Por Sonia Mauriz Pereira
Los #metoo que llegan a la política española e implican al partido que decidió por auto percepción erigirse en líder del feminismo nos están dejando estampas muy parecidas al machismo de toda la vida. Sorpresas cero. Y una cabeza muy apetecible es la de Lola Sanchéz Caldentey.
¿Y quién es Lola? Pues fue parte de Podemos como mucha otra gente que en su momento creyó que era un proyecto solvente que venía a cambiarlo todo. Como eurodiputada desarrolló una gran labor que le valió varios reconocimientos internacionales. En 2017 fue designada ponente del informe sobre la Iniciativa Emblemática de la Unión para el Sector Textil en la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo. Este informe llevaría a redactar una legislación a nivel europeo para garantizar el cumplimiento de los Derechos Humanos en las cadenas de valor del sector textil y establecer un marco de igualdad de oportunidades que proteja a las pymes europeas de la competencia desleal. Fue aprobada por el Parlamento Europeo con un 83% de la cámara, lo que exigía a la Comisión Europea elaborar una propuesta legislativa, sentando las bases para la futura Directiva que regularía las cadenas de valor del sector textil. Hoy a 2024 este proyecto duerme en un cajón.
¿Quién tiene la culpa de que Lola ya no pueda defenderlo? La cúpula de Podemos. La real. No Ione que no pinta ni mandalas.
Uno de los reconocimientos a Lola es el premio Endo de Oro al Mejor Acompañamiento Político 2018 de la asociación EndoDance, por su trabajo institucional en favor de la divulgación de la endometriosis y el apoyo a las organizaciones de mujeres afectadas por esta enfermedad. (Se nota que ya sabía diferenciar qué es una mujer)
Así que obviamente no se puede decir que Lola no fuera nadie en la lucha de los derechos de las mujeres porque tanto la endometriosis como los derechos laborales en el sector textil, muy feminizado, nos tocan directamente. Pero al margen de sus méritos Lola era una mujer en política. Un mundo totalmente masculinizado donde el papel de una mujer solo será fácil si es cómplice. Si acepta ser parte del decorado pinkwash y si ya es “amable” con los compañeros mejor.
Pero Lola salió rebelde. Y se rebeló contra el macho alfa. Y ahora Lola en X nos cuenta los entresijos y oscuridades del partido Mesías y sobre Monedero descubre que cero sorpresas y que muchas mujeres podrían contar de todo menos maravillas del amiguisimo del macho alfa.
Lo lógico es que los militantes de dicho partido reclamasen trasparencia y mucho más si compañeras y ex compañeras lo confirman. El asunto es grave y más si consideramos la vulnerabilidad de las alumnas del susodicho. Pero si no eres militante, si eres un creyente, no te interesa la verdad. Te interesa mantener la fe. Lo contrario destruye tu mundo. Y las religiones montan unos escuadrones de lapidación fantásticos.
De pronto a los ireniers ya no les interesa el “Hermana, yo sí te creo”. Como bien se les aleccionó, cualquier puesta en duda a Podemos es un ataque inventado por miedo a que acaben con el sistema. Lo cual es muy raro porque son parte del sistema, llegaron a tener al fundador como vicepresidente y ministerios importantes desde los que apuntalaron el sistema (atado y bien atado)
Así que en vez de asistir a la exigencia de explicaciones a Monedero y a Errejón o al partido de cómo funciona el plan de igualdad (que es de 2020 y muy difícil de encontrar en su web), en lugar de interesarse por cuántas víctimas hay y qué se hizo para proteger a las alumnas del acusado, lo que se hace es lanzarse con violencia y amenazas contra una mujer. Algunos lo hacen acusándola de guardar rencor contra Podemos y recriminando que no denunciara.
Uno de los pilares del feminismo es que no juzgamos a las mujeres y sus decisiones, muchísimo menos si se trata de una denuncia a un agresor. Y en este caso, siendo vox populi, es responsabilidad de los cargos del partido competentes tomar cartas en el asunto y garantizar la seguridad de las compañeras y futuras víctimas.
