Las Delegaciones de alto nivel de EEUU y la Federación Rusa se reunieron este martes 18 de febrero en Riad, capital de Arabia Saudita, con el fin de normalizar las relaciones entre ambas potencias y avanzar hacia un acuerdo sobre el conflicto militar en Ucrania, así como preparar un próximo encuentro entre Vladímir Putin y Donald Trump.
La delegación estadounidense incluye al secretario de Estado, Marco Rubio, al enviado de la Casa Blanca para Oriente Medio, Steve Witkoff, y al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz. De la parte rusa, asisten el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y el asesor presidencial para Asuntos Internacionales, Yuri Ushakov. A su vez, no está programada la presencia de representantes de Kiev ni de la UE en estas reuniones.
El papelón de la UE.
Una Unión Europea mediatizada por el nexo umbilical defensivo con la OTAN y la propia mediocridad de sus dirigentes, ejemplo de ello la asistencia de los líderes europeos en la Conferencia de Seguridad de Munich 2025, las palabras del presidente de Finlandia, Alexander Stubb lo resume a la perfección, tildó de «cacofonía diplomática» la Conferencia de Seguridad de Múnich clausurada este domingo en la capital de Baviera, “Ya saben, el tipo de gente un poco acalorada y escandalizada. Creo que en Europa tenemos que hablar menos y hacer más«, expresó.
El presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, instó a sus colegas del continente a no caer perplejos ante el discurso que dió el vicepresidente estadounidense, James D. Vance, en la Conferencia de Múnich: “Espero […] que dejemos de parecer amas de casa desesperadas«, manifestó, aparentemente refiriéndose a una serie de televisión estadounidense homónima. «Aún no hemos arreglado nuestra casa. Tenemos que hacerlo«, agregó.
Quien no logra dar pié con bola en su tarea de Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, es la estonia Kaja Kallas, que no solo condenó las palabras de Vance, asegurando que dan la impresión de que Washington «intentapelearse» con el bloque europeo, sino que afirmó que no están muriendo civiles rusos en el conflicto con Ucrania, «En lo que respecta a Rusia y Ucrania, la diferencia es que los civiles rusos no están muriendo. Quiero decir, los niños y las mujeres rusas no son asesinados. Están muriendo soldados«, dijo.
Se podía pensar que Borrell nunca sería superado en términos de cinismo e inmoralidad, pero aún quedan reservas de bajeza en la diplomacia europea, Kallas ignora hechos y pruebas documentales de los crímenes del régimen de Kiev, desde el bombardeo constante de infraestructuras civiles, incluidos hospitales en funcionamiento en Donbass, la provincia de Kursk y otras regiones, ataques selectivos con drones contra ambulancias, coches con familias y niños, hasta el terror sistemático contra la población civil.
El periódico Político narra como «Era el momento que los europeos y los ucranianos llevaban meses, sino años, temiendo. […] Lo repentino y la magnitud del plan de paz de Donald Trump dejó a los aliados de Ucrania en estado de shock«, luego fue el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, el primero en divulgar la posición de EEUU en una reunión en la sede de la OTAN en Bruselas. Les dio una dosis de realismo, les dijo a sus homólogos reunidos en la capital belga que Ucrania no tenía ninguna posibilidad de lograr su objetivo de expulsar a las fuerzas rusas de Crimea y del este del país y devolver a Ucrania a sus fronteras anteriores a 2014.

Y otro jarro de agua fría más para los prepotentes europeístas, advirtió que EEUU se desvinculará de sus compromisos con la seguridad europea, renunciando al papel histórico que ha desempeñado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y expuso una visión clara en la que los gobiernos europeos tendrán la responsabilidad principal de su propia defensa, así como de la de Ucrania.
Desde The New York Times lo calificaron como «colapso de los esfuerzos de Occidente por aislar diplomáticamente» al líder ruso y destacaron que este evento dejó claro a los asesores de Trump que encontrarle al conflicto un final respaldado por Washington es «una prioridad para su Administración». Una opinión semejante expuso The Times, donde el diálogo ha sido calificado como una «prueba de que los intentos de aislar a Rusia y convertir al líder del Kremlin en un marginado internacional han fracasado«, también indica que es posible que este acercamiento entre los líderes de dos grandes potencias mundiales «aumente los temores de que Trump planee dejar fuera a Ucrania durante las conversaciones de paz».
