desbocada, pérdida de poder adquisitivo alarmante y una precarización y empobrecimiento en aumento es el costo que está teniendo para la clase obrera esta guerra. Pero hay un costo aún mayor: los muertos no los pondrán ellos, los que tan a la ligera auspician la escalada bélica, si no nosotros, nuestra clase. Serán nuestros hijos e hijas.

Por todo esto debemos tener más que nunca clara nuestra posición y defender nuestros intereses. ¡NO A LA GUERRA!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.