¿Sucede esto en los partidos mixtos? ¿Se nos toma en serio? ¿Sigue habiendo compadreo y ocultación por intereses políticos? Pues esta ola de rabia hacia las mujeres y no hacia los agresores eso parece indicar. Incluso de los que critican al acusado pero bajito y mucho más alto a las mujeres.
El “ ahora hablas por que ya no eres eurodiputada “ es el “ ¿Y qué hacías allí a esa hora?”. Sí, está mal lo que pasó pero ¿qué hiciste tú?. Otros atacan con el manido y aburrido TERF . Ese acrónimo falaz en sí mismo, se utiliza con el mismo objetivo que la ultraderecha usa MENA. Para deshumanizar. Los defensores del término dicen que es meramente descriptivo. Bueno, esto no es cierto.
En inglés “trans exclusionary radical feminist” en castellano “feminista excluyente de trans” es absolutamente falaz. Queda explicado hasta la saciedad en muchos artículos de compañeras pero para Dummies. Los trans masculinos, por razones obvias, son sujeto y objeto de la emancipación de la mujer, ergo parte del feminismo. Y, en cuanto a los trans femeninos, no pueden ser excluidos del lugar donde no pertenecen, entre otras cosas por perpetuar roles y teorías sexistas y por no ser ni sujeto, ni objeto de dicha emancipación.
Esto no es una fiesta en el parque ,es un movimiento político. Por tanto no existe nadie TERF. Al menos en el feminismo. Pero tanto MENA como TERF cumplen una función, deshumanizar. Si yo a un crío de 12 años le llamo MENA en el imaginario social puedo crear una imagen de vándalo asocial y mantener discursos xenófobos que llamen a políticas antimigratorias. Pero si le llamo adolescente la sociedad verá un niño o niña sin padres. Y a la hora del informativo uno pensará que podrían ser sus hijos. La sociedad no apoya actuaciones contra niños y niñas pero sí contra enemigos creados si primero los deshumanizas.
Así sucede con las mujeres. El partido se erigió en líder del feminismo, por tanto, no puede atacar mujeres y mucho menos con violencia. Así que primer paso, eliminemos su condición, negándola por un lado, difuminando su propia definición y por otra, deshumanizando con siglas. El partido que defiende que es importante transgredir el género para acabar con la violencia (lo que es absurdo por que el género es violencia) no desnormaliza la misma si no que da excusas para ejercerla con total impunidad.
Lo que pasa con Lola es que es una mujer que se rebeló. Ni TERF, ni gaitas. Ni transgredir, ni performar el género. En un sistema masculinizado no quiso ser cómplice.
Para eliminar el apoyo feminista, que somos 4 en un taxi pero oiga debe tener cañones el taxi, menudo miedo nos tienen, ahora sacan una foto de Lola apoyando los derechos trans. ¿Y? ¿Realmente creen que esto es nuevo? Muchas feministas en su momento creíamos, por desconocimiento, que era lo adecuado. Pero para eso está la información y el madurar. Para reflexionar y evolucionar y, cuando hay que hacerlo, recoger velas y decir “ Me equivoqué”.
Cómo gusta a algunos convocar a los aldeanos para quemar brujas. “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable hasta que se demuestre lo contrario» (Ockham dixit) Así que si reconocemos la existencia de un sistema patriarcal y mantenemos que las mujeres son el oprimido del mismo, hombres dirigiéndose con violencia hacia una mujer o no exigir contundencia y trasparencia contra un supuesto agresor es, aquí y en Pekín, machismo de toda la vida.
Por mucho que llenes el TL de banderitas de inclusiones varias, eres un Bertín Osborne con monopatín y uñas pintadas.
No estás en la lucha feminista, eres el enemigo.









Claramente, compañeira!!!