El corolario lo proporciona el Asia Times, teagrega que desde la perspectiva geopolítica del inquilino de la Casa Blanca, se desmiente que Rusia realmente representa un peligro para Europa como se suele creer, por lo que «la seguridad europea es importante, pero no está realmente amenazada por Rusia«.
Una nueva fase de incertidumbre
El Frankfurter Allgemeine Zeitung describe esta nueva realidad que se avecina para Kiev como una «nueva fase de incertidumbre» y por tanto continúa el medio, en estas circunstancias, cuando una gran parte de lo que se ha dicho y hecho se ve deslegitimado, «ya no habrá victoria para Ucrania» en estas circunstancias, tal como aireaban y cacareaban en continuas declaraciones Úrsula Von der Leyen, Kalla Kajas, Anna Baerbock (Alemania), Sanna Marin (Finlandia), Margarita Robles (España) o Maia Sandu (Moldavia)
Como afirma con claridad el el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov: “Cuando tras el inicio de la operación militar especial se acusó a Rusia de todos los pecados, cuando nadie escuchó durante mucho tiempo nuestras advertencias sobre las causas profundas […], y cuando varias veces seguidas se llegó a acuerdos sobre cómo salvar a Ucrania tras el golpe de Estado nazi, que fue estimulado y financiado por Occidente, nadie reaccionó, y no nos quedó más remedio que resolver nosotros mismos el problema declarando una operación militar especial«.
El batiburrillo de la reunión de líderes europeos celebrada en Paris
Los participantes estarían de acuerdo en que tendrían que proporcionar la mayoría de las tropas, esto sólo sería posible con el apoyo estadounidense, ya sea en reconocimiento, logística o apoyo aéreo a las unidades. Una operación de este tipo probablemente sólo podría ser dirigida desde dentro de las estructuras de mando de la OTAN y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ya descartó la semana pasada una misión liderada por la Alianza atlántica.

Para dar idea de las divergencias entre los países europeos en el despliegue de tropas en Ucrania una vez alcanzado un acuerdo de paz, un repaso somero: mientras algunos países como Gran Bretaña, Francia, Suecia y también los Países Bajos declararon su disposición a contribuir con soldados para asegurar un acuerdo de paz, otros enfatizaron su disposición a incrementar los esfuerzos financieros para equipar permanentemente al ejército ucraniano con los mejores sistemas de armas.
El alemán Scholz discrepó sobre el contenido, dijo el lunes por la noche en la embajada alemana en París que estaba «un poco irritado por este debate». «Es sumamente inadecuado» debatir el resultado de unas conversaciones de paz que no han tenido lugar, afirmó Scholz. “Para mí está claro que se trata de un debate inadecuado, en el momento equivocado y sobre el tema equivocado”, afirmó. El primer ministro polaco, Donald Tusk, dejó claro que su país no podía enviar tropas porque las necesitaba para defenderse de Rusia. En los Países Bajos estallaron inmediatamente disputas políticas internas, el primer ministro Dick Schoof calificó de «imprudente» no hablar ahora sobre la participación en una fuerza de mantenimiento de la paz, el presidente del mayor socio de la coalición discrepó con él. «Su partido está en contra del envío de soldados holandeses a Ucrania», escribió el populista de derecha Geert Wilders en la Plataforma X. En lugar de ello, dijo, decenas de miles de hombres ucranianos deberían ser enviados de regreso a su país para que puedan ayudarlo como soldados.
Hungría reaccionó con fuertes críticas al formato de las conversaciones en París, su ministro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, habló de una reunión de “partidarios de la guerra”, “opositores a Trump” y “europeos frustrados”. Otros países como Austria, Rumania, República Checa y Eslovaquia también se quejaron por no haber sido invitados. Nadie dio cifras de soldados, las críticas aparentemente fueron dirigidas al británico Keir Starmer, quien se había mostrado “dispuesto y más dispuesto” a enviar tropas antes de la reunión. Otros actores también se mostraron descontentos con la prisa por actuar del primer ministro británico.








